El pasado jueves, en el marco de la negociación de un nuevo convenio, los trabajadores del centro logístico de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid) decidieron por amplia mayoría ir a la huelga.

Diego Lotito @diegolotito
Clara Mallo Madrid | @ClaraMallo
Sábado 10 de marzo de 2018

Trabajadoras de Amazon en el centro logístico de San Fernando de Henares. EFE/Archivo
El 75% de los trabajadores y trabajadoras del centro logístico de Amazon en San Fernando de Henares (Madrid) han decidido ir a la huelga. La decisión, según ha explicado el comité de empresa, se produce tras negociar durante 17 meses el nuevo convenio colectivo. A falta de una fecha de convocatoria concreta, la jornada de huelga se llevará a cabo en el mes de marzo (el comité de empresa apunta a los días previos al Día del Padre para hacer los paros). El centro de San Fernando concentra a 2000 trabajadores, 800 de los cuales son contratados a través de Empresas de Trabajo Temporal (ETT).
Un nuevo convenio que avanza en la ultra precariedad
Los trabajadores y trabajadoras del centro de San Fernando se regían por un convenio propio del centro firmado en 2012 que contenía mejoras en las condiciones del convenio sectorial de Madrid. Pero la empresa ha visto en la prescripción del convenio actual la oportunidad para atacar las condiciones de trabajo de este centro. Su “propuesta” es equiparar el convenio al Convenio Sectorial de Logística y Paquetería de Madrid, lo que supone un ataque frontal a sus actuales condiciones llegando a rebajar entre 2000 y 4500 euros los salarios percibidos anualmente.
Entre los principales puntos en disputa se encuentra el salario. Con el nuevo convenio la empresa pretende eliminar categorías superiores recogidas en el actual para las nuevas contrataciones con el objetivo de devaluar notablemente el salario de los nuevos contratados y congelar el de los antiguos. Esto, según estiman los sindicatos, reduciría el salario anual entre 2000 y 4500 euros.
El segundo de los puntos centrales del plan de la patronal es el "complemento por incapacidad temporal". El convenio actual contempla que la empresa abona al trabajador el 100% de su salario en la primera baja, y lo mismo en las sucesivas a partir del cuarto día. Un derecho que Amazon quiere liquidar en un centro en el que la carga de trabajo y la intensidad de la explotación es brutal.
Los sindicatos dentro de Amazon llevan tiempo denunciando las "dolencias muscoesqueléticas" y los riesgos laborales que supone para los trabajadores, lo cual genera indudablemente bajas laborales que ahora la empresa quiere evitar por la vía de la reducción salarial. "El trabajo en almacén es muy físico, con jornadas de hasta 20 kilómetros caminados al día”, denunciaban recientemente representantes sindicales en distintos medios de prensa.
Un imperio basado en la ultra precariedad
El caso español del gigante de ventas minoristas dirigido por el milmillonario Jeff Bezos es extraño. El convenio mantenido hasta ahora en Madrid es una excepción y de ahí que la empresa quiera revertir esas condiciones, ya en sí nada favorables a los trabajadores. Amazon suele tener sus propios convenios, esto ocurre en sus centros logísticos de Alemania, Polonia o Italia, o en el centro que la empresa tiene en El Prat de Llobregat (Barcelona), algo que le permite imponer condiciones de trabajo hiper precarias en la mayoría de los centros logísticos.
Del mismo modo la ultraprecariadad impuesta por Amazon excede a sus trabajadores. La empresa sostiene su crecimiento en una extensa red de acuerdos comerciales con otras empresas del sector de la paquetería, famosas por la precariedad de sus plantillas. Incluso Amazon da un paso más en su modelo de precariedad laboral, imponiendo a sus trabajadores y trabajadoras condiciones semi esclavistas con el sistema "Amazon Flex", el falso modelo de "colaboración" con el que se rigen empresas como Deliveroo o Glovo reduciendo a sus empleados a supuestos “colaboradores” que carecen de cualquier derecho como trabajadores.
La situación de los trabajadores en las plantas de Amazon en los diferentes países hizo que el pasado mes de noviembre, trabajadores de los seis centros de distribución de Amazon en Alemania y del centro de Piacenza, en el norte de Italia, salieron a la huelga en demanda de mejoras salariales. Y lo hicieron en pleno "Black Friday", un día de super ventas en Estados Unidos y varios países de Europa. Una larga lucha contra la precariedad que en el caso de las plantas de distribución de Amazon en Alemania se ha convertido en una de las más duras y largas en la historia moderna del país teutón. A este combate contra este modelo de ultra explotación hoy se suman hoy los trabajadores y trabajadoras de Amazon en el Estado español.
