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Red Internacional
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TRABAJADORAS DOMÉSTICAS FORMAN SINDICATO. Un centenar de trabajadoras domésticas conforman sindicato nacional de obreras del hogar

El pasado viernes 11 de septiembre una parte del comité ejecutivo del Sindicato de Trabajadoras Domésticas, se reunieron presentando la solicitud de registro como sindicato ante la Junta de Conciliación y Arbitraje Local. Cerca de un centenar de trabajadoras domésticas decidieron organizarse para conformar el Sindicato Nacional de Trabajadoras del Hogar (Sinacttraho) ante la urgencia por buscar que los derechos laborales elementales –salario fijo, día de descanso, vacaciones, seguridad social, aguinaldo, etcétera- les sean reconocidos y otorgados.

Soledad Farfalla Maestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Jueves 17 de septiembre de 2015

A pesar de las duras condiciones, trabajadoras de varios estados como: Chiapas, Colima, Distrito Federal, el Estado de México y Puebla, producto de una lucha que inicio hace años, decidieron conformar un sindicato nacional a través del cual buscan exigir a sus patrones la firma de un contrato colectivo que garantice las prestaciones que establece la Ley Federal del Trabajo.

En declaraciones que han hecho para distintos medios mencionan que este sindicato está pensado para que cualquier trabajadora del hogar ingrese; sin embargo, mantienen la enorme preocupación de erradicar el trabajo infantil, por lo que no pretenden perpetuar esta forma de explotación laboral.

Aunque aún no ha nacido legalmente dicho sindicato ya empiezan a enfrentarse al descontento y las amenazas de sus patrones, quienes les han advertido que no están dispuestos a firmales nada, incluso varias de las trabajadoras se vieron imposibilitadas a asistir a la junta, debido a la negativa de los patrones, no tuvieron permiso para ausentarse las primeras horas de la mañana y acudir a presentar la solicitud de registro del sindicato.

Trabajadoras domésticas, precarización femenina

Frente a la ficción que levantan las telenovelas mexicanas, la realidad de las mujeres que dedicadas al aseo es otra.

Históricamente estas tareas se les relegaron a las mujeres como parte de opresión patriarcal, vitales para la reproducción de la sociedad pero de las que no se responsabiliza el Estado.

Dicho trabajo aislado que se realiza en el ámbito privado responde a duras cadenas de opresión que han naturalizado e invisibilizado a quienes las garantizan, la mayoría de las veces con salarios precarios en hogares ajenos o de forma gratuita en sus hogares. Por ello mismo, este trabajo es marginado y no está contemplado en la legislación laboral.

Las mujeres que trabajan en ello viven situaciones de explotación laboral, de inestabilidad, con sueldos bajísimos no llegando en ocasiones al Salario Mínimo o jornadas laborales larguísimas. Son demasiadas las situaciones de semiesclavitud en que viven estas trabajadoras tratadas como criadas, chachas, sirvientas o esclavas.

Sin embargo, es necesario destacar que el trabajo doméstico “remunerado” es una fuente de ingresos para miles de mujeres en el país, se estima que en México hay poco más de 2.2 millones de personas dedicadas al trabajo doméstico, de las cuales el 95% son mujeres.

Apenas el 10% de las personas volcadas a este trabajo cuentan con un contrato de trabajo, el 44.7 no cuenta con un horario fijo de trabajo, el 61% no tienen días de descanso o vacaciones y la inmensa mayoría no cuenta con seguridad social, además de todo, en varios casos también son víctimas de acoso, maltratos, hostigamiento e incluso abuso sexual por parte de los hombre que habitan la casa en la que prestan sus servicios.

Actualmente, gran parte de las trabajadoras del hogar en México son mujeres migrantes centroamericanas, indígenas y menores de edad.

La lucha de las empleadas del hogar, es una lucha de todas las mujeres trabajadoras contra esa alianza criminal entre el capitalismo y el patriarcado que somete a las mujeres a una mayor explotación, que es aún peor para las mujeres migrantes. Sometiendo a dobles y triples cadenas de opresión que no sólo esclavizan en los centros de trabajo, sino también en los hogares.