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Red Internacional
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EUROPA INMIGRACIÓN. Tragedia en el Mediterráneo dejaría cuatrocientas víctimas

La cantidad de inmigrantes de origen africano que dejan sus vidas al intentar llegar a tierras europeas ha aumentado estrepitosamente. En el último desastre ocurrido el lunes de esta semana se teme que entre 350 y 400 inmigrantes, todos de África subsahariana, murieron ahogados cuando la barca que los transportaba volcó en el Mediterráneo.

Alejandra Ríos

Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho

Jueves 16 de abril de 2015

Fotografía: Reuters

Según el testimonio de los rescatados, la embarcación naufragó apenas 24 horas después de partir desde Libia con destino a Italia, y entre la mayoría de las víctimas habría "muchos jóvenes, probablemente menores y mujeres", según indicara la agencia de protección de niños Save the Children. Según la agencia, hasta el momento se recuperaron 9 cadáveres y 142 personas fueron rescatadas.

La embarcación, que iba al tope transportando 550 pasajeros, se dio vuelta cuando los pasajeros se inclinaron para llamar la atención de un barco comercial que habían avistado con la esperanza de ser rescatados. Luego de ser socorridos los sobrevivientes declararon que un tercio de los pasajeros eran mujeres y niños, quienes quedaron atrapados al encontrarse en la bodega de la barca para protegerse del frío.

La proximidad geográfica de Italia a las costas africanas, facilita la llegada de un alto flujo de inmigrantes, a su vez con la llegada del buen tiempo aumentan los intentos de cruzar al continente europeo.

A Italia llega una gran número de refugiados, la mayoría de ellos huye de sus países en conflicto, de Libia en particular, que desde la caída de la dictadura de Muamar Gadafi hace cuatro años ha estado sumergida en una profunda crisis.

Voces críticas, principalmente de parte de agencias humanitarias y de refugiados, como Human Rights Watch, sugieren que la cancelación de la operación de rescate marítimo gestionada por el gobierno italiano, conocida como Mare Nostrum, en octubre del 2014, y su reemplazo por otra de menor calibre, Tritón, de un alcance menor y gestionada por la agencia de la UE Frontex, explica el drástico aumento de víctimas.

Según estas organizaciones, 900 personas han perdido su vida en lo que va del 2015, cifra que sobrepasa 30 veces en comparación con el mismo periodo correspondiente al año 2014. Por su parte, el servicio de guardacostas de Italia ha indicado que en el fin de semana último han socorrido a casi 10,000 inmigrantes. Estas operaciones de rescate, sin embargo, no han logrado evitar las 400 víctimas de la tragedia del lunes. De confirmarse el número de víctimas se trataría del peor desastre desde el accidente de octubre de 2013 en la isla italiana de Lampedusa que cobró la vida de 360 personas.

Es tal la situación de desesperación en su país de origen que, a pesar de tragedias como ésta, personas del continente africano están dispuestos a intentar el cruce del mediterráneo sabiendo que arriesgan su vida. Las autoridades estiman que en estos días cientos de migrantes se dirigen con destino a Sicilia, muchos de ellos deberán ser rescatados de sus embarcaciones.

El programa de rescate Mare Nostrum, que implicaba un presupuesto de 9,3 millones de euros al mes, fue foco de muchas críticas de parte de la oposición y fue reemplazado por la misión Tritón, que cuesta 2,9 millones de euros al mes. Ambos programas, enmascarados bajo la misión de rescatar a los pasajeros africanos son en realidad agencias a las órdenes de los gobiernos de la UE que buscan controlar el ingreso de inmigrantes.

Por su parte, la agencia Save the Children ha señalado que muchos de los refugiados que son socorridos cada día por las autoridades fronterizas son "menores que viajan sin acompañante" y ha advertido que el actual sistema de rescate desplegado en el Mediterráneo está lleno de fallas.

Las organizaciones que abogan por los derechos de los refugiados e inmigrantes han denunciado el rol de los gobiernos europeos que deja morir a niños y migrantes en sus costas. Lamentablemente la presión de estas agencias no es suficiente para cambiar el curso de los gobiernos de la UE, cada vez más celosos del control de sus fronteras e implacablemente más duros contra los inmigrantes.