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Red Internacional
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Cultura. “Un disco a partir de otro” Parte II

En la primera parte de este artículo nos enfocamos en hacer un análisis sobre la estética sonora del hiphop: una gran variedad de material totalmente nuevo tomando elementos de otros discos. En esta segunda parte, queremos profundizar en torno a los efectos y características sociales que tiene el hiphop, buscando el puente entre una identidad común que podemos hallar en distintas partes del mundo, y sus características expresadas en el producto artístico final.

Simón Bousquet

Simón Bousquet Director Audiovisual La Izquierda Diario Chile @simonbousquet_

Miércoles 18 de febrero de 2015

No es estrictamente necesario que Hiphop, como hecho artístico y “fenómeno” social, florezca en los barrios bajos. Es más, mucho del hiphop se reproduce como producto para la venta, haciendo alarde de joyas, pistolas, drogas y mujeres o bien, simplemente Rap.

Pero no queremos hablar de ese hiphop, del género musical; queremos hablar de aquel hiphop que nace en los suburbios, en las partes periféricas de las grandes urbes, en los blocks de EE.UU, en las barriadas y poblaciones en Chile, en las favelas de Brasil y banlieu de Francia: queremos hablar de ese hiphop que se volvió “estilo de vida”, para desarrollar algunas hipótesis que buscan ligar el entorno y la situación política con el arte en sus múltiples formas de expresión.

En el artículo anterior, buscábamos definir al hiphop como un “conocimiento construido en colectividad”, es decir, una realidad colectiva. A partir de esta idea buscaremos desarrollar en profundidad los artículos siguientes.

Reflejo de la miseria.

Para esto, comenzaremos preguntándonos, ¿qué realidad colectiva? O ¿Qué vida? Para no caer en un análisis facilista y general, lo que haremos será tomar una canción que “representa” los años noventa en el hiphop -y en mi opinión, parte de uno de los mejores discos de la época- para desarrollar algunas hipótesis sobre la estrecha relación entre el hiphop como fenómeno social, expresión de parte de una clase y la consecuencia artística final que emana del conjunto de las relaciones sociales que este proceso implica.

“Represent”, de Nas, es una canción que como su nombre dice, relata aquello que representa al artista, aquello que lo forja como el personaje que eligió desarrollar en el hiphop, pero que terminó representando a una generación entera y estableció un legado para las generaciones futuras; Represent, ya no es solamente el reflejo del artista, sino un relato espejo de miles de oprimidos a lo largo del mundo, miles de duelistas callejeros, que viven, de alguna manera, realidades similares.

El relato es claro: un joven negro nacido en Brooklyn (uno de los barrios de donde proviene una gran cantidad de reconocidos raperos) que nos cuenta por medio complejas metáforas aquello que lo constituye como rapero en las calles de los suburbios en Nueva York; la forma de vestir, el estilo de la gorra, la relación con las pandillas, las drogas , la crew (o su propia “pandilla”).

La vida de aquellos jóvenes que no se identifican con la escuela, aquello propio de las barriadas pobres, de los barrios obreros, donde la precariedad de la vida se encuentra a cada minuto con la ilegalidad.

Si, definitivamente la canción habla de aquello, pero va más allá. Comienza a hablar de aquello que realmente nos importa destacar en este artículo.

F*ck the Police

Nas realmente se esfuerza por comprobar la autenticidad de sus textos o el respaldo de los mismos ante la realidad. La crudeza, puede ser comprobada y puesta a prueba. Comenzando con “Realmente esta mierda es auténtica, cualquier día podría ser el último en el guetto”; creeríamos que habla de la “vida criminal” donde cuenta como es vivir en un barrio donde las balas vuelan en todas direcciones, lo que es en parte efectivo, pero continúa: “las calles están llenas de policías encubiertos (…) los federales en el tejado tratando de vigilarnos y golpearnos (…) Policías asesinos”. Cuenta como el racismo se vive en cada guetto, siendo parte de la vida cotidiana.
Punto importante, casi a 21 años del lanzamiento de Illmatic , se creería que con la elección de Obama y los años sobre la historia, el racismo sería cosa del pasado; sin embargo esa ilusión postracial está lejos de ser verdadera. Lo pone en evidencia los meses de resistencia que han vivido una nueva generación de activismo negro; durante las jornadas de protesta contra los asesinatos de Mike Brown y la larga lista que incluye a Mike Garner (I can´t Breathe) John Crawford, Ezell Ford, Oscar Grant y tantos otros que fueron asesinados por la policía y la numerosa cantidad de canciones de hiphop que se hicieron contra el racismo. Demostración fehaciente que el discurso post-racial es eso, solamente una ilusión.
Así, los días que relata Nas en sus canciones, parecen no haber terminado.

Una forma de identidad colectiva.

“Nas es el rebelde de la esquina (…) la policía me tiene bajo presión”, Así, de la misma forma y como esbozábamos anteriormente, Represent es reflejo de generaciones que se formaron bajo el alero de una identidad colectiva: jóvenes oprimidos que exteriorizaron su rabia por medio del arte. Que encontraron aquí, una forma de vida que tomó los lugares públicos para encontrarse sin siquiera conocerse.
Con este articulo no buscamos resaltar la individualidad de la lírica de Nas, en una exacerbación de su persona, sino al contrario. Queremos resaltar a esas generaciones de duelistas callejeros, de deportistas de la palabra, que nos contaron sus historias por medio de la música, un paso de baile o un trazo en una muralla. El vivo reflejo de un sistema que mantiene la opresión del hombre por el hombre, que busca fortalecer la crianza de sicarios para perpetuar su moral conservadora y que encuentra en estos chicos de barrio, una viva expresión, contraria e irritante.
El legado del hiphop, como material histórico, reflejo de mixturas oprimidas en buscas de una forma efectiva de expandir su forma de pensar, de mostrar su realidad, ha educado a generaciones en contra del establishment globalizado.

Lee la primera parte