En Siderar, Sidersa, Motomel, Fenicsa y Bonelli no hubo posibilidad de elegir nada. San Nicolás es una seccional que bate récords: hace 43 años que Naldo Brunelli está al frente del Sindicato. Desde la Izquierda Diario ponemos nuestras páginas al servicio de difundir los reclamos: escribinos al 336 154690031
Jueves 22 de septiembre de 2016
Pese a que en la mayoría de las fábricas se cobra un básico de 4 mil pesos la quincena, no fue parte de la agenda de campaña conseguir un salario acorde a la canasta familiar. Tampoco como enfrentar los despidos, las suspensiones y terminar con los contratos basura y la precarización. Para el oficialismo de la UOM termina una elección en la que los delegados, directivos y secretarios generales de nuestro gremio solo buscan seguir robando con los puestos sindicales, los permisos gremiales y las cometas sin permitir oposición alguna.
¿El objetivo? Seguir garantizando la tregua con el gobierno. Ya bajo el kirchnerismo se encargaron de evitar que los metalúrgicos enfrentemos la caída de nuestros sueldos, los ataques y los despidos de compañeros. Hoy la UOM sigue en la misma: dejaron pasar 10 mil despidos y 20 mil suspensiones en el sector. Permitieron el veto de la ley anti despidos. Y negociaron quedarse con la plata de la obra social a cambio de evitar que los trabajadores enfrentemos el tarifazo y el ajuste macrista.
Un fraude en cada fábrica para defender a los empresarios
Para evitar que en cada sector empiece a surgir la bronca, en las elecciones no había posibilidad de alternativa. Para arrancar, los estatutos tienen miles de trabas para que trabajadores independientes se presenten. Ésta es la forma en la que Naldo Brunelli ha logrado permanecer como Secretario General desde 1973. Pero también se persigue a cada trabajador que quiera postularse y defender a sus compañeros.
En Siderar, una gran parte de los trabajadores están afiliados a UOCRA y no pudieron votar en estas elecciones. Cientos de contratados no figuraban en los padrones, pese a que se les descuenta la cuota sindical. Para los que si podían votar, los sobres eran trasparentes, la boleta a color y la burocracia organizó el método del “punteo de votos”: dejaba una pila contada de boletas para poder detectar a aquellos que votasen en blanco.
En fábricas más chicas como Motomel y Sidersa, la maniobra fue más evidente. La desinformación y los aprietes previos garantizaron que haya lista única también a cuerpo de delegados en cada fábrica. “A la gente la tienen amenazada y cuando quiere alguien nuevo postularse, le hacen la vida imposible hasta el cansancio o directamente lo echan”. “No avisaron cuando eran las elecciones y nos tomaron de sorpresa. Al llegar nos explicaron que teníamos que votar y nos hacían entrar.
Pero había una sola lista y era delante de todos, a simple vista; muy trucho.” O directamente sin permitir votar a sectores enteros: “Yo no pude participar ya que no nos avisaron nada en nuestro sector ninguno de los delegados. Mucha gente no votó y no había cuarto oscuro, así que debías poner la boleta delante de los delegados.” En Fenicsa directamente “no hubo urna y el delegado de la burocracia buscaba los sobres en mano y solo a la mañana”.
Quieren evitar que los trabajadores defendamos nuestros derechos recurriendo a maniobras y aprietes. Pero para hacerle frente al ajuste es necesario construir una oposición a la UOM. Eso es lo que impulsamos desde la Agrupación “Metalúrgicos desde las Bases”. Queremos nuevos delegados y un sindicato democrático, que impulse asambleas y enfrente el ajuste de los empresarios y el gobierno para lograr un aumento de sueldos al nivel de la canasta familiar, el pase a planta para terminar con los contratos basura y enfrentar los despidos y las suspensiones.