Donald Trump exigió a la Unión Europea sancionar al gobierno de Maduro luego de incluir a Venezuela en su “veto migratorio”. Inmediatamente Mariano Rajoy apoyó la propuesta del imperialismo estadounidense.
Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon
Miércoles 27 de septiembre de 2017

Durante una conferencia de prensa junto a Rajoy en la Casa Blanca realizada este martes, Trump sostuvo que: "Confiamos en que nuestros amigos en la Unión Europea seguirán el camino de Estados Unidos, a Canadá y a muchos países latinoamericanos y sancionarán al régimen de Maduro. Necesitamos que todos se impliquen". No escatimando así palabras para exigir una mayor injerencia e intervención imperialista a los países centrales y que gobiernos dela derecha continental han venido avalando.
Rajoy, a su lado, recordó que el gobierno español ha propuesto precisamente a la UE imponer sanciones al Ejecutivo venezolano, y se expresó con respecto a Venezuela como un país la "deriva totalitaria" de Venezuela. Bastante cinismo lo del jefe del gobierno del Estado Español, pues basta dar una mirada exactamente con lo que pasa en Cataluña y la política que está teniendo. Trump aseguró que España ha sido "especialmente útil a la hora de promover los intereses y el bienestar del pueblo venezolano"(?), y agradeció esos "esfuerzos", digamos de paso que no han dejado de ser “intereses” y “esfuerzos” para apuntalar a los partidos aglutinados en la MUD.
Si bien el gobierno de Rajoy ha sido uno de los más exigentes en la Europa del capital para que se tomen medidas contra el gobierno de Venezuela, esta vez se trataba también de una reciprocidad por el espaldarazo y visto bueno que le daba Estados Unidos por la política que lleva adelante el mandatario del Estado Español con respecto a la crisis abierta en Cataluña. Es que este martes Trump escenificó un apoyo a Mariano Rajoy que el presidente español aprovechó para mostrar fortaleza internacional en medio de su ofensiva represiva contra Cataluña.
Expresándose en su clásico tono pretoriano, Trump remataba con que "Allá donde se expande el socialismo, la miseria le sigue”. Para rematar con su demagogia de que “El pueblo de Venezuela merece un futuro de libertad. Es un gran pueblo". Un “futuro de libertad” que no es otra cosa que atar al país a los designios imperialistas y saliendo de la boca de un presidente que es el colmo del racismo, el machismo y el guerrerismo de dominación a escala internacional.
El gobierno de Estados Unidos se ha referido a Venezuela durante dos semanas seguidas buscando una mayor presión internacional. Este lunes, Donald Trump, reemplazó su polémico veto migratorio a seis países de mayoría musulmana, que expiró el domingo, con un decreto que impone restricciones a ocho naciones, esta vez incluyendo a Venezuela. En la lista de los países afectados están Irán, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Chad, Corea del Norte y Venezuela, precisó Trump en una proclamación presidencial que, según la Casa Blanca, tiene la misma fuerza de una orden ejecutiva y que entrará en vigor el próximo 18 de octubre.
Este decreto no es un veto de viaje conjunto a esos ocho Estados, sino que marca restricciones según el país, aunque la mayoría de las personas de Irán, Libia, Siria, Yemen, Somalia, Chad y Corea del Norte tendrán prohibido el ingreso en EE.UU. de forma indefinida. Para Trump, Venezuela está incluida porque "su gobierno no coopera en verificar si sus ciudadanos representan amenazas para la seguridad nacional o la seguridad pública", agregando que "el gobierno de Venezuela falla al compartir adecuadamente información relacionada con seguridad pública y terrorismo". Además, que tampoco colabora "completamente" en la recepción de "sus nacionales sujetos a órdenes finales de expulsión de Estados Unidos".
Por consiguiente, las restricciones se centran en "funcionarios del gobierno de Venezuela que son responsables de las deficiencias identificadas" de acuerdo a Estados Unidos, quedando así suspendida la entrada a este país de funcionarios como los pertenecientes al Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, el Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores o el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional. También tienen prohibido pisar territorio estadounidense los "miembros de la familia inmediata" de dichos funcionarios que pretendan viajar como no inmigrantes con visados de negocios o de turista.
