La masiva convocatoria en la 9 de Julio confirmó el malestar con el gobierno y la predisposición de lucha de miles de trabajadores. ¿Para qué las utilizará Moyano? El planteo de los sectores combativos.

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2
Jueves 22 de febrero de 2018

La placa de Crónica TV, a pocos minutos de terminar el acto, revelaba con picardía una pregunta que había quedado flotando en el aire. “Faltan 191 días para el verano, ¿cuánto falta para el paro?”.
La pregunta es la misma que puede hacerse cualquier trabajador tras ver la fuerza que mostró la manifestación de este miércoles, y las palabras que se escucharon desde el palco.
Las fuerzas
La manifestación de la tarde del miércoles fue masiva, apoyada en la movilización de Camioneros y la presencia de distintas organizaciones sindicales y políticas que se sumaron. Podría haber sido más masiva aún, sin dudas. Los límites los impusieron los propios convocantes, que se negaron a convocar a un paro que ayudara a una participación mucho más amplia. Ni Camioneros, ni Ctera y Bancarios, que están en medio de conflictos salariales.
Pero aún así, fue la forma que miles encontraron para expresar la bronca contra el ajuste.
La 9 de Julio repleta es un mensaje para un gobierno que en los últimos tres meses vio caer su “imagen”. A las malas noticias de la economía, los tarifazos, la inflación, se suma el malestar de amplios sectores de trabajadores que ven en peligro sus puestos de trabajo o su bolsillo. Entonces “las calles”, a pesar de todas las diferencias con las combativas jornadas de diciembre, vuelven a ser un termómetro del malestar social con el gobierno. Fue un revés político para Macri.
También fue, de alguna manera, un mensaje a sus “adversarios” en la CGT. Si los gordos e independientes querían mostrar a Moyano aislado, esa pulseada quedó abierta.
Las palabras y los fines
Antes de Moyano, hubo otros oradores. Yasky (Docentes-CTA) y Palazzo (Bancarios-Corriente Federal) apuntaron los dardos contra las políticas de Macri y se solidarizaron con el dirigente camionero ante las denuncias por corrupción. Los dirigentes sindicales kirchneristas también se “solidarizaron” con otros gestos: ninguno nombró la palabra “paro”, que hubiera dejado en offside al último orador. Tampoco le recordaron su renuncia a la pelea contra la reforma previsional, que habían anunciado junto a Pablo en otro palco en Plaza Congreso.
Las denuncias de corrupción sindical que impulsa el gobierno fueron el primer eje del discurso del camionero. “No tengo miedo de ir preso, no tengo miedo de que me maten" dijo, como si alguien hubiera ido a la 9 de Julio a buscar un mártir. Pero fue su manera de marcar, de entrada, su intención de que la multitud sirviera para su disputa con el gobierno en los tribunales.
"La política económica que llevan adelante es para perjudicar a los que menos tienen" dijo después, para marcar otro de los ejes: la denuncia al ajuste. A pesar de que en los últimos dos años Moyano no ha tenido cruces con Macri, midió el clima social e intentó mostrarse como una de las cabezas de lo que llamó “una nueva resistencia a las políticas de Gobierno”.
El discurso “antimacrista” lo llevó a la definición final. “Cuando llegue el momento de expresar la voluntad democrática, sepamos elegir. Y aquellos que se pueden haber equivocado, que reflexionen. Los gorilas no pueden estar más en la conducción del país”.
Se puede decir que Moyano terminó la jornada con tres mensajes claros: que quiere utilizar esa capacidad de movilización para la disputa que tiene con el gobierno en los tribunales; que después de dos años de pasividad y con esos aprietes de fondo, quiere mostrarse como uno de los referentes de la oposición al ajuste; que el moyanismo quiere tener su lugar en la unidad del peronismo de cara a las presidenciales de 2019.
¿Qué plantea el sindicalismo combativo y la izquierda?
Como fuimos reflejando en La Izquierda Diario, otro de los protagonistas de la jornada fue la columna del sindicalismo combativo y la izquierda, encabezada por trabajadores del Hospital Posadas, el Inti y otros sectores que vienen resistiendo los despidos. Iban detrás de una bandera que decía: "basta de ajuste, paro general y plan de lucha". El Movimiento de Agrupaciones Clasistas que impulsa el PTS-Frente de Izquierda estuvo allí, con sus dirigentes obreros y los diputados Nicolás del Caño, Myriam Bregman, Nathalia González Seligra y Laura Vilches.
Fueron a la 9 de Julio con una idea clara: “Golpear juntos pero con banderas separadas”. O sea participar de una manifestación masiva convocada por los sindicatos que dicen oponerse al ajuste, pero de manera diferenciada y con sus propios planteos.
¿Cuáles fueron? Como plantearon algunos de los referentes de la columna, como Camilo Mones (PepsiCo) o Luis Sucher (despedido del Posadas): “Con una marcha no alcanza, mucho menos esperar las elecciones ni llamar a confiar en quienes aplican el ajuste donde gobiernan. Nosotros exigimos un paro activo nacional, que sea el inicio de plan de lucha contra los despidos y los techos salariales. Y que si queremos derrotar realmente los planes de Macri y los empresarios tenemos que preparar el camino hacia la huelga general. O sea, una huelga de toda la clase trabajadora, que paralice el país mostrando quiénes somos los que lo hacemos funcionar todos los días".
La masividad que mostró la movilización confirma lo que viene planteando la izquierda, contra las justificaciones de las cúpulas para no convocar medidas: hay bronca y hay predisposición de lucha.
Por eso, el día después también deja un mejor terreno para los planteos que llevó la izquierda. Y refuerza además el valor del Encuentro de trabajadores del sábado 17 en el Hospital Posadas. No solo fue allí donde se votó organizar la columna independiente de este miércoles, sino que también se propuso un camino: coordinar a los sectores en lucha. Una forma de organizar e impulsar acciones comunes entre los que están peleando, pero también de darle mucha más fuerza al reclamo que encabezaba esa columna ayer en la 9 de Julio.

Lucho Aguilar
Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.