Docentes, profesionales, investigadores y estudiantes podemos jugar un rol activo a favor del pueblo en el marco de la pandemia. ¿El aislamiento masivo es la única y mejor opción?
Natalia López Docente universitaria | FHYCS UNJu

Gastón Remy Economista, docente en la Facultad de Cs. Económicas de la UNJu. Diputado provincial del PTS - FITU en Jujuy, Argentina.
Lunes 23 de marzo de 2020 12:16
La Pandemia del Coronavirus se expande en 178 países abarcando todos los continentes, llegando a más de 15000 muertes y 340000 casos de infectados (con 96000 recuperados), ocasionando una verdadera crisis mundial sanitaria y de la economía, colapsando los sistemas de salud y generando pánico social. Una situación que va a querer ser nuevamente lanzada sobre las espaldas de la clase trabajadora por los ricos, empresarios, poderosos y los principales estados capitalistas de todo el mundo.
Entre los científicos, investigadores y especialistas y hasta la OMS se debate cuáles son las mejores herramientas para enfrentar la propagación, contagio y muertes que ocasiona el COVID 19. Muchos recomiendan que las cuarentenas o aislamientos totales no son la salida más eficiente para evitar la propagación y llevan a medidas cada vez más punitivas y autoritarias. Por el contrario, estos sectores destacan ejemplos como el de Alemania con un 0,18% de mortandad o Corea del Sur que con una políticas de testeos masivos y cuarentenas selectivas logró contener el avance del virus.
El Estado Argentino viene tomando medidas tratando de anticiparse a la mayor propagación del virus para “aplanar la curva”, entre estas la cuarentena obligatoria, reforzada por un gran aparato represivo que ya lleva alrededor de 4900 detenidos en el país, con sectores políticos y mediáticos pidiendo el estado de sitio. Esta medida punitivista adoptada por el Estado encuentra sus justificaciones y legitimadores por doquier, pero no pone en debate su insuficiencia si no va a acompañada de otras medidas, la cuarentena obligatoria con estas características, como medida principal, quiere frenar de alguna manera una propagación que hoy parece irreversible, para que no quede a todas luces el estado del sistema sanitario argentino, y ponga de manifiesto al desastre que lo llevaron las políticas en materia de salud y el desfinanciamiento de los gobiernos en las últimas décadas. Una combinación de varios factores pero que articulados por la ganancia y el lucro capitalista hoy ponen en riesgo de muerte a millones de personas.
Una mayor inversión en salud, comenzando por los de test de coronavirus -para el caso de Jujuy, el gobernador Morales señaló que recién en dos semanas llegarían 500 kits mientras hay más de 1100 personas en análisis y seguimiento- y de la centralización del sistema público y privado de hospitales y clínicas bajo control de las y los trabajadores junto a la nacionalización de los laboratorios, son medidas que apuntan a efectivamente dar una respuesta racional ante la pandemia y no quedar confinados a un aislamiento obligatorio del cual las autoridades no pueden dar ningún fundamento científico y que en sí mismo como única medida no alcanza como vienen señalando distintos especialistas y la OMS.
Más bien como lo afirmaron, intentan evitar que miles caigan al hospital que no cuenta con recursos para atenderlos, o sea, un paliativo con medidas extremas, más propias de la Edad Media cuando tuvieron su origen las cuarentenas de toda la población, al siglo XXI donde hoy se podrían aplicar los avances de la técnica, la tecnología y la ciencia a un combate a esta pandemia sin necesidad de retroceder en la historia; menos aún, paralizar gran parte de la economía con el enorme costo social que esto ya empieza a tener sobre amplios sectores de la clase trabajadora.
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Es ante esta situación sanitaria y social apremiante, en la cual, los gobiernos con el aval de la oposición patronal, cerraron el Congreso y la Legislatura provincial imponiendo que se escuche una sola voz de mando, donde un actor social de peso en todo el país como es la Universidad pública debería jugar un papel activo aportando posibles soluciones, partiendo del pensamiento y la reflexión crítica que se produce o debería producir en los ámbitos académicos. Ningún decreto estableció el cese del pensamiento crítico y científico hasta el momento.
