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Red Internacional
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POLONIA ELECCIONES. Ultraderecha triunfa en Polonia: nacionalismo, catolicismo y xenofobia

El partido ultraderechista Ley y Justicia resultó ganador en Polonia, con mayoría absoluta, en las elecciones generales de este domingo. Un discurso xenófobo y conservador ante la crisis de los refugiados. Vientos fríos vienen desde el este.

Josefina L. Martínez

Josefina L. Martínez @josefinamar14

Martes 27 de octubre de 2015

Jaroslaw Kaczynski y Beata Szydlo festejan el triunfo de Ley y Justicia en Varsovia, Foto: EFE/EPA/PAWEL SUPERNAK

Según un último sondeo, y a la espera de los resultados oficiales, Ley y Justicia (PiS) habría obtenido el 37,7 % de los votos, mientras que el partido liberal hasta ahora gobernante, Plataforma Ciudadana, quedaría en segunda posición con un 23,6 %.
Los nacionalistas de PiS contarían con una mayoría absoluta de 232 diputados (de los 460 que componen el Parlamento polaco), mientras que los liberales quedarían con 137.

Por detrás, el tercer partido más votado habría sido el movimiento populista del exrockero Pawel Kukiz, con un 8,7 % (42 diputados), seguido de la formación ultraliberal Nowoczesna, con un 7,7 % (30 diputados), y el Partido Campesino (PSL), con un 5,2 % (18). Las formaciones de izquierda no lograron representación parlamentaria.

Cuando se conozcan los resultados oficiales se podrá saber si finalmente Ley y Justicia conserva la mayoría absoluta o si necesitará apoyos de otros partidos en el Parlamento.

El triunfo de los conservadores xenófobos en Polonia representa un crecimiento de las fuerzas euroescépticas y xenófobas en el este de Europa, donde el conservador Viktor Orban de Hungría viene dando la nota en su cruzada contra los refugiados con su valla metálica en las fronteras.

Durante la campaña electoral polaca, la cuestión de los refugiados ocupó gran parte de los debates. Desde Ley y Justicia cuestionaron fuertemente a los liberales en el poder por haber aceptado dar asilo a 7000 refugiados, según el plan de “reparto” de la Unión Europea.

El líder de Ley y Justicia, Jaroslaw Kaczynski, dijo que los refugiados “traen parásitos que portan enfermedades contra las que están inmunizados en sus países pero no en Europa”, y los acusó de estar causando brotes de enfermedades, como “cólera en Grecia” y “disentería en Viena”. Desde el partido defienden los “valores” de la “gran patria polaca” ligados a la primacía de la religión católica, y advierten que los refugiados traen “el islam” que corromperá las tradiciones polacas. Un cóctel completo de nacionalismo, catolicismo y xenofobia.

Desigualdad social y populismo conservador

Polonia se integró a la Unión Europea en 2004, pero todavía no adoptó el Euro. Según algunas encuestas, actualmente menos de un tercio de la población está a favor de abandonar la moneda polaca, el zloty. El avance en la integración europea está muy cuestionado, como lo expresa el triunfo de un partido fuertemente euroescéptico.

En los últimos años Polonia ha logrado tener índices positivos de crecimiento y hasta se habló del “milagro polaco”. Pero en Polonia el salario medio es de 689 euros al mes, frente a los 2.598 euros de Alemania. Ese país es también el principal destino para sus exportaciones. Polonia lleva una década creciendo y el paro es del 10%, una diferencia enorme con los más afectados por la crisis como Grecia o España. Pero el 80% de trabajadores gana menos de 800 euros, y los contratos precarios son mayoría. El salario medio de Polonia es uno de los más bajos de Europa, solo por encima de Letonia, Lituania, Hungría, Rumania y Bulgaria.

Hace poco ocupó las noticias polacas el escándalo de una cadena de supermercados, que el gobierno liberal quería “premiar” por abrir puestos de trabajo, pero que fue denunciada por sus empleados por super explotación laboral.

Estas condiciones han permitido que el PIS utilice demagógicamente la denuncia de la desigualdad social, proponiendo medidas “asistencialistas” de los más pobres y diciendo que “Polonia está en ruinas”, para apelar a los valores más conservadores y nacionalistas. Y, por supuesto, agitar el fantasma de “los extranjeros” que podrían robar el trabajo a los polacos.

El triunfo de la derecha en Polonia se suma a las tendencias euroescépticas en otros países. Un nuevo frente de crisis para la UE, en medio de la crisis abierta con los refugiados.

A nivel internacional, el congelamiento de las relaciones de Polonia con Rusia es pronunciado, y se prevé un mayor acercamiento con Estados unidos y la OTAN.
Nacionalismo, catolicismo y xenofobia, tendencias que se fortalecen ante la crisis de la Europa del capital.


Josefina L. Martínez

Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.

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