El gobernador Pete Ricketts, republicano, declaró que los migrantes indocumentados no son prioridad de inmunización contra el COVID-19.

Óscar Fernández @OscarFdz94
Viernes 8 de enero de 2021
En conferencia de prensa, el gobernador de Nebraska señaló que "se supone que debe ser un residente legal del país para poder trabajar en esas plantas, así que no espero que los inmigrantes ilegales sean parte de la vacuna con ese programa”.
En ese mismo eje se expresó el director de comunicaciones del estado, Taylor Gage.
Furthermore, while the federal government is expected to eventually make enough vaccine available for everyone in the country, Nebraska is going to prioritize citizens and legal residents ahead of illegal immigrants.
— Taylor Gage (@gagetaylor) January 4, 2021
"La declaración del gobernador esta mañana fue que los imigrantes ilegales no se les permite trabajar en plantas procesadoras de carne y no recibirán la vacuna en ese contexto. Más aun, mientras el gobierno federal se espera que eventualmente haga disponibles suficientes vacunas para todos en el país, Nebraska va a priorizar a sus residentes legales y sus ciudadanos antes que los migrantes ilegales", tuiteó el funcionario.
El estado de Nebraska tiene entre sus principales actividades el procesamiento y empaque de carne. Dicha industria aportó 6.0% al PIB total de Estados Unidos en 2016, y estatalmente 21,500 millones de dólares según datos del Departamento de Educación de Nebraska. Del total de trabajadores en dicha actividad económica, 66% son indocumentados, quienes además son 3% de la población del estado y 41% de la población migrante según datos del Consejo Estadounidense de Inmigración.
Asimismo, el Centro del Centro-occidente de Reportaje Investigativo (Midwest Center for Investigative Reporting) concluyó que 44,500 casos de coronavirus a nivel nacional y 232 muertes han sido producto de trabajar en estos centros de procesamiento de carne. En Nebraska el número es de 5,200 casos activos y 22 fallecimientos.
La situación demuestra no sólo el desdén del gobierno de Nebraska, encabezado por el partido Republicano, sino además la situación precaria de los migrantes en el estado, quienes carecen de derechos elementales y la patronal se aprovecha de su situación inestable. No pueden protestar ni organizarse porque el peligro de ser deportados es constante, razón por la cual es menos factible incluso que quieran presentarse a vacunación incluso si fueran elegibles a ello.
A ello se suma la tradición extremadamente federalista de Estados Unidos, donde la futura administración de Biden, que de por sí es profundamente conservadora y la trayectoria del presidente electo no se distingue mucho del actual mandatario, poco podrá hacer (y eso si quisiera) ante el gobierno de Ricketts, quien dejaría su mandato en Nebraska hasta 2022 luego de reelegirse en 2018.

Óscar Fernández
Politólogo - Universidad Iberoamericana