Hay varios ejemplos como los de la Universidad de Rosario que producirá respiradores según anunció el Rector Franco Bartolacci. Producirán respiradores para atender las consecuencias del COVID-19 con un costo un 80% más bajo que el precio del mercado, la iniciativa fue producto de dos proyectos planteados, uno por arte de investigadores de la Facultad de Ingeniería, y otro presentado por la empresa Inventus, a cargo de egresados de la UNR. Al momento del anuncio, autoridades municipales, provinciales y nacionales se encuentran en diálogo con el gobierno de Universidad.
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Otro ejemplo, es la colaboración entre trabajadores del Astillero Río Santiago y la Universidad Nacional de la Plata, para ponerse a disposición para producir alcohol en gel y todos los inmuebles que sean necesarios para robustecer el sistema de salud como por ejemplo camas. Vienen exigiendo al gobierno de la provincia de Bs.As. que ponga el presupuesto necesario y ellos ponen el conocimiento y la mano de obra.
Las y los docentes universitarios podemos jugar un rol activo ante la pandemia, en el funcionamiento normal de nuestras universidades, nos referimos constantemente a que el conocimiento científico como producto social no solo debe pensar la realidad si no también transformarla, esta es una oportunidad para hacerlo efectivo en la praxis y decisivo ante esta situación critica en la que nos encontramos.
Considerando en especial el conjunto de recursos con que cuentan las cuatro facultades de la Unju y sus institutos de investigación hay cuestiones elementales con las cuales ya se podría colaborar. ¿Por qué no con la fabricación de alcohol en gel, aprovechar la enorme producción de alcohol de los ingenios de la región? Más aún cuando hay estudiantes de la escuela de Minas que explicaron que ellos lo podían hacer. O colaborar como los docentes y estudiantes del IES N° 11 que están produciendo barbijos para el sector de salud, que no tiene estos recursos. ¿No podríamos también desde las facultades ayudar a las personas con “situación de calle”, que puedan ser recibidas y no confinadas a reparticiones del ejército, entre otras, medidas de carácter urgente?
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A la vez, que respondemos a cuestiones de urgencia ante la pandemia ¿No tenemos mucho más por hacer? En materia de recursos, ¿No implicaría una ventaja, hacer investigaciones sobre los fondos y presupuestos de salud pública en Jujuy, su aplicación y ejecución, qué posibilidades de ampliarlos y cómo, desde la Facultad de Cs. Económicas? ¿Los Educadores para la Salud, un relevamiento y sistematización de datos del sistema sanitario, qué recursos se dispone y cómo prever posibles escenarios? Desde las Ciencias de la Comunicación se podría crear una gran campaña de difusión y prevención como también entrevistas a especialistas que fomenten la reflexión sobre cuáles son las mejores soluciones en un contexto tan grave y permitan a la población informarse fehacientemente. ¿Las carreras de ingenierías no podrían aportar en la realización de kits, barbijos y producción de alcohol en gel? Ingenieros informáticos en otros lugares del mundo diseñaron apps con diferente tipo de información que permiten tomar medidas pertinentes, comités dirigidos por profesionales, que se encargan de realizar archivos con diagnosticados, recuperados y tiempos de aislamiento, trabajadores sociales, relevamientos de gente en situación de calles, hacinamiento y proveduria de kits ¿Por qué no lo podemos hacer?
El conocimiento científico como producto social ¿Al servicio de quien?
Es que esta pregunta es central para salir de la incertidumbre de muchos que se interrogan ¿Qué hacemos? ¿Cómo podemos ayudar? Con los ejemplos prácticos que empiezan a darse en otras universidades, está claro que podemos hacer más si consideramos que esa producción social que es el conocimiento tiene que estar al servicio de las grandes mayorías. Hoy son los países del primer mundo los que están evaluando y avanzando por la magnitud de la crisis, en algunos casos y luego de décadas de recorte, en la unificación del sistema sanitario y en la intervención del estado en los laboratorios, que llevan años lucrando con la salud de las mayorías. Conocimiento científico puesto al servicio de las ganancias capitalistas que arrasaron con el sistema de salud de nuestros países y provincias, en Jujuy hasta el propio Gobernador reconoció que se cuenta con sólo 96 respiradores al inicio de esta crisis y se mandaron a comprar 30 más, algo completamente insuficiente. Esta pregunta es clave cuando el mundo necesita de todos los conocimientos y las herramientas para enfrentar esta pandemia que condiciona y pone en riesgo a las mayorías mas vulnerables. En este sentido desde la UNJU como docentes e investigadores, junto a los estudiantes y no docentes, es mucho lo que podemos aportar.