La invaluable perdida de archivos de la historia de Brasil y el mundo ocurridos en el incendio de su Museo Nacional, devela las prioridades de los gobiernos y uno de los tantos efectos desastrosos del pago de la deuda pública.

Javiera Rivas Militante de Pan y Rosas Teresa Flores
Martes 4 de septiembre de 2018
Escándalo provocó el incendio de este Domingo en uno de los más importantes museos del país Brazuca, el quinto con el mayor patrimonio mundial. Doscientos años de historia, 20 millones de artículos de valor inestimable para su cultura, ciencia, historia fueron devorados en pocas horas de llamas incontrolables. Cada nueva información sobre el descuido con que el museo fue tratado por años alimentaba más la revuelta: los grifos que debían ser usados para apagar el incendio no tenían agua por falta de dinero para su mantenimiento, que no se hacía hace años.
El presupuesto del Museo Nacional ha estado sufriendo constantes ataques, una situación de inseguridad que condujo directamente a este fuego sin sentido. Mientras tanto, todos los gobiernos vienen gastando alrededor de un billón de reales cada año para pagar la deuda pública, un verdadero robo a las arcas públicas que sólo sirve para enriquecer a los empresarios millonarios. ¡Son R $ 31.709 reales a cada segundo que son robados, y en apenas once segundos de ese robo son llevados del presupuesto lo mismo que se gastó en un año entero con el Museo Nacional! ¡En 2017, fueron R $ 346 mil reales! ¡Sólo uno de los jueces del Tribunal Supremo gana más que eso en un año!
Las figuras públicas y parlamentarias petistas están en las redes apoyándose en la denuncia correcta de que Temer, con su Enmienda Constitucional 29 (antes la PEC 55) impuso el techo de gastos que fomentó recortes en el presupuesto como el del Museo, pero con el propósito de ocultar que fue el gobierno de Dilma que inició ese saqueo, siendo que en 2015 el presupuesto del Museo Nacional fue aún menor que en los años del gobierno golpista de Temer. Este año, el Museo llegó a cerrar sus puertas por falta de pago a las y los trabajadores.
Todos los gobiernos capitalistas, de la dictadura a la fecha, han gastado enormes sumas de deuda, mientras que todos los derechos sociales fueron privados de fondos. Hoy, la destrucción del inestimable patrimonio de doscientos años del Museo Nacional de Brasil es otro crimen que entra en la cuenta de esos gobiernos, que son responsables de ese incendio trágico.
¡Ellos deben ser responsabilizados por ese crimen! Es necesario el fin del pago de la deuda pública para que sea invertido ese dinero en salud, educación, vivienda, transporte, ciencia, cultura, ocio y todo aquello los derechos que el pueblo brasileño debiese tener garantizados. Para preservar sus museos, que para sus gobiernos no valen nada. Se hace indispensable la lucha por una Asamblea Constituyente impuesta por la movilización de los trabajadores que ponga fin al absurdo robo de la deuda pública para evitar que nuevas tragedias como éstas ocurran.

Javiera Rivas
Militante de Pan y Rosas Teresa Flores