La coordinación estatal e internacional de la lucha como problema estratégico
La lucha que se proponen los trabajadores y trabajadoras de Amazon en el centro de San Fernando de Henares en defensa de su convenio planta cara frontalmente al modelo de ultra precariedad impuesto por Amazon y la mayoría de empresas de la logística. No hace falta decir que se enfrentan a una empresa poderosa.
Amazon es uno de los "cinco grandes" gigantes de internet, junto a Google, Facebook, Apple y Microsoft. Pero lejos de ser sólo un comerciante minorista de venta por correo, es también una compañía de logística, una corporación mediática, una compañía proveedora de nuevas tecnologías y fabricante de hardware y software. La empresa pronto operará sus propias líneas aéreas y navales. Un verdadero gigante de la explotación capitalista, que ha estado a la vanguardia en la redefinición de las condiciones laborales y los mecanismos de explotación del capitalismo del siglo XXI. Para ello, Amazon opera de forma estratégica y con decisión, recurriendo a nuevas tácticas y alianzas empresariales para imponer a sus trabajadores condiciones cada vez más infrahumanas de trabajo y así acrecentar sus ganancias.
Para vencer, es necesario hacer lo mismo y pensar la lucha estratégicamente, unificando todas las fuerzas y aliados para golpear a la empresa en el punto decisivo: la distribución. Hasta ahora Amazon ha logrado con bastante éxito disipar el impacto de las huelgas, ya sea derivando los pedidos a otros centros o simplemente aterrorizando a los suficientes trabajadores y trabajadoras para que hagan de esquiroles durante las huelgas.
Frente a la huelga de la plantilla de San Fernando de Henares, es previsible que la empresa intente hacer lo mismo. De hecho, frente al posible impacto de una huelga y un efecto contagio a otros centros del Estado, el director general de Operaciones de Amazon en España e Italia, Fred Pattje, dijo que Amazon funciona con “una red de 46 centros europeos, y a través de esta red podemos cubrir la demanda de toda Europa”, adelantando como se proponen hacer frente a la acción de los trabajadores.
Por ello es importante considerar las experiencias de lucha en Amazon en los últimos años. En Alemania, por ejemplo, los trabajadores organizados en el sindicato ver.di han adoptado en varias ocasiones la táctica de las huelgas sorpresivas en múltiples centros al mismo tiempo, haciendo que sea más difícil para Amazon el desvío de las operaciones a otro lugar. Este ejemplo de utilización del “factor sorpresa” puede ser útil para la planificación de este nuevo capítulo de la lucha contra Amazon, lo cual presupone impulsar la más amplia coordinación y solidaridad con los trabajadores en lucha.
Para enfrentar a un gigante como Amazon los trabajadores necesitarán sumar todos los aliados posibles, empezando por los trabajadores de los centros de Madrid y Barcelona, especialmente el centro de El Prat (uno de los mayores y más tecnificados de Europa, abierto recientemente). Y no sólo con ellos, sino también con otros trabajadores en lucha, como por ejemplo de los trabajadores del Correo, que reparten hasta 150.000 paquetes diarios de Amazon tras el acuerdo con Correos Express, y de otros sectores.
Pero también necesitarán del apoyo de las mujeres y la juventud. El movimiento feminista, que en el paro internacional del 8M movilizó a millones de mujeres y varones haciendo temblar las calles en todo el Estado, así como las y los estudiantes y la juventud trabajadora, son aliados fundamentales que es necesario ganar para la lucha de clases y así evitar tanto el aislamiento como romper el “corporativismo” que debilita la lucha obrera.
La coordinación de la lucha a nivel estatal e internacional (como ya hicieron los trabajadores de Amazon Alemania y Polonia en 2015), unificando aliados tanto en el Estado español como en el resto de Europa, es una tarea estratégica para torcerle el brazo a la patronal. A ese objetivo ponemos a disposición las páginas de Izquierda Diario.

Diego Lotito
Nació en la provincia del Neuquén, Argentina, en 1978. Es periodista y editor de la sección política en Izquierda Diario. Coautor de Cien años de historia obrera en Argentina (1870-1969). Actualmente reside en Madrid y milita en la Corriente Revolucionaria de Trabajadores y Trabajadoras (CRT) del Estado Español.