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Bajo el régimen del FMI. Trabajadores pobres: con niveles bajos de desocupación la pobreza no para de crecer

En algunos aglomerados la tasa de desempleo casi no existe mientras la mitad de la población tiene ingresos por debajo de la línea de pobreza, señaló Luis Campos, Coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA autónoma. De la mano del Frente de Todos los empresarios, la banca y las patronales agrarias siguen ganando. Y crece la desigualdad empeorando las condiciones de vida la clase obrera.

Viernes 31 de marzo de 2023 12:22

El informe del Indec sobre pobreza e indigencia para el segundo semestre de 2022, confirma las tendencias a una creciente desigualdad social. Los datos oficiales arrojaron que la pobreza escaló al 39,2 % de la población frente al 37,3 % de igual periodo de 2021. Es decir, a nivel nacional la pobreza alcanza a 18 millones de personas.

A su vez, el 8,1% de las personas se encuentran debajo de la línea de indigencia. Esto quiere decir que son 3,7 millones de indigentes en todo el país.

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Los datos son alarmantes, mostrando un empeoramiento en las condiciones de vida de millones de personas. Este aumento de la pobreza sucede al mismo tiempo que en el “mercado” laboral la tasa de desempleo fue 6,3% en el último trimestre de 2022, la más bajas en años. El espacilista en materia laboral Luis Campos, Coordinador del del Observatorio del Derecho Social de la CTA autónoma señalaba en tuiter:

En el cuadro –que compara datos de desempleo y pobreza para el II semestre de 2022- se reflejan casos como el de Concordia con 4,4 % de desocupación y un nivel de pobreza galopante del 55,2 %, muy por encima del promedio nacional. En San Luis la desocupación llega casi a cero con 2,4 % mientras la pobreza asciende al 45,2 %.

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Trabajadores pobres

Los datos oficiales relejan que aún con aumento en el empleo y caída en la cantidad de personas que buscan trabajo sin encontrarlo, son más las personas que perciben ingresos por debajo de la línea de la pobreza. ¿Cómo se explica esta divergencia?

Por un lado, la precarización de los puestos laborales generados son la contracara a la caída de en los niveles de desocupación. Campos advierte que el empleo no registrado “subió del 33,3% al 35,5% en un año y explica el 81,3% del crecimiento del empleo entre el cuarto trimestre de 2021 y el mismo período de 2022.”

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Este fenómeno de trabajadores pobres no es nuevo, se viene desarrollando hace años adquiriendo un carácter estructural. Algunos especialistas señalan que incipientemente estas tensiones en el “mercado” laboral datan desde 2012, coincidiendo con el inicio del estancamiento de la economía nacional. Un informe de la UCA sostiene que "entre 2010 y 2022, el incremento de la pobreza de ocupados ha estado vinculada con el empobrecimiento de los trabajadores con empleos de baja calidad (precarios y subempleados inestables) y en el sector micro-informal, mientras los ocupados con empleos plenos han permanecido relativamente más protegidos".

Si 8 de 10 puestos laborales generados en el último año son informales, de bajos salarios y no cuentan con la posibilidad de pelear por ajuste paritario; esta situación se acentúa. El poder adquisitivo de los informales se derrumbó en diciembre de 2022 un 19,3% en relación al mismo mes de 2019. El desplome acumulado significó que a fin del año pasado el poder de compra de los trabajadores no registrados se ubicó un 38,5% por debajo de octubre de 2016.

El deterioro del salario real, en un escenario de creciente inflación que ha superado el 100% interanual, aumenta el costo de vida de las familias trabajadoras.

¿Cuánto deberían ganar los trabajadores? una estimación realizada por la Junta Interna de ATE-Indec señala ningún trabajador debería ganar -de bolsillo- menos que $217.146. Este es el monto de la canasta de consumos mínimos en el mes de febrero, para un hogar de dos adultos mayores y dos menores.

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El problema de Fondo

El Gobierno no ha mostrado interés en combatir la inflación seriamente, dejando que sea el salario una variable de ajuste. Pero no sólo eso, para cumplir el acuerdo con el FMI, mantiene a rajatabla el recorte fiscal, y medidas que van enfriando la economía. Luis Campos advierte que “por ahora la caída de la actividad económica no impactó en materia de ocupación. Con perspectivas muy complicadas para los próximos meses, va a ser difícil que la reducción del desempleo se sostenga en el tiempo.”

Desde que se firmó el acuerdo con el FMI la distribución del ingreso empeoró dando lugar a una transferencia histórica de U$S 20.250 millones desde los trabajadores a los empresarios, sostiene un informe realizado por Claudio Lozano. A la vez, las concesiones y beneficios a empresarios, petroleras, patronales agrarias y los especuladores financieros y la banca se multiplican. Ellos no pierden.

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Para frenar la caída del poder de compra y recuperar lo perdido durante el Gobierno de Macri y del Frente de Todos es necesaria una suba salarial de emergencia. Las direcciones sindicales son cómplices, deberían pelear contra el ajuste aplicado por Massa y el FMI, y por lograr un salario mínimo igual a la canasta básica, que se actualice por inflación, en el camino de lograr un mínimo que cubra una canasta de consumos mínimos.

Frente a la fragmentación y precarización del “mercado” laboral la izquierda propone reducir la jornada laboral (6 horas 5 días por semana) y repartir las horas de trabajo. Para trabajar menos y trabajar todes, generando puestos con derechos laborales y salarios que no sean de pobreza.
En la actualidad, con el desarrollo de la tecnología, se podría disminuir progresivamente la jornada de trabajo, y que las mayorías puedan utilizar el tiempo libre para la cultura, el arte o la ciencia. Se trata de medidas que pondrán en discusión quién dirige la producción y en función de qué fines. En manos de los empresarios -cuyo fin es mejorar sus ganancias a costa de la explotación del trabajo asalariado- el rol es otro. Los trabajadores del subte han comenzado a dar esta pelea.

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