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Red Internacional
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OPINIÓN. Trata de personas, la ruta del petróleo

La trata de personas es uno de los delitos clandestinos más lucrativos a nivel mundial. Se realiza mediante la captación, el traslado, el uso de la fuerza, el engaño, el abuso de poder y el aprovechamiento de situaciones de vulnerabilidad con fines de explotación.

Jueves 25 de junio de 2015

Esto incluye, como mínimo, exponer a la persona a una actividad que admite contacto sexual a cambio de dinero (prostitución) o para a realizar trabajos forzados.

Este tipo de delito responde a un término nacido en el periodo medieval, a raíz de las luchas entre los reinos cristianos y musulmanes, ya que en dicho contexto las personas recibían la categoría de “mercancía” y se las trasladaban de un lugar a otro para su compra-venta. A fines del siglo XIX se conoce el concepto de “trata de blancas” para referirse al comercio de mujeres europeas hacia países orientales.

Actualmente se toma a la trata de personas como un delito en el cual el objetivo es el uso de los seres humanos como mercancía para un negocio altamente lucrativo y con un gran nivel de demanda. Se lo considera un crimen internacional, resultando un ataque a la libertad y dignidad de las personas, relacionado con la migración, la pobreza, la desigualdad y el crimen organizado definido como una red de trata. Las víctimas que tienen una mayor demanda en el mercado son las mujeres y niñas. Y por otro lado, los principales clientes son policías, militares, jueces, empresarios petroleros y políticos burgueses.

Dentro de la cultura machista en la que vivimos, se percibe generalmente a la mujer como una propiedad, como un objeto de uso y desuso, y cada vez es más habitual la naturalización de la explotación del cuerpo. La temática últimamente se volvió cliché en los medios de comunicación y por lo tanto en las bocas de las personas, rondando siempre en los mismos factores cuando se analiza o se comienza a hablar sobre esto. Dependiendo el lugar en el que nos situemos vamos a poder encontrar una diversidad de casos, factores y resultados diferentes; pero, sin embargo, estimo que uno de los elementos que no se toman en cuenta muy frecuentemente y que tiene una influencia considerable, es el avance de la actividad hidrocarburífera o petrolera sobre ciertas partes de la Argentina, y más específicamente en la Patagonia.

Uno de los factores que vincula al petróleo y la trata de persona se relaciona con el tiempo en el que se encuentran los hombres sumergidos en el ámbito de trabajo, que suele ser alejado de las familias, de las ciudades y, en consecuencia, de las mujeres; esto permite o fomenta el consumo de mujeres que de los prostíbulos aledaños a los distintos establecimientos petrolíferos establecidos en la Patagonia Argentina, dándole continuidad a dicha red.

Aproximadamente en el año 1918 se descubre en la localidad de Plaza Huincul la existencia de una cantidad notable de elementos hidrocarburíferos, y la explotación de estos recursos fueron asignados a la empresa YPF. A mediados de los años 20’ comenzó a funcionar, bajo el mantenimiento de la empresa anteriormente mencionada, un prostíbulo conocido como “La casa de la tolerancia”. Uno de los testimonios o fuentes más importantes acerca de este lugar o acontecimiento lo dio Roberto Villa en su libro llamado “Por los caminos del petróleo”. A lo largo del capítulo titulado “Tolerancia” se habla del origen del proyecto de instalar un prostíbulo, y la justificación que dan acerca de ellos es que tenían que parar los “éxodos” que realizaban los empleados de la empresa a la localidad de Neuquén, ya que cada vez eran más largos. Lo más interesante de este caso es que las mujeres que “trabajaban” en este establecimiento eran empleadas del Estado Argentino.

