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Red Internacional
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RESEÑAS DE LIBROS. “Un pájaro quemado vivo”

Agustín Gómez Arcos, andaluz exiliado republicano en Francia, es uno de los mejores escritores de nuestra memoria histórica, retratista inmisericorde de la postguerra civil, sus secuelas y su atmósfera sociopolítica.

Eduardo Nabal

Eduardo Nabal @eduardonabal

Martes 30 de junio de 2020

Regresó a España en los años sesenta, donde vio coartada su libertad creativa y fue reconocido en varios países y traducido en diversas lenguas, aunque bastante poco en su lugar de nacimiento. En “Un pájaro quemado vivo”, escrita ya en castellano en los años ochenta y finalista del premio Concourt, como en la transgresora y homoerótica “El cordero carnívoro” (una de las grandes novelas del siglo pasado), retrata con feroz ironía y demoledor humor negro la España de los vencedores. Y lo hace través de figuras atrapadas en una suerte de carnaval literario opresivo y barroco donde no faltan elementos buñuelescos como la beatería, la represión sexual, el odio en el seno de las familias pudientes y la desestructuración de microcosmos marcados por las señales de la guerra y sus heridas abiertas.

Incluyendo alegatos feministas y progays, Gómez Arcos explora en sus obras la España profunda, esa España poblada de caciques, explotados, de miedo y religiosidad ciega y turbulenta y lo hace desde la experimentación lingüística y semántica mezclando frases muy breves y lapidarias con párrafos más prolongados.

En “Un pájaro quemado vivo”, la protagonista es una huérfana de ideas fascistas que maltrata a una antigua prostituta republicana a su servicio al tiempo que trata de escalar en el entramado social lleno de hipocresía en el que se mueve y en el que mantiene viva de forma enfermiza la memoria de sus antepasados, dando la espalda a la llegada de nuevas aperturas y libertades, así como a su hermanastra o cualquier rastro del legado paterno.

Doña Paula teme la caída del Antiguo Régimen (Arcos describe la muerte de Franco con puntillosa crueldad en la mente enfermiza de su protagonista femenina), se escandaliza por las huelgas, las protestas callejeras y se muestra incapaz de amar a su prometido sin anteponer el interés económico.

Con pocos personajes y un hábil uso de metáforas y monólogos interiores el autor atrapa al lector en el devenir de una mujer atada al viejo orden y refugiada en su mansión de “Las Tres Palmeras” convertida en una suerte de altar de los difuntos y campo de batalla emocional. Gómez Arcos se toma su tiempo para hacer descripciones psicológicas agudas que acaban conformando un fresco social demoledor marcado por los celos, el rencor, la doble moral, la sombra del franquismo y un tipo de personajes llenos de complejos sexuales y servidumbres humanas.

El pasado arrolla en presente y marca el futuro y, como en las mordaces “María República” o “La enmilagrada”, la religión católica es presentada como una farsa en la que se refugia el conservadurismo para expiar su inmovilismo social y justificar su tiranía sobre sus semejantes.

“Un pájaro quemado vivo” es una novela ejemplar con un ambiente subyugante, descripciones minuciosas de personajes y atmósferas y, como casi todas las de Gómez Arcos, a la vez trágica, irónica y lúdica por su sana forma de satirizar y caricaturizar una España vertebrada por el pensamiento totalitario y el miedo a la verdadera libertad.

Metiéndose sin ambages en la mente de su protagonista y en sus devaneos mentales nos retrató un mundo en descomposición al que se ésta aferra de forma enfermiza. Nuevamente sofocantes microcosmos, personajes de muy distintos perfiles humanos y estratos sociales y una violenta requisitoria contra el fascismo instalado todavía en nuestras instituciones desde tiempos lejanos.

La odisea de esta mujer, entre la locura y la ambición, nos muestra los rescoldos del franquismo que permanecen en la sociedad a pesar de la llegada de la democracia, a la que ella da la espalda con sus negocios, su altanería y tratos ciegos con el clero. Episodios como el intento de golpe de Estado del 23 F se convierten en ella en una loca esperanza de instauración del Antiguo Régimen mientras antiguos políticos se reciclan para el nuevo, como su joven prometido, hijo de un notario.

Otro libro escrito con furia y primor, obra mayor de uno de los nombres peor conocidos de la literatura universal reeditado recientemente por la editorial Cabaret Voltaire.


Eduardo Nabal

Nació en Burgos en 1970. Estudió Biblioteconomía y Documentación en la Universidad de Salamanca. Cinéfilo, periodista y escritor freelance. Es autor de un capítulo sobre el new queer cinema incluido en la recopilación de ensayos “Teoría queer” (Editorial Egales, 2005). Es colaborador de Izquierda Diario.

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