A cuatro meses del inicio de la rebelión en Chile, la represión continúa y se profundiza. El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) presentó un nuevo informe en el que catalogó de “preocupantes” los resultados de la represión. Se han mantenido los casos de traumas oculares, heridos, detenciones arbitrarias y violencia policial generalizada. Por su parte el Gobierno profundiza su política represiva.
Miércoles 19 de febrero de 2020 11:21
Este martes se cumplieron cuatro meses del inicio de la rebelión popular en Chile del 18 de octubre del año pasado. Mientras que el desacreditado Gobierno de Sebastian Piñera mantiene su política de criminalización y se anuncia un nuevo gasto millonario en equipamiento antidisturbios para las fuerzas represivas, se conoció un informe que confirma la brutalidad desplegada por Carabineros y los militares contra los manifestantes.
El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), emitió una nueva actualización de las cifras respecto a los casos de represión y de violencia policial, que desde la institución catalogaron de preocupantes.
Ya entrado el año 2020, los números de víctimas de traumas oculares aumentan, según el Instituto, llegando a 445 casos en todo el país, estableciendo, nuevamente, un sombrío récord en estos casos a nivel mundial.
Por otro lado, los manifestantes heridos siguen aumentando como parte de la respuesta represiva de Carabineros a cada una de las marchas y movilizaciones. Las cifras en estos casos, según los datos expuestos por el INDH, llegan a 3.765, de las cuales 2.122 corresponden a heridas por disparos, divididas en: 51 por bala, 190 por balín, 1.681 por perdigones y 200 por proyectil no identificado.
A su vez, el INDH logró determinar en un total de 10.365 las personas que han sido privadas de su libertad en casos relacionados con las movilizaciones nacidas al calor de la rebelión.
Finalmente las cifras de acciones judiciales contra el actuar violento de las fuerzas represivas ha escalado a 1.312, donde son 5 por homicidio (lo que no quiere decir que hayan solo 5 homicidios, que se calculan en más de 30 por diferentes fuentes, sino que esas son las acciones judiciales tramitadas exclusivamente por dicha figura legal), 195 querellas por violencia sexual y 951 por torturas y tratos crueles, entre otros casos.
Todas estas cifras deben considerarse tomando en cuenta que responden a los casos que el INDH ha logrado identificar y catastrar, por lo que es probable que estas sean aún mayores por la inmensidad de casos donde no se realizan denuncias o que el Instituto no logra cubrir por diversos motivos.
Teniendo esto en consideración, las cifras que entrega el INDH a 4 meses del 18 de octubre muestran claramente como el Gobierno ha tenido una política represiva desde el día uno hasta la fecha, y son una imagen clara de cómo las violaciones a los Derechos Humanos se han cometido de manera sistemática en contra de las y los manifestantes.
A continuación las cifras del INDH:
Personas heridas y visitadas en centros de salud: 3.765.
Acciones judiciales interpuestas: 1.312.
Heridas oculares 445.
Heridas por disparos: 2.122:
1.681 por perdigones.
51 por bala.
190 por balín.
200 no identificada.
En comisarías de todo el país el INDH registró un total de 10.365 personas, de los cuales 1.249 son niños, niñas y adolescentes.
El incremento de estos casos está directamente relacionado con las leyes represivas cursadas en los últimos meses en el Congreso para criminalizas los piquetes, el uso de capuchas, el derecho a huelga o las movilizaciones masivas.
A esto se suma la información recién conocida de que la Armada chilena se adjudicó la semana pasada una millonaria licitación para adquirir equipamiento y armamento antidisturbios. Escopetas calibre 12, fusiles no letales, cascos, escudos balísticos y protección facial, están entre los nuevos equipamientos que serán destinados a la represión de la protesta social.
Es necesario que la denuncia a esta brutal escalada represiva, que ya es señalada a diario dentro de Chile, sea tomada por las organizaciones sociales, políticas, sindicales y de derechos humanos de toda la región, en solidaridad con los jóvenes y trabajadores que gritan en las calles de todo el país "Chile despertó, fuera Piñera".