Más de 800 despedidos por DS N°2765 que cierra la empresa estatal ENATEX y crea una empresa de servicios textiles sin derechos de organización sindical y sin el amparo de la Ley General del Trabajo.

Violeta Tamayo Politóloga - Militante de la LORCI y Pan y Rosas
Miércoles 25 de mayo de 2016
Miles de trabajadoras y trabajadores permanecen movilizados desde el miércoles 18 de mayo, día en que se conmemoró la masacre de Villa Victoria en honor a los fabriles de Bolivia e irónicamente, como muestra simbólica del carácter anti obrero del gobierno del MAS, más de 800 personas fueron despojados de sus fuentes de trabajo por medio del Decreto Supremo Nº 2765, que determinó el cierre de la empresa estatal ENATEX y la creación de una nueva empresa de servicios textiles que se regirá con el Estatuto del Funcionario Público, sin derechos de organización sindical y sin el amparo de la Ley General del Trabajo.
Pese a que un grupo de trabajadores cobraron sus finiquitos, correspondiente en su mayoría a administrativos, según señalaron dirigentes de la Federación Departamental de Fabriles, las movilizaciones y medidas de presión continúan. En horas de la mañana del miércoles 25 de mayo, se realizó un Ampliado de la Central Obrera Boliviana (COB), determinando la reactivación de la empresa y la reincorporación de cada uno de los despedidos, confirmando que acompañarán a este sector a la reunión con el gobierno el día de hoy por la tarde, anunciando además mayores acciones si es que no se arribara a un acuerdo. Dicho diálogo, según personeros del gobierno, “franco, abierto y sincero”, nuevamente muestra que será todo lo contrario con la afirmación previa y tajante del Viceministro de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, Martín Bazurco, de que el cierre y “transformación” de la empresa “es una decisión que no tiene marcha atrás”.
Respecto a este último punto, los trabajadores consultados señalaron que la implementación del denominado Servicio Nacional de Textiles, que supliría a la fábrica, no empleará ni al 20% de los despedidos, además que el grueso de quienes postularían a esta recontratación serían empleados que ocupan cargos administrativos.
Estos despidos masivos han sido repudiados no solo por quienes los sufrieron de manera directa, pues en los últimos días trabajadores de múltiples fábricas han hecho sentir su apoyo en las calles, exigiendo de manera conjunta la abrogación del mencionado decreto así como la renuncia del Ministro de Trabajo, Gonzalo Trigoso y la Ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Verónica Ramos. Medidas a las que se adhirió el piquete de huelga de hambre instalado el pasado lunes 23 de mayo, con 10 trabajadores que se resisten a perder el sustento de sus familias.
“Se han sumado trabajadores de varias empresas porque el decreto es un aviso de que nos pueden afectar a todos”, señaló un trabajador de la planta Hilasa-ENATEX, en entrevista con La Izquierda Diario. Este apoyo y la unidad de distintas fábricas es de gran relevancia para el curso de la lucha, recalca Lurdes C., otra de las trabajadoras de base afectada por los despidos: “queremos nuestras fuentes de trabajo, las necesitamos y necesitamos el apoyo de todos los trabajadores ahora más que nunca”. Recordó, además, que el número de mujeres afectadas supera el 70% y que muchas de las trabajadoras se encontraban en estado de gestación: “muchas somos el único sustento de nuestras casas, muchas compañeras estaban embarazadas, no pueden quedar así…”.
La situación que hoy atraviesan estos trabajadores y los anuncios y amenazas de cierre en otras empresas, contrastan con los pomposos discursos de Evo Morales coreados en diversas oportunidades por la burocracia sindical tanto de la Federación Fabril como de la COB, que ya el año 2014 y 2015 dejaron prácticamente en soledad a los 1600 obreros de ésta fábrica, que fueron reduciendo su número hasta llegar a 800, tras meses de sueldos adeudados, despidos y retiros “voluntarios”, hasta llegar finalmente a ser echados a las calles violando cada uno de sus derechos laborales. Desde aquella ocasión, los trabajadores conocían que las “soluciones” del gobierno y los acuerdos con los dirigentes eran nada más que “pan para hoy, hambre para mañana”, y pese a que hoy esta dirigencia se ha manifestado en contra de los despidos, existe una gran desconfianza por la posibilidad de que se negocie el conflicto renunciando a sus demandas y de espaldas a las bases.
Los resultados de la reunión con el gobierno serán conocidos al finalizar la tarde. Los trabajadores de base se muestran firmes y dispuestos a luchar contra este ajuste que recae sobre sus espaldas hoy como en el pasado, como una muestra más del carácter patronal del gobierno, situación que tal como señalaron los entrevistados, afectará al conjunto de la clase obrera y requiere enfrentarse con la unidad de todos los trabajadores y sectores en lucha, empezando por coordinar los conflictos en curso e ir preparando un gran encuentro obrero, estudiantil y popular para discutir cómo enfrentar los despidos y organizar la resistencia frente a las tentativas de ajuste por parte del gobierno o los empresarios.