La negociación entre la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación y la cámara empresaria fracasó según informó el sindicato. Sin embargo en Pepsico lo consiguieron.
Viernes 16 de diciembre de 2016
Mientras la CGT pactó un bono de fin de año de tan solo $ 2.000 con el Gobierno nacional, en la alimentación finalmente la cámara empresaria decidió “sugerir” a las empresas que otorguen ese mismo monto en cuotas hasta abril. El FTIA en su comunicado publicado este lunes denuncia esta situación y convoca a un acampe el día 21 de diciembre para reclamar por un bono de $ 6.000, luego de semanas de negociaciones sin convocar a asambleas ni medidas de lucha. Está claro que no buscan que los trabajadores, y sobre todo aquellos que se encuentran en condiciones desventajosas por carecer de representación gremial en sus fábricas, puedan obtener siquiera un paliativo a la inflación en este fin de año.
En Pepsico Snacks planta Florida se votó en asambleas hace tiempo la necesidad de un bono equivalente a 100 horas de trabajo lo que significarían $ 8000 pesos y la posibilidad abierta de tomar medidas. Finalmente se debatió en asambleas y se aceptó por mayoría la oferta de la empresa de $ 6000 pesos a pagar en dos cuotas en enero y febrero. En prácticamente todo el resto de las fábricas alimenticias y la mayoría de las fábricas de otros gremios, todavía no se sabe si lo cobrarán ni de que monto se trataría. Los $ 2000 pesos que se habla desde el Gobierno y la CGT, son insuficientes para el devaluado salario.
En Mondelez Planta Victoria (ex Stani), se vienen realizando asambleas y medidas de lucha votadas, por el reclamo del bono navideño.
Hay un enorme malestar en el marco de la tregua de las centrales y conducciones sindicales porque los y las trabajadoras vieron durante este año empeorar sus condiciones de vida y devaluar su salario por la inflación pero también por las condiciones laborales sobre las que pretende avanzar el gobierno de Macri, mientras las empresas no vieron alteradas sus ganancias.
En Pepsico se sintió también porque la empresa quiere aumentar el peso de las cajas que dañan la salud de las empacadoras. Así como también en la fiesta de fin de año, la empresa decidió hacerla en el playón de la fábrica para los obreros mientras alquiló una quinta de lujo para gerentes y administrativos. Fue notoriamente repudiada por la mayoría de los trabajadores por discriminatoria, a pesar de la extorsión, que finalmente no se cumplió porque se votaron medidas, del no pago de las horas de trabajo jugando con las necesidades de los trabajadores. Fue claro el mensaje de descontento no participar a una kermés en un sucio y caluroso playón al lado de los desperdicios y basura de la fábrica.
Los trabajadores no están dispuestos a seguir perdiendo ni aceptar atropellos. Es necesario que el STIA convoque a asambleas y a un plan de lucha en serio por el bono de fin de año para todos los trabajadores de la alimentación.