Desde hace meses trabajadores de distintas empresas tercerizadas que prestan servicio para Trenes Argentinos reclaman el pase a planta permanente. Denuncian pésimas condiciones laborales y salarios de hambre.
Pablo N. Trabajador ferroviario
Lunes 5 de julio de 2021 19:57
Cuando las empresas incumplen normativas legales en general buscan evadir responsabilidades fiscales, contractuales y maximizar ganancias. Esto es común escucharlo en cualquier juicio laboral. El caso de Trenes Argentinos es emblemático porque es una empresa del Estado que no da el ejemplo: terceriza tareas esenciales. Las interpretaciones sobre la legalidad de esta forma de contratación está en constante debate y hay un largo historial de fallos judiciales emitidos por la Corte Suprema, a favor y en contra.
La discusión alrededor del artículo 30 de la Ley de Contrato de Trabajo se da mayormente en los casos donde la tercerización se realiza sobre la actividad normal y específica, propia del establecimiento y dentro de su ámbito. En este caso, la manera de evadir el carácter de empleador directo por parte de Trenes Argentinos es catalogando a los trabajadores de las empresas tercerizadas como “empleados de seguridad” (servicio) flexibilizando el vínculo laboral. De esta manera, incumplen incluso lo que establece el artículo 14 bis de la Constitución Nacional cuando reza "condiciones dignas y equitativas de labor" o "a igual tarea igual salario".
La denuncia que realizan los trabajadores de empresas como MCM, Líderes o Murata es clara y va al hueso del asunto: las funciones que ellos realizan como Control Puesto Fijo o Brigadista, entre otras, son propias del ámbito ferroviario, por lo que deberían pertenecer a la plantilla de planta permanente. Pero además, dejan en evidencia el negocio millonario que implica este tipo de subcontratación: cobran salarios de hambre -menos de $45.000 mensuales- por debajo de la línea de la pobreza, mientras las empresas tercerizadas se siguen extendiendo con nuevas adjudicaciones.
La tercerización suma una pila interminable de juicios, denuncias y conflictos laborales. Este es un terreno de pujas políticas, donde las patronales se juegan grandes negociados y la última palabra la tiene quien impone la relación de fuerzas a su favor. Por eso los trabajadores siguen dando una dura pelea por el pase a planta y su propia organización se extiende por distintas líneas como el Roca. Lamentablemente, la Unión Ferroviaria les da la espalda y hace oídos sordos a su justo reclamo.
La tercerización es una manera de precarizar el trabajo ferroviario. Es una manera de dividir a los trabajadores en “sub categorías” y debilitar nuestro poder de reclamo. Además establece sueldos de hambre que empujan todos los salarios a la baja. Las condiciones son desastrosas -en muchos casos denuncian hasta la falta de baños- y la inestabilidad laboral es una marca de agua para cualquiera que se encuentra en esta situación. Es necesario poner fin a la precarización laboral, uniendo los reclamos de los efectivos en la pelea por el pase a planta permanente de todos los trabajadores y trabajadoras tercerizados.