La última semana fue en picada para Donald Trump. El escándalo por las nuevas declaraciones machistas lo alejó de las mujeres, pero sobre todo de la base cristiana y el establishment del partido.

Celeste Murillo @rompe_teclas
Miércoles 12 de octubre de 2016 13:46
Foto: Reuters.
Donald Trump llegó al último debate presidencial golpeado por el escándalo que desataron sus declaraciones machistas. Aunque no tuvo una mala performance en el debate, Hillary Clinton resultó “ganadora” para la mayoría de la audiencia.
La grieta con el partido republicano se ha profundizado de tal forma que existen sectores que ya piden la renuncia de Trump a la candidatura. Fue el caso del senador por Idaho Mike Crapo: “No nos equivoquemos. Necesitamos un liderazgo conservador en la Casa Blanca. Urjo a Donald Trump a echarse a un lado y permitir al Partido Republicano proponer un candidato conservador como Mike Pence que pueda derrotar a Hillary Clinton”.
Soltarle la mano a Trump para asegurar la mayoría en el Congreso
La voz de Crapo no resuena en el vacío. El presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, una de las figuras más importantes del establishment republicano, dijo que no defenderá ni hará campaña por Trump después de las declaraciones del magante sobre las mujeres.
El movimiento de Ryan deja en evidencia la distancia entre el partido y la candidatura de Trump. Y oficializa la decisión de “soltarle la mano” al magnate para asegurar una mayoría republicana en el Congreso.
La reacción del establishment coincide con el descontento que crece entre los donantes de la campaña de Trump, algunos de los cuales solicitaron que se les devuelva el dinero entregado. Esta semana se conocieron correos electrónicos de donantes que reclaman la devolución del dinero y retiraban su apoyo a la candidatura del magnate neoyorkino.
La crisis se expresa también en las encuestas, donde se evidencia el rechazo que ha generado en la base cristiana del partido. Utah, un estado abrumadoramente republicano y partidario de los valores religiosos y la defensa de la familia, encuentra hoy empatados a Clinton y Trump en un 26 % de la intención de voto (Y2 Analytics). Nunca antes, un candidato demócrata peleó el primer lugar en las encuestas. Pero la mayoría de los votos que perdió el partido republicano fueron a manos del independiente McMullin (22 %) y el libertario Johnson (14 %).
Confirmado: la ventaja de Clinton sigue siendo Trump
La caída en desgracia del candidato republicano, cada vez más un candidato independiente, no significa que Hillary Clinton avance sin obstáculos. Cada día que avanza la campaña se develan más problemas para la demócrata, como sucedió con la nueva filtración de correos electrónicos de su jefe de campaña John Podesta.
Clinton ha consolidado su preeminencia en los bloques demográficos que apoyan tradicionalmente al partido demócrata: las mujeres y las comunidades latina y afroamericana. Pero esto no significa que se haya fortalecido su figura, de hecho la tendencia confirma que la opción por Clinton es más anti Trump que a favor de la demócrata. Así lo mostró la última encuesta realizada por Pew Research sobre el voto latino. Clinton cuenta con el 48 % entre los latinos, pero el dato más preocupante es que el 64 % de los millennials latinos (menores de 35 años y protagonistas de las primarias) contestaron que su voto por Hillary es más para oponerse a Trump que para apoyarla.
Nadie puede asegurar hoy quién ganará el 8 de noviembre. Lo que es seguro es que la crisis que explotó en las primarias con los candidatos del establishment y el descontento con la elite política promete repercusiones hasta el día de la elección general.

Celeste Murillo
Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.