Proceso constituyente, histeria de la derecha, caminos de desvío e ilusiones democráticas. ¿Cómo imponer una salida favorable a los trabajadores y el pueblo?

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile
Viernes 15 de abril de 2016
Histeria derechista…
Chile Vamos, la gran prensa y las empresas rechazan el proceso constituyente y nueva constitución. Lo denuncian como “anti-democrático”. Se atrincheran en la defensa de la Constitución del 80, impuesta a sangre y fuego contra el movimiento obrero y popular.
… y pirotecnia constituyente
En cadena nacional, Bachelet presentó los cabildos locales, comunales y regionales. Licitó un “docu-reality”. Anteriormente presentó el Consejo Ciudadano de Observadores, con el que ha tenido numerosas tensiones, así como “fiscalizadores” que guiarán los cabildos. ¿Hay algo más democrático que eso, preguntan figuras oficialistas respondiendo al griterío de la derecha?
¿Quién decide “democráticamente”?
El proceso no será vinculante. La gente podrá participar, pero no decidir. ¿Quién redactará el proyecto? Bachelet. ¿Quién decidirá la Nueva Constitución y sus mecanismos? El parlamento. ¿Nada más democrático, no? Los mismos partidos que han co-gobernado durante los 25 años de la transición. Una nueva constitución donde el pueblo trabajador es mero espectador.
Así, las ilusiones en reformas democráticas de amplios sectores de masas, que Bachelet busca encausar en el proceso constituyente, pueden chocar con los intereses del gobierno y parlamento por mantener el control de un proceso donde trabajadores y estudiantes no tendrán decisión real.
¿De qué se preocupa la derecha?
Que el proceso constituyente está cuestionado también por izquierda, por organizaciones sindicales, estudiantiles, sociales, intelectuales, al que denuncian como decorativo. Algunos proponen asamblea constituyente bajo mecanismos legales y constitucionales.
La derecha reclama incertidumbre. Es que en un marco de politización y cuestionamiento a las instituciones, el proceso puede abrir una caja de pandora hacia un mayor cuestionamiento social y político a la Constitución del 80, y a lo que salen a defender como derecho de propiedad.
Desplazamientos cruzados
En el inicio del proceso constituyente, por arriba hay un desplazamiento a la derecha en las carcomidas reformas y en las nuevas leyes represivas. Por abajo, inicialmente procesos por izquierda, de luchas (como Atacama) y llamados a movilización (22 de Marzo la CUT y 21 de abril CONFECH-CONES).
¿Podrá la movilización estudiantil recobrar el protagonismo en las calles?
La dualidad del precario equilibrio de fuerzas
Hay un equilibrio inestable entre un régimen débil e impugnado y un movimiento sindical y estudiantil fragmentado. El gobierno busca ser un árbitro debilitado buscando generar nuevas expectativas en el proceso constituyente y las reformas, que no deja contento ni a moros ni cristianos, y en ese marco, aparecen nuevos fenómenos políticos emergentes, por derecha y por izquierda.
En este equilibrio inestable, a la vez que se ha ido debilitando el régimen por arriba (amplificado con los numerosos casos de corrupción), por abajo hay momento defensivo del movimiento estudiantil y sindical. Bajo una estrategia de cooptación (como el PC o el apoyo de RD) y desvío a negociaciones institucionales y parlamentarias, que hizo suya activamente la burocracia de la CUT y pasivamente las de la CONFECH, el gobierno debilita la confianza en las propias fuerzas del movimiento sindical y estudiantil, ganando tiempo para imponer su agenda.
Por debilidad ninguna salida termina de imponerse. Hay que romper con esta inercia y pasividad que sólo fortalece las salidas de auto-reformas y de mayores leyes represivas.
¿Protagonistas o espectadores?
La única salida progresiva sólo puede venir de la clase trabajadora, el movimiento estudiantil y los oprimidos. Sólo movilizando en las calles la enorme fuerza social que representan, con sus propios métodos y organización independiente, se podrá terminar de raíz con la Constitución del 80 y el Chile dominado por puñado de capitalistas y sus políticos, verdadera herencia de la dictadura.
Las organizaciones sindicales y estudiantiles como la CUT y la CONFECH deben terminar con la subordinación pasiva a la agenda del gobierno, de la derecha y los empresarios, para intervenir activamente en la disputa constitucional de forma independiente.
Desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) luchamos en los lugares de trabajo y estudio, así como desde La Izquierda Diario, para que los trabajadores y estudiantes sean protagonistas de la lucha política y no meros espectadores de un proceso controlado por el régimen.
Enfrentando a la derecha y sin ninguna confianza en Bachelet y su proceso, hay que unir nuestras demandas en la perspectiva de imponer con la movilización una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, en que el pueblo trabajador y los estudiantes intervengan en la disputa constitucional imponiendo su propia agenda, reivindicaciones e intereses de forma independiente a los empresarios, el gobierno y el parlamento.

Pablo Torres
Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.