La localidad de Añelo (el caso vaca muerta)

Desde el descubrimiento del petróleo y gas en el sector de vaca muerta, la localidad de Añelo sufrió cambios drásticos. En cuanto a la población, en el año 2010 se encontraban habitando ese espacio aproximadamente 2.500 personas, pero tres años más tarde, y con la instalación de las empresas y yacimientos en la localidad, la población duplicó su número, finalizando así en el año 2013 con una cifra de 5.000 personas aproximadamente. Como consecuencia de este aumento desmesurado de la población, para la cual no estaba preparada, hubo aumento en la cantidad de edificación, de costes de alquileres y, por sobre todo, en la cantidad de movimiento automovilístico.

El aumento de los yacimientos petroleros para la producción conllevó a un aumento en su población mayormente masculina, sin su grupo familiar y con ingresos elevados, lo que hizo más propensos a los habitantes de esta localidad a estar involucrados con la trata de persona o la prostitución.

En la ciudad de Añelo se encuentra la oficina de Desarrollo Social, una institución pública que ha creado varias campañas de concientización a través de presentaciones gráficas animadas o de fotografías reales. En estas se pueden distinguir frases como “Vos podes ser la próxima victima” o “La trata de personas es un delito” acompañada con algún tipo de gráfico elegido por las personas que realizan las campañas. Las políticas oficiales implementadas por el Estado no se han desarrollado en Añelo con la intensidad necesaria. Esto se debe a que no han habido casos muy mediáticos o los suficientes (a su parecer), a diferencia de los casos más populares como son los de Marita Verón, Florencia Penacci, Otoño Uriarte, etc. El desinterés del Estado por este flagelo en la Patagonia sigue dejando en evidencia la complicidad de éste con las grandes empresas petrolíferas, que además de la trata de personas, aplican grandes métodos de explotación a los trabajadores que desarrollan la actividad a la intemperie, sin las medidas de seguridad e higiene adecuadas, estando más de 8 horas cuidando los pozos, etc. Las empresas tienen habilitada su actividad porque supuestamente traen grandes inversiones al país, pero es a costa de la condiciones de explotación extremas, pagando altos sueldos, pero destrozando el cuerpo de los trabajadores en menos de 6 años, dejándoles grandes problemas de salud, sin poder volver a trabajar, a veces siendo el único sostén de la familia.

Se sabe por el informe del Centro de Atención a la Víctima del Delito (CAVD), que el 67% de las víctimas de trata pertenecen al género femenino y han tenido como ciudades de destino, en su mayoría San Patricio del Chañar, seguido por Neuquén Capital, Añelo, Zapala, Centenario, Plottier y Rincón de los Sauces. Pero en dicho informe se abre un abanico de distintos tipos de trata de personas. Por un lado está la trata laboral, la cual se da con más firmeza en las localidades dedicadas a la fruticultura y al trabajo en viñedos; y por otro lado, la ruta del petróleo y los prostíbulos van de la mano. En Añelo se ha encontrado una mayor presencia de trata con fines de explotación sexual. Se sabe que la provincia de Neuquén, al igual que toda la Patagonia, es una zona de destino para las victimas de este delito. Por lo tanto, se percibe que los lugares de origen son, en cuanto a las víctimas argentinas, Misiones, Tucumán y Santiago del Estero. En cuanto a los orígenes de extranjeras, los más destacados son República Dominicana, Perú, Paraguay y Bolivia. Todos los territorios donde hay una gran circulación de riqueza que le permite generar más ingresos y más beneficios, son el destino de las mujeres que caen en manos de las redes de trata. Mayoritariamente la ruta del petróleo y la ruta de la soja, están en la mira de estas redes.

Considero que no solo “sin clientes no hay trata”, ya que no todos las personas “alquilan” un cuerpo, y sin embargo esto sigue existiendo. El problema está en la libertad que tienen para actuar los traficantes, ya que no hay decisión política para ponerle fin a esto, ni para eliminar la naturalización de la mujer como objeto que se puede consumir; y, por contrario, se garantizan grandes espacios de impunidad, como en los casos conocidos de desaparición de mujeres que, después de 10 años, siguen sin tener explicaciones ni condenas.