En momentos en que Patricia Bullrich vuelve a amenazar con reprimir sin vueltas la protesta social, vuelve a la memoria la derrota que sufrieron esta derechista y las fuerzas represivas que comandaba contra la contundencia de la movilización de trabajadores ocupados, desocupados y estudiantes, entre otros sectores.
Diego Iung @IungDiego
Jueves 14 de diciembre de 2023 20:56

No es la primera vez que Patricia Bullrich amenaza con ejercer la mano dura contra los sectores populares que salgan a manifestarse ante el ajuste de los gobiernos y por todo tipo de causas democráticas. Ahora, volviendo a ocupar el cargo de ministra de Seguridad, la creadora de la “doctrina Chocobar” amenaza con llevar adelante un “Protocolo de Orden Público” para reprimir y castigar a todos aquellos que rechacen en las calles la política de ajuste recargado, devaluación y licuación de ingresos hacia las grandes mayorías que quiere llevar adelante el libertariano Milei.
Sin embargo, ya a comienzos del Gobierno de Mauricio Macri, la actual ministra había anunciado un rimbombante “Protocolo antipiquetes” contra los cortes de calles y rutas. Su historia, aunque la ministra no dejó de hacer de las suyas a lo largo del gobierno de Cambiemos, fue la historia de un fracaso a manos de la movilización popular.
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El 24 de febrero de 2016 Bullrich había anunciado que comenzaría a aplicarse el protocolo, que se darían algunos minutos a los manifestantes para liberar los cortes y, en caso de “incumplimiento”, avanzarían con la represión. Ese día hubo un paro de diversos sectores entre los que se contaban estatales, docentes, así como una fuerte participación del sindicalismo combativo y la izquierda. Los cortes se multiplicaron en puntos neurálgicos de las principales ciudades del país. Mientras se realizaba uno de estos cortes céntricos en la Ciudad de Buenos Aires, particularmente en Callao y Corrientes, los medios afines al macrismo buscaban empujar la represión. Sin embargo, la contundencia del paro, la fuerte presencia de trabajadores y jóvenes en las calles que en la Plaza de Mayo llegaron a congregar ese día a 25 mil personas, finalmente hicieron retroceder a la derechista de Bullrich y sus fuerzas represivas, que debieron retirarse.
Para dar una idea de la dimensión de la jornada, ese día, estos sectores combativos comenzaron tomando medidas en el subte ante despidos, realizaron cortes en el centro de Tucumán, así como el en puente Lucas Córdoba en esa misma provincia, hubo también cortes en la ciudad de Rosario y en Santa Fe. Hubo una importante concentración de trabajadores en el puente Neuquén-Cipolleti, en la Patagonia. También hubo movilizaciones muy importantes en Córdoba, Salta, Bariloche, Mar del Plata, Jujuy, por solo mencionar algunas de las ciudades donde se expresó la bronca contra el ajuste de Macri y su política de represión.
Ese día mostró un camino, para dejar en claro que su prepotencia y afán represivo, su perspectiva de que los trabajadores y los sectores populares paguemos por un ajuste feroz quedandonos de brazos cruzados se pueden derrotar. Ese día ni gendarmería, ni la policía Federal, ni las provinciales pudieron avanzar sobre la masiva organización que ganó las calles, en ningún lugar del país, a pesar de que habían anticipado “palos para los que corten”. La represora Bullrich no pudo pasar del discurso y las amenazas.
Desde ya que en distintos episodios del gobierno macrista la represión se hizo sentir, así como los crímenes de las fuerzas de “seguridad”, como fueron los casos de la desaparición de Santiago Maldonado o el asesinato de Rafael Nahuel. Pero fue justamente también en otro episodio de movilizaciones masivas, esta vez sí acompañadas de una fuerte represión, como las movilización de diciembre de 2017, cuando comenzó la debacle del gobierno cambiemita, donde la calle expresó el descontento y la bronca contra el brutal robo a los jubilados que estaba llevando adelante su gobierno.
Ante las amenazas de represión y el intento de intimidar a todos los que salgamos a luchar contra los avances derechistas de Milei y su séquito de ajustadores, es fundamental responder desde hoy con la fuerza de la organización y la movilización, sin dejarnos intimidar, sino peleando por defender el fundamental derecho a la protesta. Como afirmó la diputada Nacional Myriam Bregman, el derecho a la protesta es “el primero de los derechos, sin este pueden violentar todos los demás y no hay como impedirlo”. A su vez, la avanzada de Bullrich va contra lo establecido en la propia constitución.
Por estos motivos, la convocatoria a movilizarse el próximo 20 de diciembre es fundamental. Lejos de intimidarnos por el matonaje de la ministra, es necesario volver a copar las calles y seguir el ejemplo de aquella vez donde sus “protocolos” de represión se quedaron en la palabras.