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Red Internacional
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Elecciones EE.UU.. Trump pierde popularidad, pero Biden no es alternativa

La cadena de televisión CNN reveló que el presidente de los Estados Unidos continúa perdiendo popularidad ante la candidatura presidencial del demócrata Joe Biden.

Emilia Macías

Emilia Macías @EmiliaMacas1

Martes 9 de junio de 2020

En esta encuesta creada por CNN, del 2 al 5 de junio, se entrevistaron 1,259 personas adultas registradas en el padrón electoral. Se registró que un porcentaje de 55% de la población prefiere al candidato Joe Biden, contra un 41% que prefiere la reelección de Donald Trump.

En la misma entrevista, el 84% de la gente sostiene que las manifestaciones en todo el país son justificadas y pacíficas, mientras que el 14% cree que son violentas e injustificadas, y el 9% afirma que no son actos policiales racistas.

La mayoría de la población estadounidense descalifica a Trump por el mal manejo de las diversas manifestaciones que se han dado alrededor del país, rechazando el uso de la fuerza brutal policíaca y al racismo explícito e intolerable.

Trump ha alentado a los gobiernos estatales a que usen el cuerpo policíaco y la Guardia Nacional contra los y las manifestantes que han salido a las calles tras el asesinato de George Floyd y amenazó con desplegar a las tropas del ejército federal en las calles.

“Si empiezan los saqueos empieza el tiroteo”. Una frase que dijo el racista jefe de policía de Miami en los 60´s al declararle la guerra a los barrios afroamericanos para lidiar con el movimiento que crecía por los derechos civiles. Es la misma frase amenazadora con la que reaccionó Trump por Twitter, ante las manifestaciones actuales.

Conocemos bien la ideología política racista del presidente republicano. Calificó a los manifestantes como “matones” o “terroristas”, respondió con un inmediato toque de queda y el despliegue de miles de soldados fuertemente armados para despejar las calles alrededor de la Casa Blanca para poder salir de su "búnker" en el que se escondía.

También pidió a todos los gobernadores que desplieguen la guardia nacional para fortalecer la represión que ya vienen sufriendo los manifestantes.

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Las vidas de las y los negros no le importan a Trump, quien ha promulgado prohibiciones de viaje a Estados Unidos a personas de ciertas naciones africanas a las que les llama “países de mierda” y apoyó al Ku Klux Klan durante su campaña de agresiones racistas. Nunca ha ocultado su asquerosa discriminación a la población negra.

El racismo es estructural y constitutivo del estado imperialista estadounidense, lo mismo su sus administraciones hayan estado en manos de demócratas o de republicanos. Contra esto, está surgiendo una gran rebelión multiétnica alrededor del país.

Ante la revuelta en curso, hay una gran operación política en la que coinciden republicanos y demócratas, como se vio en los discursos de Obama o en los editoriales de Washington Post, para convencer de que el camino es confiar en las instituciones y en particular en las próximas elecciones como vía del cambio.

En este escenario se acrecienta la probabilidad de que Donald Trump no gane la reelección, pero ¿quién es su contrincante Joe Biden?

Después de que Bernie Sanders dejó la candidatura, Biden quedó como nominado del Partido Democrático contra Donald Trump.

Biden está entre los candidatos más a derecha del “Democratic Party”, con un récord de terribles posiciones políticas. El 20% de los votantes de Sanders no están seguros de votar por él, esto a pesar de que Sanders dijo que era un “decent man” (hombre decente). Sin embargo, es probable que mucha gente vote por el candidato demócrata porque es el “menos peor”.

Hay muchas razones por las cuales no es un buen candidato. Además de ser acusado por contacto inapropiado y de abuso sexual (sin dar respuesta alguna), ha apoyado políticas que hoy afectan a millones de personas trabajadoras y cuyos padecimientos se vuelven peores con la crisis económica derivada del COVID-19.

También ha apoyado políticas que han incrementado enormemente la población carcelaria, empeorando el sistema penitenciario que actualmente está devastado por el coronavirus. Un sistema que ya de por sí es racista y cruel. Al respecto, Joe declaró:

"No importa si [los criminales acusados] son o no víctimas de la sociedad. No quiero preguntar: ’¿Qué les hizo hacer esto?’. Hay que sacarlos de la calle".

De hecho, en 1994, Biden hizo un discurso en el Senado donde criticó a los demócratas por no ser lo suficientemente duros con el crimen.

En caso de que Biden gane la presidencia, las familias migrantes seguirán siendo deportadas, seguirá habiendo ataques de drones imperialistas, la atención médica seguirá siendo privatizada, continuarán reproduciéndose el racismo y la violencia policial desde el Estado. Joe Biden no ofrece nada a la clase obrera.

La idea de “no votar por Biden es votar por Trump” es errónea. Y es un fenómeno que pasó también aquí en México en las últimas elecciones: mucha gente votó por el Morena porque no quería continuar bajo las “garras” del PRI-PAN. Pero no es un dilema moral. En lugar de dar nuestro apoyo a un partido con cuyo programa no estamos de acuerdo, tenemos que construir un partido propio, ya que tanto aquí como en Estados Unidos, los partidos que se pintan de izquierda no están respondiendo a las necesidades obreras y populares ante la crisis.

Tanto en México como en Estados Unidos necesitamos un partido revolucionario de la clase trabajadora, antiimperialista, internacionalista y socialista que junto con las mujeres y la juventud sea capaz de enfrentar a los capitalistas y su Estado, a la burocracia sindical y a las direcciones reformistas.