Este miércoles los presidentes regionales del partido, con la presidenta nacional Jacqueline Van Rysselberghe se dará cita para abordar cómo intervendrá la UDI dentro de todo el proceso constituyente, en particular cómo votar en el plebiscito que daría inicio al proceso.

Juan Andres Vega Estudiante de Derecho de la Universidad de Chile. Militante de Vencer
Martes 10 de diciembre de 2019
Para este miércoles está citada un reunión de la Unión Demócrata Independiente (UDI) entre Jacqueline Van Rysselberghe -Senadora y presidenta de partido- y los presidentes regionales, donde el partido que defiende a rajatabla Constitución de Pinochet cerrará filas sobre cómo votar en el plebiscito constituyente que se debería dar en abril del próximo año, los mecanismos del proceso e intercambiar sobre la crisis social.
Esta instancia inaugura un debate importante en uno de los principales partidos de los grandes empresarios nacionales: qué estarán dispuestos a tranzar y qué no, cuáles instituciones y privilegios se mantendrán, cuáles tendrán que ser "sacrificadas".
Siendo la posición mayoritaria en el "gremialismo" el rechazar de lleno cualquier proceso constituyente, por muy institucional que sea, cobra relevancia en tanto que este proceso constituyente ya tiene cerrojos importantes a la hora de discutir qué debería contener una nueva Constitución como la capacidad de vetar cualquier medida por parte de quien obtenga 1/3 del quórum.
El diputado UDI Jaime Bellolio señaló que la definición oficial sobre el plebiscito "no debiera ser especialmente tenso" y por tanto la discusión debiera enfocarse más en cómo debiera ser la intervención en el proceso
Ahora bien, de ubicarse totalmente en contra de una nueva constitución, la UDI correría el riesgo de quebrar a un gobierno del que forma parte, en un momento en que el gobierno Piñera aparece más solitario que nunca, ante un pueblo que lo rechaza ampliamente por los crímenes cometidos impunemente por el Estado contra las protestas. Pudiendo quedar aislados de cualquier negociación entre el resto de partidos del gobierno y la oposición.
Quienes jugaron el rol más destacado en la defensa del Dictador y en aumentar todavía más las colosales ganancias de los capitalistas, hoy se preparan para cumplir el rol de escudo para proteger en la mayor medida posible la herencia de la dictadura militar y sus instituciones, en un proceso constituyente que desde ya será controlado por los partidos tradicionales.