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Red Internacional
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Derechos Humanos. Trata de personas aumenta con avance de las Reformas Estructurales

México es uno de los principales corredores migratorios del mundo por su ubicación regional y sus 3 mil 300 kilómetros de frontera con Estados Unidos. Por lo mismo, es territorio donde las políticas económicas estadounidenses se dejan sentir en México.

Yara Villaseñor

Yara Villaseñor Socióloga y latinoamericanista - Integrante del MTS - @konvulsa

Viernes 8 de septiembre de 2017

Desde el neoliberalismo y la profundización de la injerencia imperialista, los fenómenos más descompuestos del capitalismo mexicano han estado vinculados a los negocios del capital transnacional. El feminicidio no se entiende sin la creación de ciudades maquiladoras; puntos de llegada masiva de población migrante, centros de super explotación laboral y el lugar perfecto para desaparecer y asesinar mujeres.

En 2010, un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc en inglés), revela datos espeluznantes. Alrededor de 20 mil niños y niñas eran cooptados por redes de trata. De cada 100 niñas, 45 son indígenas. Otras 20 mil personas adultas se calculan entre las redes. Según Províctima, sólo la primera mitad del 2012 6 de cada 10 mujeres migrantes son víctimas de trata. 60% de las víctimas son menores de 24 años y las que no son mexicanas son hondureñas o guatemaltecas.

Los elementos comunes a nivel territorial son la existencia de fronteras (con Centroamérica y EEUU), la subordinación política y económica descendente desde territorio estadounidense, la necesidad de mano de obra barata y desechable tanto para la producción (agrícola e industrial) como para la explotación sexual, sobretodo en el turismo sexual en la Riviera Maya y la península del Golfo de México, como en la frontera norte. Básicamente, la existencia de recursos naturales y las políticas de expoliación imperialista.

En estos siete años, el avance de los cárteles del crimen organizado y la militarización han disparado la trata. Dentro del modus operandi, además del “engache del enamoramiento” sorprenden tres cosas: la trata con fines de trabajo forzado en pozos mineros ilegales (para darse una idea, en Coahuila sólo el 8.66% de las empresas estaban registradas en el Seguro Social en el 2010), en sectores agrícolas y para producción y tráfico de drogas.

En el 2016, un informe del Departamento de Estado del gobierno de Obama, criticaba el florecimiento de la trata en México debido a la complicidad “oficial”. Pero además del cinismo, plantea la proclividad de ciertas industrias para el surgimiento, operación y fortalecimiento de la trata de personas. Tal es el caso de las plantaciones de Café –necesarias por ejemplo para la producción de Nestlé y la amplia gama de Nescafé soluble y de establecimientos rápidos–, la minería (rama en la que las concesiones legales se han mulitiplicado por millares al año en todo el país), o la extracción petrolera, joya de la corona de las rondas de la Reforma Energética.

Tal parece que los capitalistas a ambos lados de la frontera han descubierto cómo ampliar la explotación de la clase trabajadora, pauperizándola, minando sus condiciones de vida, arrebatándole toda energía en el trabajo, degradándola al privarlo de él, usándola como carne de cañón, y construyendo un negocio redondo mientras el peso de las cadenas de valor y la subordinación al imperialismo aplasta a las nuevas generaciones.