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ABAJO EL TRABAJO PRECARIO. Trabajo precario: premisa neoliberal

El neoliberalismo instauró un nuevo modelo de acumulación de capital donde una de las premisas fue abaratar la fuerza de trabajo, para que la producción costara menos y la ganancia de los capitalistas aumentara.

Lucía Rodríguez México D.F.

Miércoles 29 de abril de 2015

La traducción de esto ha sido los continuos golpes a las condiciones de trabajo en todo el mundo y el ensanchamiento acelerado de las filas de trabajadores precarios.

Los trabajos precarios son condición cotidiana para cada vez más trabajadores. Donde la falta de estabilidad, seguridad social, prestaciones laborales, además de bajos salarios y extenuantes jornadas conforman la oferta para entrar a un centro de explotación y poder así obtener un salario con el que se intente satisfacer las necesidades elementales para vivir.

La juventud trabajadora es la que vive con más fuerza la precarización, pues las tendencias marcan que entre a más corta edad se comience a laborar, en hombres y de manera más agudizada en mujeres, la vulnerabilidad del empleo aumenta, reproduciendo la situación de miseria que forza a los jóvenes, incluso por debajo de la edad legal para trabajar, a emplearse.

¿Qué se ofrece a la juventud trabajadora?
Mientras la cantidad de jóvenes en México aumenta constituyendo el mayor porcentaje de la población y el gobierno se vanagloria de tener un bono demográfico, la precarización no tiene una tendencia a revertirse, por el contrario, el porcentaje de jóvenes de 15 a 29 años con un empleo formal disminuyó del 2007 a 2014, pasando del 36.5 al 32.7, de acuerdo a los registros del IMSS.

La situación del salario confirma que ser joven en México e intentar sobrevivir no es tarea fácil pues, del total de ocupados a nivel nacional que recibe dos o menos salarios mínimos, el mayor porcentaje corresponde a los jóvenes entre 15 y 29 años.

El salario mínimo en México ha tenido una depreciación sostenida. El aumento del costo de la canasta básica de acuerdo a la inflación, no corresponde al aumento anual del salario mínimo. Esta condición trae consigo el aumento de la miseria y la pauperización de las condiciones de vida.

Y por sí trabajar con salarios miserables y en condiciones precarias fuera poco, del total de ocupados que no reciben ingresos por ello el mayor porcentaje también lo ocupan los jóvenes de entre 15 y 29 años, correspondiendo al 42%.

El trabajo precario, el fenómeno de desocupación y la falta de acceso a la educación son elementos de un mismo fenómeno, no son la excepción en la etapa neoliberal del capitalismo sino la tendencia que permite aumentar la explotación y asegurar a la vez poder tener a todo un ejército de reserva que buscará emplearse aun en brutales condiciones.

Sin embargo, la pasividad del proceso de precarización del trabajo ha tenido momentos de irrupción. Fenómenos de organización y lucha que se imponen ante la represión, en un empleo que ya es en sí mismo inestable, enfrentándose a la patronal, se han visto nacer en los últimos años: trabajadores que por la composición de los sectores, son jóvenes que invadieron las calles en Chile, Estados Unidos y Brasil exigiendo aumento salarial, independencia en la organización sindical, derechos laborales, condiciones propicias para el trabajo, etc.

Esta tendencia, aun no vivida en México, podría marcar una impronta para los jóvenes precarios alrededor del mundo, que cada vez aumentan más su número.