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Red Internacional
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Boca 1 - Quilmes 0. Tres puntos y mucha sed

Boca llega al superclásico con un triunfo pero dudando de todo lo que sentía seguro hasta hace poco. Fue un desteñido 1-0 a Quilmes en La Bombonera.

Lunes 29 de septiembre de 2014 08:10

Los lugares comunes del fútbol (que abundan) señalan la importancia de llegar a una instancia decisiva ganando, a cualquier precio. El triunfo de ayer de Boca derriba un poco esa creencia. Con muy poco fútbol, tuvo que correr (y mucho) para ganarle a un equipo que decora el fondo de la tabla.

Lo hizo por el peso específico de sus jugadores. Por Carrizo, cuyas ganas, expuestas en su movilidad constante y en su gol, fueron de lo mejor del equipo. Meli, como ocurre estos tiempos recientes, aportó marca, juego y energía, pero solo no puede. A Gago le faltó, los laterales no fueron bien explotados y los delanteros se la pasaron luchando.

¿Cómo hicieron en Quilmes para complicar a Boca? Ni ellos lo saben. Los del Sur no tuvieron iniciativa, juego o actitud. Aún así, puramente trabando y cerrándole los caminos a un Boca de por sí sin ideas, llegaron al segundo tiempo empatados. Y la diferencia de un gol les permitió amenazar hasta el final con un hipotético empate. Los de Arruabarrena alimentaron esa posibilidad replegándose (mal), dejando que les manden centros y con un Orión que sigue sin dar seguridad en las pelotas aéreas.

El gol fue producto de la mejor acción de Boca en el partido. Gago robó, Chávez desbordó como se debe (y no para cumplir y aspirar a ganar un córner) y habilitó a Carrizo, que entró y definió. Antes Calleri tuvo una chance clara en el primer tiempo y el resto fueron tiros de lejos o centros con más ganas que realidad. El partido se consumió entre la lucha de Boca con sus propios fantasmas y las limitaciones de Quilmes, exacerbadas por su enorme falta de audacia. Preocupante para el local haber estado cerca de recibir un empate por parte del equipo de Quatrocchi.

De cara a la visita a River, el xeneize enderezó un bote que tambaleó por culpa de los propios marineros. Los tres puntos de ayer apenas alcanzan a maquillar el papelón de haber perdido con Racing en un puñado de minutos. Para hacer pie en el monumental hace falta tomar más que un par de vasos de cerveza tibia.