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Red Internacional
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Brasil. Trabajadores denuncian la operación para llenar la Avenida Paulista

Según relatan los trabajadores del subte, la empresa montó un operativo especial para garantizar que los manifestantes pudieran llegar a la Avenida Paulista. La actitud del gobernador como de la empresa contrastó completamente con la postura frente a manifestaciones organizadas por sectores de izquierda.

Miércoles 18 de marzo de 2015

Entre otras medidas, aumentaron considerablemente el número de trenes que circularon pero lo que más llamó la atención fue la presencia de diversos funcionarios del sector administrativo que se presentaron para prestar ayuda en las estaciones, colaboración que solo están dispuestos a realizar cuando los trabajadores estamos en huelga.

En algunas estaciones se liberaron los molinetes. La justificación dada fue que las boleterías no contaban con dinero en cambio disponible, cuando en estas circunstancias el procedimiento normal es pasar a cobrar el pasaje de R$3 en lugar de R$3.50. Claramente el objetivo era, en verdad, disminuir la espera en las boleterías para facilitar la llegada de los manifestantes que en su mayoría eran votantes de la derecha. Como señala la Datafolha “En el universo de los 210 mil manifestantes que colmaron la Av. Paulista el domingo, según el conteo de Datafolha, el 82 % declararon haber votado a Aécio Neves, en el segundo turno de la elección presidencial de 2014, y un 37 % manifestaron su simpatía por el PSDB”.

Esto contrasta con el tratamiento que le dan a los manifestantes cuando los actos son organizados por sectores de izquierda o se realizan contra el gobierno del estado de San Pablo. En esos casos la empresa suele dejar cerrados los ingresos cercanos a los lugares de las concentraciones y las estaciones están repletas de policías militares vigilando a los manifestantes que utilizan el servicio.

Otro aspecto interesante relatado por los trabajadores se refiere a la composición del acto del domingo. La participación de sectores mayoritariamente de clase media alta quedó claro no solo por sus vestimentas sino por la actitud al tomar el transporte público. Una gran parte nunca había viajado en subte, no sabía dónde comprar el pasaje, cómo pasar los molinetes y mucho menos cómo llegar a las estaciones de la Avenida Paulista, además de incontables relatos de maltrato con los trabajadores del subte, y algunos abiertamente fascistas contra los trabajadores negros del subte.

Si sumamos estos hechos en el Subte, además de haber alterado el horario de partido entre Palmeiras y XV de Piracicaba del campeonato paulista, queda claro que tanto el gobernador Alckmin, como el PSDB, no ahorraron esfuerzos para garantizar el mayor número de manifestantes con el propósito de desgastar al gobierno de Dilma y al PT.

Sin embargo, la gran mayoría de los trabajadores del subte y del gran San Pablo no participó del acto del 15 de marzo. A pesar del descontento con el gobierno de Dilma no se siente representada por los tucanos (PSDB) y sus aliados de la oposición de derecha, responsable en el estado de San Pablo de la precarización de las condiciones de vida y trabajo.