Salarios altísimos tienen los funcionarios en la Ciudad de México, mientras las mayorías laboriosas no llegamos a fin de quincena. Hacia la Constituyente ¡que cobren como una maestra!

Sergio Abraham Méndez Moissen México @SergioMoissens

Sulem Estrada, maestra de secundaria Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas
Martes 22 de marzo de 2016
¿Cuánto ganan los funcionarios en la Ciudad de México?
Según los datos vertidos en el portal de transparencia del Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, tiene un salario mensual neto de $73,508.85 más prestaciones. Cada diputado de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, por ejemplo, según un estimado, gana $51,776.39 más prestaciones de hasta $190,000 al mes. Los jefes delegacionales ganan entre $60 y $93 mil pesos al mes. Los secretarios de gobierno y el jefe de gobierno capitalino, más de $100 mil pesos al mes.
Los flamantes funcionarios públicos de la Ciudad de México no gastan en comida, ni en transporte, mucho menos se suben al metro para arribar a sus oficinas, ni se toman el pesero Cuemanco-Cuatro Caminos que va sobre Periférico porque toman la vía de paga que les puso Mancera. No invierten en su ropa ni enseres, tienen viáticos, vales de gasolina, despensa.
¿Y qué hacen estos funcionarios?
Votan leyes y gestionan la ciudad a favor de los empresarios, los grandes hoteles, las constructoras y los bancos. Por ejemplo, licitan de manera poco transparente toda clase de negociados a favor de las grandes constructoras. Por eso la Ciudad de México está plagada de “fraccionamientos” de ICA o Casas Geo de mala calidad, con viviendas muy pequeñas donde no cabe una familia promedio, instalaciones mal hechas, con pocos medios de transporte alrededor donde estas grandes constructoras reponen lo invertido en un año y los trabajadores se endeudan 25 años para pagar esas casas.
Permiten y se encargan de robar el agua potable a las comunidades como la de San Bartolo Ameyalco a favor de los grandes centros residenciales para ricos. Y si los pobladores se quejan, los meten a la cárcel.
O erogan recursos para sus grandes proyectos –como la línea 12 del Metro– para engrosar las ganancias de empresas nativas y extranjeras que luego “hacen más chicos los rieles que los trenes” y aumentan el precio del pasaje porque ¡no alcanza para refacciones! Por eso les pagan tan bien a los políticos capitalinos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
¿Y los trabajadores?
Los trabajadores de la capital ganan en promedio $6 mil pesos al mes. Las mujeres un 16% menos que los varones. Muchos obreros de fábrica ganan $4 mil pesos al mes. Los jóvenes precarios a veces no llegan a los $4 mil. El salario mínimo es de $70 pesos la jornada. Una maestra de escuela por ejemplo, gana en promedio $8 mil pesos al mes. Un profesor de asignatura de la UNAM, con doctorado, gana más o menos $4 mil pesos al mes si tiene unas tres clases. Una trabajadora de intendencia del Instituto de Educación Media Superior (IEMS), contratada vía outsourcing por el gobierno de la Ciudad de México, gana unos $1250 pesos por quincena. La mayoría de todos ellos no tiene seguro social, ni vacaciones pagadas, ni prestaciones. Los maestros las tenían pero se las están quitando a punta de garrote.
¿Y qué hacemos los trabajadores?
Movemos la ciudad. Nos trasladamos en un mal transporte las más de las veces durante dos horas en la mañana y lo mismo en la noche. Conducimos el metro, el metrobús, los peseros. Limpiamos la ciudad, las escuelas, los bancos, las dependencias de gobierno, las casas de alguien más. Estamos en las fábricas, en las oficinas de gobierno, les damos clases a los chicos y a los jóvenes.
Lavamos las banquetas, limpiamos el desagüe. Construimos las vías de paga para los ricos y las calles pequeñas para los pobres. Limpiamos los vidrios de los edificios, nos encargamos de la generación de energía, somos bomberos y apagamos incendios. Construimos las torres de los bancos y las casas de interés social. Nos encargamos de los servicios de telefonía y comunicación, del correo, del cable, de poner fibra óptica por debajo de la ciudad.
La voz de los trabajadores hacia la Constituyente de la Ciudad de México
Y es en esta ciudad, donde los trabajadores hacemos todo y nos quedamos con muy poco, es que se realizará la próxima Constituyente de la Ciudad de México. Los constituyentes serán 100, de los cuales, 40 son elegidos por "dedazo" entre Enrique Peña Nieto y Mancera. Nosotros proponemos una alternativa ¿cómo es la Asamblea Constituyente que proponemos?
Una donde los constituyentes sean elegidos cada 10,000 habitantes y que los mismos sean rotativos y revocables. Imagínense que en el formato actual, ¡100 constituyentes, de los cuales 40 son elegidos por dedazo y los “independientes” tendremos que librar un mil obstáculos para participar, van a decidir por los 20 millones de habitantes de la ciudad!
En una Asamblea Constituyente verdaderamente Libre y Soberana habría libertad de tendencias políticas para que la izquierda y las organizaciones obreras puedan participar. Que fuese verdaderamente abierta a la juventud, las mujeres, los trabajadores y los pueblos originarios.
Pero una Asamblea así solo podría imponerse con la movilización de las masas capitalinas porque de esta democracia para ricos no podemos esperar nada, hay que arrancar con la lucha todos nuestros derechos. Pero desde ahí, nosotros propondríamos que esta Constituyente discuta y resuelva sobre los problemas de fondo de la Ciudad de México.
Y es que esta ciudad, la policía, sus servicios –hoy en gran parte privatizados–, sus centros comerciales, la tierra, la vivienda están para engrosar las ganancias de un puñado de capitalistas nativos y extranjeros y nosotros queremos una ciudad al servicio de los trabajadores, los jóvenes, las mujeres y los pueblos originarios. Aprovechamos este resquicio, las candidaturas de independientes para decir esto a miles, para denunciar a los de arriba y forjar una alternativa política independiente en la Ciudad de México cuyo objetivo sea luchar por echar abajo este régimen social que mantiene a millones en la explotación y la miseria.