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Medio Ambiente. Tren México-Querétaro de EPN a AMLO, un proyecto que privatizará el transporte

El pasado lunes 5 de octubre, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó el plan de infraestructura para reactivar la economía por la crisis de COVID-19, en el cual se contempla al megaproyecto del tren de alta velocidad que iría de la CDMX al estado de Querétaro.

Miércoles 7 de octubre de 2020

El plan de infraestructura fue presentado de la mano del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), en dicho plan se definen 5 inversiones importantes de las cuales la segunda, es la referente al Tren M-Q, misma que tiene una mayor inversión privada. El giro en la política de desarrollo urbano del actual gobierno federal es otra pincelada y no deja más dudas de cómo refrendará el gobierno en turno, con crisis económica histórica, su lugar con los grandes empresarios.

El megaproyecto del tren fue un plan de Enrique Peña Nieto (EPN) en 2014. Los costos de inversión ascendían a 37 mil 569 millones de pesos. El que ahora presenta AMLO tiene una inyección de 51 mil 300 millones de pesos, demostrando que estará del lado de los que históricamente, donde ponen el ojo, acentúan el despojo y el saqueo.

En 2015, el tren que contemplaba unir a la CDMX con los estados de México, Hidalgo y Querétaro, se canceló bajo el argumento de que el gobierno federal buscaba disminuir el impacto que tendría en las finanzas públicas, aunado a los elementos del negativo escenario internacional, pues los precios del petróleo iban a la alza y el dólar subía. Por la cancelación, el gobierno federal fue obligado a indemnizar con 16 mil millones de dólares a la empresa china que licitó.

Dentro del proyecto del Tren M-Q se prevé que las estaciones se sitúen en 10 municipios del Estado de México, 5 municipios del estado de Hidalgo y 5 municipios del estado de Querétaro. Aunque también sopesan su extensión hacia los estados de Guanajuato y San Luis Potosí. Será un transporte privado de alta velocidad que busque trasladar a personas aproximadamente en una hora y se presume que comiencen los primeros trabajos para junio del año siguiente.

Para marzo del 2014 Emilio Vasconcelos Dueñas, coordinador del Consejo Estatal de Concertación Ciudadana de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable, señalaba algunas problemáticas que el gobierno federal, al igual que con el Tren Maya, esconde: “en la capital queretana hay una zona de un predio baldío de uso habitacional; cerca de avenidas de tránsito abundante. Es una zona complicada para movilizar pasajeros”.

A su vez señaló para esos años que el tren pretendía transportar a 11 mil 200 personas al día y circularía a unos 300 kilómetros por hora. Con respecto al trazo subrayaba que una parte de estación se construiría donde se encuentra el parque infantil Alcanfores, lo que también consideró inviable (La jornada 26 de marzo 2014).

Han pasado 5 años desde la apuesta neoliberal de EPN por poner en marcha al tren, desde los primeros días de la sentencia diferentes sectores populares exigieron consulta e información previa, más seguridad, pues aumentaban los robos a casa habitación, y recalcaban que no querían que su calidad de vida disminuyera.

No sabemos si AMLO tomará en cuenta sus demandas pues durante su exposición dio por sentada la construcción, no señaló la necesidad de hacer un estudio serio y profundo para conocer los efectos negativos, ni poniendo por delante los intereses de la población que se vería afectada.

La continuación del proyecto neoliberal la está llevando a cabo AMLO y será a través de los polos de desarrollo detrás del Tren M-Q. En este proceso de reestructuración capitalista se han ignorado las necesidades de la población tanto urbana como rural y la devastación de sus ecosistemas.

Cambiarán las actuales relaciones que tiene la población en/con su territorio, grandes cadenas de comida rápida y tiendas departamentales se adueñarían de las estaciones. ¿El tren M-Q pasará por tierras de cultivo? ¿Cuántas? ¿Lo sabrá la población o encubrirán información como lo hacen con el Tren Maya? Son preguntas que cabe responder.

O por poner otro ejemplo, habría más retos en torno a la movilidad y a la par se muestra una vez más cuál es la salida de fondo, del gobierno en turno, en lo referente al transporte: su abierta privatización.

Sobre este panorama es sobre el que hay que actuar. El jefe de la Oficina Presidencial, Alfonso Romo, es un directivo con proyectos neoliberales y AMLO está haciéndole segunda. La clase política y los grandes empresarios tienen su proyecto para la Zona Metropolitana del Valle de México y muchos sectores han respondido con un basta de despojo y saqueo de los recursos naturales a partir de los megaproyectos, en la calle; tenemos como ejemplos a los vecinos que se movilizaron contra el Tren México-Toluca o los pueblos originarios contra el Tren Maya.

Las acciones políticas en la calle contra este tipo de proyectos se tienen que sostener, la movilización y la articulación entre organizaciones son necesarias para echar atrás sus planes de infraestructura que no nos benefician a los amplios sectores que vivimos la crisis y que no la vamos a pagar.

Optaremos siempre por la unidad de todos los sectores opositores a la imposición de megaproyectos, científicos, pueblos originarios, estudiantes, trabajadores del campo y la ciudad, activistas y defensores del medio ambiente.