Mientras el Presidente se posiciona contra el homenaje a un violador de los Derechos Humanos, Punta Peuco sigue funcionando y la herencia de la dictadura se mantiene.
Viernes 19 de octubre de 2018
Después de que el gobierno se posicionara débilmente contra el homenaje a Krassnoff, ex agente de la DINA con 71 sentencias confirmadas por tortura y asesinato, Piñera se posiciona una vez más en supuesta defensa de los derechos humanos, aludiendo que “no me parece que en un recinto militar, donde se forman futuros oficiales de nuestro país, se hagan homenajes a personas que han violado los derechos humanos por tanto tiempo en forma tan cruel y sistemática”.
También señaló que “tenemos que educar a Chile en la cultura de respeto de los derechos humanos”, intentando ocultar una vez más que él mismo fue partidario del gobierno militar que le valió grandes ingresos monetarios a su familia, que mantiene una cárcel de lujo para transgresores de los DD.HH. y que incluso se da el lujo de indultar a uno de ellos.
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Esto es un intento más del gobierno que tras anotar en septiembre un 48% de aprobación, no puede permitirse mostrar su verdadera cara y pretende olvidar su pasado.
Al mismo tiempo la Senadora UDI Jacqueline van Rysselberghe visita en Brasil al candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro, quien se ha declarado en contra de los derechos de los trabajadores, mujeres, diversidad sexual e incita al odio de sus seguidores, lo que ha llevado a más de 70 ataques a sus detractores en los últimos 10 días. Tras esto,Piñera sólo salió a declarar que mantendrá neutralidad hasta el fin de las elecciones, mientras que Bolsonaro le manda un abrazo.