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Red Internacional
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Educación. Trabajadores de Nuestra Clase planteamos tajantemente: “Con hambre no hay clases”

Mientras los hospitales se encuentran colapsados y la cesantía sigue en aumento, se hace urgente que los trabajadores de la educación estemos al servicio de las comunidades educativas, especialmente por la sobrevivencia de estudiantes y sus familias. A su vez, exigimos a la dirección del Colegio de Profesores a convocar a un paro educativo y nacional en conjunto con la CUT, para que la crisis no la paguen las y los trabajadores.

Martes 23 de junio de 2020

¡Con hambre No Hay Clases!

Las desigualdades existen a nivel transversal y estas en educación se han visto profundizadas durante la pandemia, afectando los elementos más básicos para la sobrevivencia como: ingresos, alimentación, abrigo y vivienda. Muchos de los estudiantes de sectores más vulnerables, no poseen elementos tecnológicos como conexiones a internet o computadores, mientras lo opuesto sucede en los sectores más favorecidos o privilegiados de la población.

Incluso esta desigualdad se puede observar al interior de cada establecimiento educativo ya sea subvencionado o municipal donde la deserción escolar va en aumento. Por esto planteamos que la educación a distancia es un verdadero fracaso para las comunidades educativas que no poseen recursos.

Además, las preocupaciones de las familias están enfocadas a cubrir las necesidades básicas, aunando todas sus fuerzas y recursos para sobrevivir y alimentarse. Por ende, es necesario que el Gobierno entregue ingresos de emergencia acordes a la canasta básica familiar, considerando un monto no menor a los $500.000, para suspendidos, cesantes y de trabajadores informales que hoy sufren las consecuencias de la pandemia y del gobierno criminal de Piñera.

Sin duda para luchar por las vidas de nuestros estudiantes, necesitamos también poner fin a los despidos que afectan a sus familias y que hoy también podrían alcanzar a las y los trabajadores de la educación, frente al reajuste del sector público, o despidos de colegios subvencionados o privados. Prohibición a los despidos, creación urgente de un programa de impuestos del 20% a las grandes fortunas y de la renacionalización de los recursos naturales.

En relación a la alimentación entregada por la JUNAEB, las y los profesores hemos podido vivenciar y evidenciar cómo los apoyos entregados a través de las canastas son escasos y de mala calidad, hemos visto cómo muchos de estos alimentos se encuentran descompuestos o en malas condiciones. Es por esto que proponemos nacionalizar la Junaeb y que este organismo sea administrado por sus trabajadoras y trabajadores en conjunto las redes de casinos con el fin de instalar una gran empresa nacional de alimentación que pueda abastecer a la población.

De está manera terminar con la subcontratación que realizan las empresas de alimentación que ha venido por décadas precarizando el sistema de alimentación y a su vez exigimos que el Estado garantice la entrega de una alimentación equilibrada y saludable a todas las comunidades educativas, para lo cual debiese existir una inversión mucho mayor.

Basta de Agobio Laboral y escolar para las familias

En crisis económica y pandemia nadie enseña o aprende por completo. Desde las y los profesores se palpa de cerca el estrés, la frustración y la fragilidad emocional, el agobio laboral y escolar que se ha visto incrementado en esta situación de crisis. No existen condiciones básicas para realizar el trabajo, sometidos a una triple jornada laboral, una nueva forma de explotación para las y los trabajadores.

Por otra parte, muchos estudiantes y profesores también se enfrentan al hacinamiento, problemas de conectividad, forzados a buscar trabajos y a soportar el estrés emocional. Por esto, planteamos que mientras no existan condiciones básicas favorables de alimentación, recursos tecnológicos, cualquier actividad escolar puede ser realmente un tormento para los estudiantes, profesores y familias.

Las consecuencias de pasar horas frente al computador o celular en el peor de los casos, sin considerar elementos tan importantes como la postura, la iluminación, la ventilación etc. pueden acarrear una serie de patologías que finalmente afectan la salud física y emocional. Pero cuál es el resguardo de quienes debemos funcionar en estás condiciones con un sistema de salud colapsado, sin atención primaria, soportando el estrés por más de 3 meses, además, con una militarización en las calles que promueve la rabia y/o el miedo. Considerando todos estos elementos de agobio ¿cómo insistir en el currículum escolar cuando la prioridad es otra?. Con esto ¿cuál es el objeto de seguir educando o estudiando rutinariamente?

Decimos poner Fin a la educación de Mercado, con esto a la Evaluación Docente, las pruebas estandarizadas como el SIMCE y las de selección como la PSU . Estos instrumentos sólo vienen a profundizar las desigualdades en educación generando mayor competitividad entre los establecimientos y docentes y no contribuyen a mejorar los aprendizajes en las comunidades educativas. Desde que apareció la evaluación docente ésta ha traído consigo a miles de profesores despedidos y cuestionados en su labor, descalificados, y para los que no, una ilusión de aumento de salario, mezclando la meritocracia como parte de los ingresos.

A su vez las pruebas estandarizadas como el Simce, han venido a lapidar la educación pública y ser en definitiva el termómetro que mide establecimientos buenos, generalmente los privados y malos o muy malos, los públicos. Nosotros no queremos mayor educación de mercado, queremos tener un sistema de Educación unificado que no discrimine ni segregue a los más desposeídos como hace la PSU.

Las y los profesores estamos trabajando en una situación de crisis usando nuestros propios recursos, sin contar con horarios y en la total desprotección laboral frente a cualquier situación en este contexto. Desde esta misma lógica los rubros como encuestas o el área de servicio.

Que el Colegio de Profesores convoque a un paro educativo y nacional

El Directorio del Colegio de Profesores sigue los tiempos del Mineduc, es por eso que se ha mostrado pasivo en relación a las implicancias que ha tenido en el profesorado y en los estudiantes esta pandemia. Han puesto el foco en elementos como la suspensión de la Evaluación docente y el SIMCE, que no tienen ningún sentido en este contexto, sin convocar a una movilización para frenarlo por completo, hoy proponen destinar los recursos de esas pruebas en canastas y salarios de emergencia, lo cual no soluciona el problema del hambre.

Creemos que hay que pensar en las familias de nuestros estudiantes en su mayoría vulnerables, que hoy sufren las consecuencias de un sistema capitalista y un gobierno empresarial que como todos han perpetuado las desigualdades y la precariedad. Es por esto que es necesario que el Colegio de Profesores convoque a un paro educativo y en conjunto con la CUT a un gran paro nacional, para luchar por terminar con el hambre, el agobio creciente y el contagio en la población y que la crisis la paguen los ricos y empresarios.