Empresarios eufóricos. Burócratas sindicales. Funcionarios. En el Coloquio de IDEA complotan para un nuevo ataque contra los trabajadores después de las elecciones. La izquierda se prepara para enfrentarlos.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Viernes 13 de octubre de 2017

“Por estos días, la ciudad de Mar del Plata es la capital nacional del optimismo”. Palabras más, palabras menos, son numerosas las crónicas periodísticas que usan expresiones de este tipo para reflejar el clima que se vive en el Coloquio de IDEA esta semana.
La encuesta de expectativas de D´Alessio Irol, realizada a 278 ejecutivos asociados a IDEA, fue la medición que reflejó más optimismo en este ambiente de negocios en los últimos 22 años. El 86 % de los principales empresarios del país considera que la situación económica será mejor (para ellos) en el próximo semestre.
De acuerdo a los resultados publicados, los ejecutivos valoran del Gobierno los cambios que ya hubo en aspectos estructurales, y son optimistas respecto a nuevos avances de este tipo vinculados a las reformas que promete el macrismo para la próxima etapa, como la laboral y la tributaria.
Ayer fue, una vez más, el presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, quien volvió a subrayar que, frente a la reforma laboral en Brasil que retrotrae los derechos laborales varias décadas hacia el pasado, el Gobierno nacional debe tomar medidas para mejorar la llamada “competitividad” y que Argentina no se quede muy atrás respecto del país vecino.
En el buen ánimo empresarial influyen los pronósticos electorales para el 22 de octubre. Esperan que el macrismo salga fortalecido del proceso electoral para llevar adelante el plan de reformas.
Sin embargo, cada vez más se sienten fortalecidos también por el apoyo que sus planes obtienen por parte de las cúpulas de los sindicatos alineadas con el kirchnerismo, el massismo o el macrismo.
Es que en el lujoso Hotel Sheraton donde se realiza el evento no solo hay empresarios y funcionarios. Son numerosos e importantes los dirigentes gremiales que participan de las conferencias y conversan amablemente con los ejecutivos de las empresas.
En ese marco, ayer tuvo lugar una reunión de la que participaron dirigentes de la CGT como Juan Carlos Schmid, Julio Piumato y Andrés Rodríguez, junto con empresarios como Cristiano Rattazzi, Guillermo Stanley, Horacio Martínez y Oscar Andreani.
“No hubo un solo momento de tensión”, sintetizaron desde la parte empresaria. “No tenemos inconveniente en los acuerdos sectoriales”, devolvieron los caciques gremiales.
No casualmente, el jefe de Gabinete Marcos Peña, protagonista central de la jornada de este jueves en el Coloquio, afirmó que “somos muy positivos con el trabajo compartido con la CGT en estos 20 meses. Se ha avanzado en muchísimas cosas”.
No es para menos. En casi dos años de ajuste macrista, la CGT garantizó la tregua. No solo eso. Gremios como el petrolero o el estatal UPCN también fueron adelantados en firmar convenios y claúsulas que prefiguran lo que intentarán de forma generalizada después de las elecciones, con mayor precarización, presentismo, productividad, bajos salarios.
La supuesta “lucha contra las mafias” del macrismo tiene un objetivo electoral y uno estratégico. Mientras juntan votos, también utilizan ejemplos como el del “Pata” Medina para avanzar contra los sindicatos y dejar una amenaza para no pocos jefes de sindicatos enriquecidos que están flojos de papeles. Eso, junto con el mayor control de los fondos millonarios de las obras sociales, actuará como otro “incentivo” más para que la burocracia sindical se subordine, otra vez, a los planes del Gobierno.
Casi en simultáneo, el Gobierno de María Eugenia Vidal anunció su “propuesta” salarial para los estatales de la provincia en 2018: un irrisorio 10 % que buscará marcar la pauta para las paritarias del año que viene.
Mientras tanto, ayer se conoció que la inflación de septiembre se mantuvo alta, en un 1,9 %. A su vez, están confirmados nuevos tarifazos en los servicios públicos para después de las elecciones.
Por su parte, el kirchnerismo sigue llamando a la unidad del peronismo, es decir, con todos aquellos que votan las leyes de ajuste y de entrega del macrismo, que aplican el ajuste donde gobiernan y que sostienen la tregua en los sindicatos. Este jueves Cristina Kirchner volvió a insistir con ese discurso en Hurlingham.
Ellos tienen su plan de guerra contra los trabajadores.
Del otro lado, millones rechazan el ajuste macrista que se lleva adelante con la complicidad de la falsa oposición y de la burocracia sindical, y están dispuestos a enfrentarlos. A partir del 23 de octubre, comienza una nueva fase de estas peleas, porque sus nuevas reformas aún no han pasado, y habrá resistencia.
De cara a lo que viene, el PTS-Frente de Izquierda llama a fortalecer una alternativa política independiente de todos los partidos capitalistas. Con casi un millón de votos en las PASO, ahora la izquierda desarrolla una intensa campaña política en todo el país para disputar la conciencia política de millones y conquistar nuevos diputados que fortalezcan las luchas. En esta pelea, la izquierda enfrenta el carácter antidemocrático del régimen, que con sus medios de comunicación busca ocultar su campaña para intentar impedir su llegada al Congreso y las legislaturas.
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Al mismo tiempo, hace pocas semanas el Movimiento de Agrupaciones Clasistas impulsado por militantes obreros del PTS e independientes discutió la orientación hacia los sindicatos, donde se concentra una fuerza social decisiva para la nueva etapa.
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En la juventud, en el movimiento de mujeres y en la lucha por la aparición con vida de Santiago Maldonado, se juegan también importantes desafíos.
Organizar a miles de compañeros y compañeras para contar con una gran fuerza militante para estas peleas y las nuevas luchas que vendrán a partir del 23 de octubre, es clave para enfrentar lo que se viene.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.