"Lo que no es legal no es democrático", argumentó hoy el jefe del Estado Español, Mariano Rajoy, sobre la decisión del parlamento catalán de llevar adelante un referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña, antes de lograr suspenderlo por medio del Tribunal Constitucional aumentando las tensiones para su gobierno.

Álvaro Pérez Jorquera Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico
Sábado 9 de septiembre de 2017
El Tribunal Constitucional español, donde Rajoy tiene mayoría, suspendió hoy la ley del Parlamento de Cataluña que regula el referéndum sobre la independencia de esta región autónoma española y también el decreto que lo convoca para el 1 de octubre próximo, firmado por el Gobierno catalán.
El tribunal aceptó tramitar los cuatro recursos del gobierno español contra todas las normas sobre el referéndum aprobadas este miércoles por la mayoría catalana de la cámara legislativa, que está a favor de la independencia, y las autoridades políticas catalanas, lo que implica su suspensión automática y cautelar hasta que haya una sentencia del tribunal.
"Lo que no es legal no es democrático", argumentó hoy el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, al informar a la prensa de la presentación de los recursos, y añadió que defenderá "el imperio de la Ley" y hará todo lo necesario, "sin renunciar a nada", para evitar el proceso secesionista. "En España se puede ser independentista. Lo que no se puede hacer, y no se hará, al menos mientras yo sea presidente del Gobierno, es pasar por encima de nuestras normas democráticas para conseguirlo", remató.
A pesar de ello, las autoridades catalanas siguen adelante con los planes de celebrar la consulta de autodeterminación ese día, algo que el Ejecutivo central considera ilegal. "Ya puede tronar, nevar o hacer mucho viento. Nosotros haremos esto porque es nuestro contrato con los ciudadanos de Cataluña", argumentó hoy el portavoz del Gobierno catalán, Jordi Turull, en declaraciones a los medios de comunicación.
Esto agrava las tensiones en el gobierno de Rajoy, que por medio de estas medidas autoritarias, pretende silenciar las demandas catalanas de autonomía que ya llevan décadas, mientras dice representar a la soberanía de toda la población española, la que finalmente termina usurpando.