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Red Internacional
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Mundo Obrero. UPCN firmó una carrera especial a medida de los funcionarios

Cuando parecía difícil tener una práctica más entreguista que la que venía teniendo el gremio de Andrés Rodríguez, el centauro le regaló a la cúpula de directores del gobierno de Macri una carrera alternativa al viejo SINEP.

Jueves 20 de junio de 2019 15:28

A principios de este mes el gobierno, mediante el área de Modernización, y el gremio de UPCN firmaron un acta paritaria donde se habilita a una carrera paralela a la carrera de la administración pública común. La pregunta no tardó en aparecer en los lugares de trabajo ¿que consigue UPCN a cambio de tan arrastrado y pro patronal acuerdo?

De esta manera los funcionarios del actual gobierno se evitarán tener que hacer la carrera administrativa del estado para poder ocupar cargos de directores generales, nacionales o simples.

Dentro de las ventajas con las que van a contar es una reducción en la experiencia previa para presentarse al concurso junto con menores exigencias en cuanto a la idoneidad requerida. A cambio de la menor exigencia contarán con un complemento salarial en unidades retributivas que triplica al actual percibido por los cargos con función ejecutiva.

En los sectores estatales la reacción no tardó en llegar. Uno de estas se dió en la Secretaría de Trabajo y Empleo donde la Junta Interna de ATE emitió un comunicado dando cuenta de las condiciones extraordinarias de este nuevo SINEP V.I.P:

Con la flagrante complicidad del gremio oficialista del gobierno nacional, se firmó el jueves 6 de junio una modificación al Convenio Colectivo de Trabajo General de la APN (241/06), rechazada por ATE, que crea un escalafón de privilegio para funcionarios de Alta Dirección Pública (ADP) y modifica el Convenio Sectorial SINEP, quebrando la carrera administrativa sectorial de las trabajadoras y trabajadores estatales de la Administración Pública Nacional.

Las principales modificaciones que establece esta alevosa e intempestiva modificación del CCT 214/06, todas a favor de los mandos de “Alta Dirección Pública” (ADP), son las siguientes:

  •   Creación de un régimen distinguido para la ADP que establece una Carrera Paralela con una exclusiva escala remunerativa, un propio sistema de concursos, de evaluación de desempeño y un propio régimen de capacitaciones, en todos los casos más laxo, permisivo y discrecional.
  •   Eliminación de las “funciones ejecutivas” contempladas en el SINEP, poniendo como techo de la Carrera Administrativa de las trabajadoras y trabajadores del Estado a las funciones de jefatura, de las que se elimina además la categoría de “Supervisor”.
  •   Flexibilización de los requisitos de ingreso y experiencia laboral acreditable para el acceso a la ADP (disminuye los periodos de antigüedad o experiencia y reduce o anula los requisitos de especialización o acreditación académica).
  •   Incremento exponencial de las cantidades de Unidades Retributivas (UR) que componen los distintos niveles de posición en la ADP, en comparación con las contempladas en la “Función Ejecutiva” del SINEP, y con un valor de UR propio para la “alta dirección”.
  •   Diversas innovaciones de procedimiento en los mecanismos de selección para el ingreso a la ADP que favorecen la discrecionalidad en la resolución de los Comités de Selección.
  •   Sistema de evaluación de desempeño con criterios más laxos que los del resto del personal.
  •   Posibilidad de Designación Transitoria de personal de la ADP sin plazo de vencimiento, los que pueden ingresar a la Administración Pública directamente con Grado 2, dentro del Nivel que corresponda a su perfil.

    Como se ve, la misma gestión que lanzó desde el comienzo de su gobierno una furibunda campaña de estigmatización pública contra las y los estatales para legitimar en la opinión pública los despidos masivos y el desguace del Estado, a 6 meses de la finalización del mandato presidencial estipulado por la Constitución Nacional, crea un marco convenial a medida de sus cuadros político-técnicos para blindarse en sus cargos, a los que en casi todos los casos accedieron “por excepción” al no cumplir los requisitos mínimos exigidos por el SINEP.

    Las mismas Altísimas Autoridades que nos trataron de “ñoquis” y “vagos” con el relato grandilocuente de la “modernización del Estado”, diseñan ahora las condiciones normativas para nombrar personal menos profesional que el que requerían las normas anteriores.

    A meses de una elección presidencial, esta medida que beneficia exclusivamente a los altos mandos de dirección, carece de legitimidad política y de gestión, y sólo es posible con la complicidad de quienes, con su firma complaciente, vienen convalidando vergonzosas paritarias a la baja en las que las y los estatales perdemos derechos y resignamos poder adquisitivo y condiciones laborales.

    Para sorpresa de varios y varias trabajadoras del estado este martes 18 de junio y a poco menos de dos semanas de haberse firmado el acta acuerdo el Gremio UPCN emitió un comunicado defendiendo el “SINEP V.I.P” argumentando tan sólo “transparenta una situación que se viene dando desde antes de la aplicación de los regímenes SINAPA y el SINEP que tienen que ver con las designaciones por excepción en los cargos de Directores Generales, Nacionales y Simples”.

    Esta ridícula argumentación pone de manifiesto que el acta acuerdo no hace más que consolidar una situación de extrema injusticia con el resto de los trabajadores del estado quienes para alcanzar la planta permanente tienen que someterse a extensos concursos donde se les pide demostrar lo que vienen haciendo día a día durantes años y que ya por esto debería ser un derecho adquirido. Incluso, muchos concursos se encuentran congelados en su última etapa de concreción, en un freno totalmente arbitrario por parte de las autoridades.

    Mientras tanto recordemos que hace menos de un mes UPCN había entregado nuevamente el salario de los estatales con una paritaria salarial a la baja que terminaría dando para el ejercicio 2019 - 2020 el mísero aumento del 28% con una inflación esperada de más del 40%.

    Así los salarios de la gran mayoría de los y las compañeras estatales ya se encuentran por debajo de la línea de pobreza.