En Buenos Aires los médicos no podrán denunciar a las mujeres que lleguen a un centro de salud con un aborto en curso.
Miércoles 24 de agosto de 2016
Así lo dispuso el Ministerio de Salud bonaerense mediante un instructivo que deberá ser aplicado en los hospitales públicos y todos los centros sanitarios de la provincia.
El mismo surgió luego de que apareciera un polémico cartel en una clínica de Morón instando a que los profesionales de la salud denunciaran a las mujeres con “sospecha de aborto”.
El organismo estatal indicó a los médicos que no deben denunciar a ninguna mujer que llegue a un centro de salud o a un hospital público con un aborto en curso, sin importar si las causas del mismo fueron por una interrupción espontánea o inducida.
El instructivo fue redactado y distribuido por orden de la ministra Zulma Ortiz, a través del Programa de Salud Sexual y Reproductiva a los directores de 12 regiones sanitarias y a los secretarios de Salud Municipales.
El documento es muy claro al indicar, entre otros puntos, que se debe “mantener una actitud libre de prejuicios, sin discriminación ni coerción en la prestación de servicios, cualquiera haya sido la situación que llevó a la mujer a la consulta”, consignando específicamente que los médicos deben “respetar la confidencialidad y el secreto médico, de acuerdo a los establecido en las leyes nacionales 25.673 (Salud Sexual y Procreación Responsable), 26.529 (Derechos del Paciente), 26.061 (Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes) y 26.485 (Protección Integral contra todas las formas de violencia contra la mujer).
Advierte además que “los equipos de salud que incumplen sus obligaciones profesionales y las instituciones, sus directivos y el personal médico y no médico son susceptibles de sanciones legales, administrativas, civiles o penales”.
Sin dudas este instructivo no hubiera visto la luz tan rápido sin el antecedente de la lucha que dio el movimiento de mujeres para conseguir la libertad para Belén, un claro caso de criminalización de derechos elementales, como el derecho a la salud y a la confidencialidad médico-paciente.
Es, por lo tanto, la prueba más contundente de que con la organización de miles de mujeres en las calles es posible avanzar en la conquista de todos los derechos que aún están pendientes.