Masivas protestas y evasiones se han realizado en distintas estaciones de metro a lo largo de Santiago, protagonizadas por estudiantes secundarios y apoyadas ampliamente por la población hastiada del abuso empresarial.
Viernes 18 de octubre de 2019
El gobierno empresarial de Piñera una vez más se encuentra cuestionado ampliamente por la población, esta vez tras un aumento en el pasaje del transporte en el Metro de Santiago que alcanzó los $830 en "horario punta", desatando el rechazo y el descontento en todo el país. No es para menos si consideramos que casi el 15% del miserable salario mínimo que recibe la gran mayoría de la clase trabajadora se destina para el transporte.
Este nuevo ataque por parte del gobierno y empresarios contra la clase trabajadora y sectores populares tuvo una revulsiva y rápida respuesta por parte de un sector de la sociedad que ha sido criminalizado y estigmatizado durante todo el mandato de Piñera: los estudiantes secundarios. Tal como señalan miles de personas a través de las redes sociales "los jóvenes nuevamente están dando el ejemplo".
Y es que tras la antipopular medida del gobierno masivas protestas y evasiones se han realizado en distintas estaciones de metro a lo largo de Santiago, protagonizadas por estudiantes secundarios y apoyadas ampliamente por la población hastiada del abuso empresarial.
El llamado a realizar "evasiones masivas" por parte de estudiantes secundarios ha ganado la simpatía y el apoyo popular de trabajadores, trabajadoras, mujeres y jóvenes que ya no toleran más ver cómo el gobierno y empresarios impulsan diversas medidas que apuntan a precarizar aún más las condiciones de vida; a la vez que se oponen férreamente a reivindicaciones básicas como es la reducción de la jornada laboral, y responden mediante la represión policial, tal como ha sido denunciado en diversos videos donde se ven carabineros y guardias del Metro golpeando con lumas a menores de edad.
"No aumentó la tarifa para ellos" fue el argumento que utilizaron la ministra de Transporte, Gloria Hutt, y el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, para cuestionar las masivas manifestaciones impulsadas por las y los estudiantes. Claramente, el intento por oponer a los jóvenes con las personas que pagan "pasaje adulto" no tuvo ningún efecto beneficioso para el gobierno, al contrario, un elemento que se reivindica ampliamente en la "opinión pública" es la solidaridad que muestran los secundarios ante un ataque que golpea a las familias trabajadoras y más pobres del país.
Acto seguido, vinieron las amenazas desde el gobierno y parlamentarios de Chile Vamos con multar y quitar la Tarjeta Nacional Estudiantil (TNE) a todos los jóvenes que hayan evadido en el Metro. Gran error. Estos dichos solo aumentaron el rechazo a las alzas en el pasaje y el apoyo a las y los estudiantes.
El gobierno de Piñera- y sus diversas autoridades- ha impulsado durante estos dos años una potente línea represiva y criminalizadora contra la juventud y, en específico, contra las y los secundarios, expresada de manera clara en la política represiva hacia los estudiantes del Instituto Nacional. Pero, y pese a esta dura ofensiva, la juventud nuevamente muestra que es un sector clave de oposición al régimen chileno autoritario. Ya lo demostró en el 2006 y, posteriormente, en el 2011, abriendo una profunda grieta y cuestionamiento al régimen que hasta el día no hoy no logran cerrar hasta el final. ¿Se podría desatar un nuevo ’pingüinazo’?
Con la fuerza de los secundarios transformemos la legítima bronca en autoorganización y movilización masiva en las calles
La acción de la juventud recuerda al "pingüinazo" del 2006, aunque- y a diferencia de ese año- hasta el momento siguen siendo acciones más bien espontáneas, pero que muestran el potencial y la fuerza que se podría desarrollar si se impulsa y fortalece la autoorganización de estudiantes, junto a trabajadores, a través de sus organismos, de asambleas y coordinadoras.
Hasta el momento las acciones de evasión y las diversas protestas contra el alza del pasaje tienen aspectos más bien de "revuelta espontánea", muy progresivos y revulsivos, que muestran el potencial que hay detrás, pero que tienen como desafío transformarse en acciones coordinadas que reflejen la articulación de distintos sectores de estudiantes, secundarios y universitarios, a través de coordinadoras y asambleas que unifiquen la bronca y el descontento y lo canalicen por medio de un plan de lucha y movilización con objetivos comunes como, por ejemplo, luchar en las calles por un transporte estatal y gestionado por trabajadores y usuarios, codo a codo junto a estos sectores.
Para avanzar en este camino no se parte de cero. Se tiene la experiencia de autoorganización y lucha de miles de secundarios que dieron el ejemplo en el 2006, durante la conocida "revolución pingüina", donde un sello que caracterizó esta movilización fue justamente el factor de la autoorganización, que se expresó en la conformación de asambleas en todos los liceos y colegios, y en una asamblea nacional de estudiantes secundarios que unificó las demandas y propósitos. Este es un desafío clave planteado en esta reciente, pero revulsiva, lucha. Cómo transformar la bronca en coordinación consciente, como una vía concreta para frenar el alza en los pasajes y la usura empresarial; para luchar por un sistema de transporte estatal y al servicio del pueblo trabajador y sectores populares; y para plantearse la articulación de movilizaciones en las calles que avancen a cuestionar más profundamente al gobierno de Piñera, unificándose con la clase trabajadora, las mujeres y la juventud precarizada, que hoy exigen reivindicaciones profundas, como la propia demanda por la reducción de la jornada laboral.
¿Cómo potenciar esta fuerza? Acá es clave y fundamental el rol que deberían cumplir los organismos de masas, como la CUT, los sindicatos del Metro- que manifestaron su rechazo a la represión de carabineros y la demanda de estatización del transporte-, la Confech y federaciones estudiantiles, y movimientos sociales como No + AFP- espacios dirigidos por organizaciones como el Frente Amplio y Partido Comunista-, que tienen la potencia para convocar ampliamente a la población e impulsar una gran movilización nacional para frenar el alza en el pasaje y los ataques de Piñera, y para conquistar cada una de las reivindicaciones que exige la gran mayoría de la población. Es urgente que convoquen a una gran manifestación nacional. Ya hay algunos llamados a esto, como para el jueves 24 de octubre, en Plaza Italia, pero se requiere de un impulso y llamado superior si queremos proponernos doblarle la mano al gobierno empresarial e intransigente.