Lunes 18 de julio de 2016 09:06
Hace dos semanas nos comunicaron el cierre de las negociaciones entre la UOMRA y la cámara siderúrgica. El resultado fue lamentable y de alguna manera esperable: 33% al básico y un 29% al conformado. ¿Que significa esto? Una absorción de por lo menos 4 puntos porcentuales y una suma fija de $6000 para efectivos y $4400 para contratados.
Esto merece un paréntesis (más): recordar que día a día los compañeros que están contratados realizan la misma tarea que los efectivos y en muchos casos estos compañeros se matan más que los efectivos para tratar de conseguir el pase a planta. Por lo cual, negociar una paritaria con una suma fija diferenciada para ellos me parece una aberración de parte del secretariado nacional que de por sí permite que un 30% de personal este contratado.
En la fábrica donde me desempeño la comisión interna anunció, de palabra y no en una asamblea, que irá por el 33% sin absorción. Ahora, esto implicaría un plan de lucha (siempre y cuando el aumento acordado no sea aceptado por los trabajadores asamblea mediante) y a mi juicio dejar en manos de los trabajadores esa decisión en un contexto inflacionario, de tarifazo, caída del poder adquisitivo y de un duro ajuste por parte del gobierno de Macri es prácticamente aceptar lo acordado.
Es sabido que hay gente que pasa necesidades y aquí dentro no es la excepción, hay compañeros que dejaron de venir en auto por qué no alcanza para el combustible, compañeros que piden hasta 3 adelantos para poder llegar a fin de mes y otros que de distintas maneras el ajuste ha calado en sus bolsillos, todo esto predispone a los compañeros a aceptar cualquier aumento sin ponerse a pensar en la consecuencias, por eso creo que la comisión interna no debe exponer a los compañeros a una decisión semejante. Debe, en cambio, tomar las riendas de un plan de lucha serio que logre paliar la caída del salario de los últimos años y defender hasta el último compañero que quiera levantar la cabeza (contratado y efectivo).
Al escenario de ajuste hay que sumarle la caída de la actividad económica y el consecuente miedo a perder el empleo. Es sabido que con gobiernos como el de la CEOCRACIA macrista las empresas aprovechan para generar miedo en los trabajadores y así avanzar fácilmente sobre los derechos adquiridos. Esto lo venimos viviendo hace varios meses, incluso con sanciones y despidos por "indisciplina" lo que predispone a los compañeros a estar más flexibles en sus tareas y con pocos ánimos para encarar una verdadera lucha. Es por esto que el gremio debe tomar las riendas, dejar de mirar para otro lado y de una vez por todas pelear seriamente por recomponer el salario.
Obrero de Acindar Tablada