Este lunes, Trump bloqueó todos los activos del Estado Venezolano en Estados Unidos, sumando un nuevo episodio en su búsqueda por controlar al país latinoamericano

Álvaro Pérez Jorquera Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico
Lunes 12 de agosto de 2019
Este lunes, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, emitió un decreto ejecutivo para bloquear todos los activos y bienes del Estado Venezolano en territorio norteamericano, en medio de la reunión de Barbados entre la oposición de Guaidó y el gobierno de Maduro, y a una semana de la Conferencia de Lima que tiene a Venezuela como punto central.
En la orden ejecutiva de Trump se establece que "Todos los bienes e intereses en bienes del Gobierno de Venezuela que se encuentran en Estados Unidos (...) quedan bloqueados y no se pueden transferir, pagar, exportar, retirar o negociar con ellos de otra manera", y que habría entrado en vigor este lunes. Uno de los motivos que citó Trump era "el intento de socavar la autoridad" del líder opositor Juan Guaidó, al que EE.UU. considera “mandatario legítimo de Venezuela”.
Sin embargo la medida misma no es muy clara, pues son pocos los bienes que el Estado de Venezuela mantiene en Estados Unidos. La petrolera Citgo se encuentra bloqueada desde enero como parte de un plan contra el petróleo venezolano. Al margen de esto, los demás bienes corresponden a embajadas y representaciones gubernamentales.
Además no existe claridad si la medida se podría extender a otros países aliados de Venezuela o que mantienen tratados comerciales. Esto indica que la medida podría estar dirigida a hacer presión en favor de Guaidó en Barbados, pues no es precisamente la lógica del embargo al estilo cubano como algunos lo han querido hacer ver: el bloqueo sólo afecta al Estado, el sector privado, que es considerable en Venezuela, no se verá afectado y tampoco aquellos privados estadounidenses que comercien con Venezuela, por ejemplo de Chevron, Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes, Weatherford International, que comercian con el petróleo venezolano.
Algo de esto trató de aclarar el propio Bolton este martes en Lima cuando afirmó que "el objetivo directo del bloqueo impuesto a los bienes del Gobierno de Venezuela en EE.UU. son Nicolás Maduro y las instituciones ilegítimas dirigidas por él", limitando así los posibles alcances inmediatos de la decisión unilateral de Trump.
Al mismo tiempo, el 23 de julio, el encargado de Latinoamérica en la Casa Blanca, Mauricio Claver-Carone, lanzaba una amenaza directa al gobierno de Maduro: tiene un "corto plazo" para dejar el poder. Las sanciones (...) seguirán incrementándose y serán mucho más duras de lo que son”.
Todo esto muestra claramente las intensiones de negociar con más fuerza en Barbados contra Maduro, mientras que las consecuencias las padece el pueblo trabajador, lo que muestra claramente la hipocresía estadounidense y de la derecha en la región que hablan de "crisis humanitaria" mientras ejecutan sanciones que empeoran aún más la situación.
En este contexto, Guaidó salió rápidamente a apoyar la medida, mostrando su seguidismo títere de Trump y de las multinacionales que no se ven afectadas por el bloqueo. Hay que oponerse firmemente a este intervencionismo imperialista y a esta nueva medida ejecutiva de Estados Unidos, que sólo busca agravar la situación del pueblo venezolano. Ese rechazo al intervencionismo en modo alguno significa algún tipo de apoyo a Maduro, quien buscando una sobrevida para toda su casta burocrática y que, aliado de sectores económicos, participa activamente en las negociaciones de Barbados, iniciadas en Oslo, en busca de pactos a espaldas del pueblo trabajador venezolano.