El país dirigido por el FMI hacia la catástrofe. Los que aceleran al precipicio. Los que proponen frenar y darle otra salida a la crisis.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Miércoles 10 de abril de 2019 21:40
Walter Benjamin, un pensador marxista de la primera mitad del siglo XX, propuso alguna vez pensar la revolución como un “freno de emergencia”.
En su reflexión, solo con un acontecimiento histórico de ese tipo se podría detener la catástrofe a la que conducía el capitalismo.
La Argentina actual, sin dudas, guarda muchas diferencias con aquellos años en los que escribía Benjamin. Pero aquella idea igual se puede rescatar.
Si los planes del FMI no son derrotados a tiempo, el momento presente de la crisis será recordado como una buena época. Bajo las órdenes del organismo conducido por Christine Lagarde, lo que viene solo puede ser peor.
Hay que activar el freno de emergencia.
Hay que frenar, pero Macri y el peronismo solo tienen acelerador
Desde que Macri le entregó la conducción del país al FMI, todo fue para peor. Subieron la pobreza y la desocupación, la inflación bate récords y la deuda pública llega a cifras monumentales, hipotecando el futuro.
Era previsible. La del FMI es una historia que se conoce en Argentina, por el recuerdo del 2001. También es una tragedia que se sabe de memoria en distintos países del mundo, como en Grecia.
Pero lo peor sería creer que lo más grave de la crisis ya pasó . No es así. La deuda es un peso enorme sobre nuestro país, y compromete nuestro futuro.
Durante el próximo Gobierno, desde el próximo 10 de diciembre, el Estado argentino deberá pagar U$S 40.000 millones por año.
¿Qué hacer con eso?
Macri ya tiene un “plan”. Quiere cumplir a rajatabla con esos compromisos, ahogando aún más al pueblo trabajador. Hace pocos días, confesó cuáles son sus ideas para después de las elecciones, si gana: “Lo mismo que ahora, pero más rápido”. Es decir, acelerar los golpes. Lo peor no pasó, esto recién empieza.
Desde el peronismo, como no podía ser de otra manera, mienten, hacen promesas de campaña , vendiendo la ilusión de que “aguantemos” pero que después, si ganan ellos, todo va a mejorar.
Sobre todo hace ese discurso el kirchnerismo, porque al menos Lavagna en algo fue sincero, ya que se pronunció a favor de una reforma laboral para sacarle más derechos a los trabajadores.
Reforma laboral, dijo Lavagna. No es casualidad. Tanto el kirchnerismo, como Lavagna o Massa, venden el cuento de que es una buena idea renegociar con el FMI . ¿Cómo sería eso? Que el organismo internacional dé más tiempo para pagar la deuda. ¿Gratis? No, claro. El FMI ya puso sus condiciones. Si se renegocia, será a cambio de reforma laboral, reforma previsional (saquear otra vez a los jubilados) y más ajuste fiscal.
Sería algo parecido al infierno para millones de familias trabajadoras, mientras los especuladores y todos los grandes empresarios se la llevan en pala. Y aún así, ese plan puede fallar y ser peor, que la Argentina entre otra vez en default.
Hay que activar el freno de emergencia.
2001, la revancha. Que la crisis la paguen los grandes empresarios
“Para mí, lo de hoy es una revancha del 2001. No van a poder hacer lo mismo”.
Así contaba a La Izquierda Diario cómo ve la situación un trabajador en lucha de un supermercado de La Matanza, donde la empresa quiso avanzar con despidos.
Y tiene razón. Es una revancha. El recuerdo de aquella crisis terrible está grabado en la memoria, y son millones los que saben que hay que plantarse antes de llegar a eso.
Pero a contramano de todos ellos, están las cúpulas de la CGT y la CTA, que solo llaman a medidas aisladas de vez en cuando, sin un plan de lucha activo y con continuidad para derrotar los ataques.
Por eso el mismo trabajador de La Matanza, nos dijo: “De la CGT, ¿qué puedo decir? Que no me representa”.
Es lógico. Esos dirigentes millonarios que parasitan en los sindicatos, no solo no luchan, sino que además están dedicados día y noche a negociar listas electorales con el peronismo. Están en otra. Están con otros.
Contra tanto verso dando vueltas, el PTS en el Frente de Izquierda hace un planteo claro. Solo se puede evitar que la crisis golpee más fuerte sobre las grandes mayorías rompiendo con el FMI y dejando de pagar la deuda. Una deuda que dio un gran salto en la última dictadura, y que es ilegal, ilegítima y fraudulenta. Que esos recursos millonarios vayan para trabajo, salud y educación, no para los especuladores que saquean el país.
Esas son algunas de las medidas de emergencia, dentro de un planteo general frente a la crisis, como el que el PTS propuso para el Frente de Izquierda.
Hay que sembrar esas ideas. Hay que hacer que lleguen a millones, hasta el último rincón del país. Y bajo esas banderas, tenemos que construir una gran fuerza política que impulse la movilización de los trabajadores, las mujeres y la juventud, independiente de los capitalistas, exigiéndosela también a los burócratas sindicales. Un partido unificado de las y los trabajadores y socialista. Para que la crisis la paguen los grandes empresarios. Por un Gobierno de los trabajadores.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.