Cuatro días antes de esta inclusión de Venezuela en el “veto migratorio”, el jueves 21, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, había asegurado que el gobierno de Trump no descartaba la opción de un embargo petrolero a Venezuela, reafirmando así su política intervencionista sobre el país. "Si las cosas no mejoran, todas las opciones siempre están ahí", había agregado, diciendo específicamente que se mantenía la posibilidad de un embargo petrolero. "No está fuera de la mesa, lo puedo decir", enfatizaba. Declaraciones que hacía el halcón Nikki Haley, luego de que Trump el lunes 18, durante una cena en Nueva York con presidentes latinoamericanos, a la par de la Asamblea General de la ONU, volvía a amenazar a Venezuela con más medidas políticas y económicas, luego de haber aplicado sanciones financieras el 25 de agosto.
Recordemos también que el viernes recién pasado, el gobierno de Canadá había anunciado la imposición de sanciones contra Maduro y figuras claves del gobierno "para enviar un claro mensaje que su comportamiento antidemocrático tiene consecuencias". La lista de personas afectadas por dichas sanciones incluye 40 nombres encabezados por Maduro, Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral; Elías Jaua, ministro de Educación; Tareck el Aissami, vicepresidente, y Tarek Saab, fiscal general. Las sanciones imponen la congelación de activos y la prohibición de que individuos en Canadá y canadienses fuera del país mantengan relaciones económicas con los 40 funcionarios nombrados por Ottawa.
Canadá es el primer país en imponer este tipo de sanciones contra el gobierno de Maduro después de Estados Unidos. Trump buscando ampliar el cerco instaba ahora a los países imperialistas de la Unión Europea a ejecutar acciones en el mismo sentido, tomando en cuenta que estos países ya habían declarado que están pensando tomar medidas para ejercer más presión a Venezuela.
Como era de esperarse, el gobierno de Maduro salió a rechazar las declaraciones de Trump en conjunto con Rajoy, declarando vía el ministro de Exteriores, Jorge Arreaza que “Presidente Mariano Rajoy debería concentrarse en los preocupantes conflictos en Cataluña y España, producto de sus políticas excluyentes” y respondiéndole simultáneamente a Bush, tal como lo había hecho luego de que el gobierno estadounidense incluyera a Venezuela en el “veto migratorio”.
Como hemos venido escribiendo, lejos están Trump y demás países imperialistas europeos interesados por los padecimientos del pueblo de Venezuela y menos que menos por cuestiones de “democracia” o de libertades democráticas. Absoluta demagogia e hipocresía. Es más que claro que con esta continua injerencia imperialista, mete sus garras en el país para darle fuerza a una oposición política que se ha declarado fiel a sus intereses e inclusoexige mayor intervención de las potencias extranjeras, y que luego de que Maduro impusiera la fraudulenta Constituyente ha quedado a la defensiva y con poca capacidad de maniobra. Con estas nuevas declaraciones y nuevas amenazas el gobierno de Estados Unidos busca también condicionar las actuales negociaciones que están en curso entre chavismo y oposiciónen República Dominincana, una ronda de encuentros que cuenta con el apoyo de Trump y la ONU, y que tienen programado un nuevo encuentro este miércoles 27 aunque aún es incierta su realización.
Repudiamos estas amenazas, sanciones y medidas agresivas del imperialismo estadounidense, de Canadá y de cualquiera que venga de los países imperialistas europeos, y en tal sentido es central que se exprese el pueblo trabajador y pobre, que nada bueno obtendrán de tal injerencia e intervención más que no sea otra cosa que el redoblar de las cadenas a sus políticas de sometimiento. Pero hasta el momento, el gobierno de Maduro no ha pasado de simples declaraciones de papel, dando como respuesta concreta más apertura a las multinacionales imperialistas, incluso estadounidenses, para hacerle “frente” a las sanciones de Trump, tanto en el campo petrolero y como en la minería (Arco Minero), además de pagar religiosamente la deuda externa satisfaciendo a los acreedores internacionales a costa de los padecimientos del pueblo pues son los que pagan la agobiante crisis.
En fin, el “antiimperialismo” de Maduro se traduce en más entrega de nuestras riquezas y más a merced de los países imperialista, más allá de toda hueca gritería altisonante.
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