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CORONOVIRUS. Trabajadora de la salud despedida en plena crisis sanitaria

Al inicio de la cuarentena una trabajadora de limpieza de una clínica privada de San Fernando es despedida por no aceptar la modificación de horarios. Aquí el relato de su hijo, un estudiante secundario de la zona de Morón

Viernes 17 de abril de 2020 13:08

Esta Historia que queremos contar, relata como mi mamá, fue despedida cuando empezaba esta crisis, algo que sabemos, se repite en muchas casas, donde vemos que nuevamente los que salimos perdiendo somos las familias trabajadoras, y los empresarios, que quieren salir ilesos, no les importa que cuando dejan sin trabajo a una persona, detrás quedamos toda su familia.

Despido

Paola trabajaba como mucama en una clínica privada en San Fernando, y su lugar de trabajo era a unas cuadras de la clínica, en los consultorios externos. Trabajó hasta el jueves 19 de marzo porque el día viernes llamó a la clínica avisando que no iba a ir porque se sentía enferma. Pidió que le mandaran médico, y se lo negaron. A cambio debía ir por su cuenta al médico laboral dentro de la clínica, que quedaba a una distancia de una hora y media de su casa.

Ese mismo viernes a la noche le escribió la dueña diciéndole que tenía que asistir el sábado a las 8 en la clínica, que los consultorios externos habían cerrado y todo el personal pasaba a trabajar en la clínica.

Ella pensó que era para compensar las horas del día viernes. Asistió al trabajo el día sábado a las 8 am y mientras estaba trabajando le informaron que tenía un nuevo horario: día por medio de 8 a 8 (12 horas). Ella obviamente mostró su disgusto ante el nuevo régimen y horario. Y le dijeron textualmente "el horario y los días de trabajo son esos, si no te gusta ya sabes lo que tenés que hacer, el miércoles tenés el correo abierto", incitándola a escribir un telegrama de denuncia. Ella se negó nuevamente a renunciar. Y ese mismo día la llamaron desde la oficina de personal para firmar el telegrama de despido.

Durante su trabajo

Además de su despido, ella nos cuenta las irregularidades que observó dentro de la institución durante su trayectoria hasta el día de su despido.
En primer lugar, la dueña les grita y maltrata a los empleados, los manda a hacer cosas que no corresponden con sus puestos de trabajo, esto queda en evidencia puesto que en el recibo de sueldo de Paola afirma que ella era contratada como mucama pero en realidad ella no sólo limpiaba, sino que también equipaba los consultorios externos. Se encargaba de llevar los carros de curación, tenía que asegurarse de que los doctores estuvieran en sus consultorios, si los médicos necesitaban algo se lo pedían a ella. "Hacía dos trabajos por un mismo sueldo". Además de este abuso, todos los días caminaba 7 cuadras al mediodía hacia otros consultorios externos para limpiar ya que no tenían personal de limpieza. Y tenía que volver rápido para terminar de ordenar sus cosas, y hasta que no terminara no podía irse a almorzar.
Las instituciones no estaban en condiciones. En los consultorios externos habían goteras y el día que fueron a inspeccionar estaba lloviendo, así que tuvieron que fingir que estaban pasando el trapo para que no se notara que el piso estaba mojado por la lluvia.

Frente al Covid-19

Para empezar ella resalta que en plena crisis sanitaria, y hasta el sábado 21 de marzo, dentro de la clínica no se le permitía al personal el uso de barbijos "para no generar pánico a los pacientes". Tampoco les permitían a los administrativos poner en el ingreso por guardia que el paciente tenía síntomas de covid-19, incluso si el paciente lo afirmaba o mencionaba haber hecho, por ejemplo, algún viaje al exterior.
El último día que ella trabajo, que fue el sábado 21 hizo de mucama, y tenía que pasar por las habitaciones sin protección, cuando ya era de público conocimiento que cualquiera podía estar contagiado, incluso habiendo pacientes con fiebre.

Cuando empezó todo lo de la crisis una compañera de ella solicitó una licencia ya que era asmática y por ende, grupo de riesgo. Le dijeron que tenía que asistir de todas formas. Actualmente no está trabajando ya que consiguió un certificado médico, pero no sabe qué es lo que va a pasar cuando se reincorpore.

Contamos esta historia, y nos afecta porque es nuestra realidad. Paola es trabajadora de la salud, nosotros estudiantes secundarios; hoy estamos en casa, con la dificultad de no saber cómo vamos a seguir. Es parte de ese grupo de personas que por todos lados aparecen como “imprescindibles”, y que la gente sale a aplaudir en los balcones.

Ella no necesita aplausos, necesita que se respete su puesto de trabajo, que se les provean los elementos de higiene y prevención básicos, que el Estado les dé tranquilidad económica, y se aplique la prohibición de despidos que exigen miles de trabajadores.