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Red Internacional
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Nacional. UDI-Escándalo Salaberry: Coimas, fugas y la política de los privilegios

Iris Salaberry y su hermano Felipe Salaberry, militante UDI y Subdirector de Desarrollo Regional se encuentran al centro de la polémica. La primera por coimas y tráfico de influencias, el segundo por insultar a un fiscalizador municipal tras pasar tres semáforos en rojo

Juan Andres Vega

Juan Andres Vega Estudiante de Derecho de la Universidad de Chile. Militante de Vencer

Martes 1ro de octubre de 2019

Todo comenzó a finales de agosto cuando el Subsecretario de Desarrollo Regional y militante de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Felipe Salaberry se saltó dos semáforos en rojo a plena luz del día en la comuna de Ñuñoa. Situación presenciada por el fiscalizador municipal Vicente Rojas, quien lo siguió para reconocer la patente.

Entre la prepotencia de patrón de fundo y los privilegios burocráticos

Cuando hicieron contacto, el subsecretario, bajó la ventanilla y con la pedantería clásica de los agentes políticos de los dueños del país se refirió al fiscalizador como "pobre hueón", señalando que "no sabí con quién te estás metiendo", tras lo cual se dio a la fuga.

Sin embargo, el fiscalizador anotó su matrícula y le cursó un parte empadronado. ¿Cómo continúa la historia? Iris Salaberry, hermana del Subsecretario y funcionaria de la municipalidad de Ñuñoa, hizo "lobby" (es decir, habló con gente conocida con peso de decisión) para que se anulara el parte de su hermano.

Coimas, beneficios injustificados. Algo pasa en Ñuñoa

¿Quién es Iris Salaberry? Aparte de una hermana con redes de influencias, es Jefa de Fomento de la Municipalidad de Ñuñoa. En su calidad de tal es que dos mujeres feriantes hicieron una denuncia a finales del 2016 porque Salaberry les exigió un pago extraoficial para poder tener un puesto en una feria comunal. Ante la instrucción de investigación en su contra por exigir coimas, renunció.

Sin embargo, a inicios de este año Andrés Zahri, alcalde de Ñuñoa y ex militante de Renovación Nacional, recontrató personalmente a Salaberry en su antiguo puesto, a pesar de que la investigación seguía abierta. Es más, el descaro de la derecha acostumbrada a hacer y deshacer lo que les venga en gana, con un aumento de sueldo de 150000, de manera totalmente injustificada por el jefe comunal.

Mientras millones de trabajadores y trabajadoras viven a costa de trabajar 50 o 60 horas semanales, existe una casta de políticos para los empresarios cuya prepotencia es tanto más desesperante cuanto más hablan de la "probidad y transparencia" del "servicio público".

¿Qué hará Alejandra Placencia, concejala del Partido Comunista?¿o Emilia Ríos y Camilo Brodsky, del Frente Amplio (Revolución Democrática y Convergencia Social respectivamente)?

Algunos, como Dauno Tótoro, dirigente del Partido de Trabajadores Revolucionarios y ex candidato a diputado por el distrito 10 (donde está Ñuñoa), plantean por ejemplo que todo funcionario público gane lo mismo que una profesora, avanzando a cuestionar los privilegios que acumulan los políticos empresariales.