×
×
Red Internacional
lid bot

CRISIS EN AFA. Un partido, varios equipos, pierde el fútbol

La Justicia amiga del Gobierno intervino la AFA para concretar la Superliga y hacer de los clubes, empresas. Juegan varios por adueñarse de la pelota, pierde el fútbol ¿Ganarán sin resistencia?

Augusto Dorado

Augusto Dorado @AugustoDorado

Jueves 2 de junio de 2016 02:30

PRIVATIZAR TODAS las esferas del deporte más popular del mundo se transformó en una cruzada para el macrismo. Quieren televisación paga, que Primera y Nacional B estén organizados para venderlos y “marketinizarlos” mejor (de eso se trata la famosa Superliga), y conquistar que los clubes funcionen como Sociedades Anónimas, directamente con lógica de empresa y no de institución social.

El periodista Alejandro Wall lo describe en La Izquierda Diario como “el sueño eterno de la CEOcracia en el fútbol”: que los principales campeonatos del fútbol nacional “se administren aparte con un gerente y sus propias reglas, donde las sociedades anónimas también puedan tener su lugar”.

El sistema heredado de las décadas grondonistas no es el más adecuado para el equipo de los “CEÓcratas”. Necesitan sacar de la cancha a viejos dirigentes que aún manejan el fútbol desde AFA, que se postulan ellos como los interlocutores para “modernizar” el fútbol. El equipo de los dirigentes tradicionales está encabezado por Segura y Hugo Moyano: representantes de una AFA salpicada por la corrupción que destapó el FIFA-Gate; que administra más fondos que nunca (aportados por el Estado con el Fútbol Para Todos) pero dejando a los clubes al borde de la quiebra; y que es tan antidemocrática como los grandes sindicatos burocratizados.

La AFA es el ámbito para la rosca (des)organizada. El equipo de Macri-Angelici quiere avanzar rápido y como sea hacia el fútbol pago, clubes-empresa y una Superliga pensada para clubes poderosos. La Inspección General de Justicia impuso dos veedores en la AFA, una intervención indirecta. El titular de ese organismo judicial es Sergio Brodsky, hombre de Angelici y del ex capo de la SIDE Richarte, como explica el periodista Andrés Fidanza. La IGJ actúa a pedido del Gobierno.

Determinaron suspender las elecciones en AFA. Con esta jugada pueden “gambetear” una intervención directa evitando que FIFA tome represalias. Hay otro equipo que juega un poco para los dos: el de Marcelo Tinelli, que quiere lo mismo que la CEOcracia pero jugando por dentro de AFA y con sus reglas. Además, no atraviesa un buen momento la relación de Macri con “el goma” de Showmatch. Con estos equipos pierde el fútbol y perdemos socios, hinchas y simpatizantes de los clubes. Se imponga uno u otro bando, o lleguen a un acuerdo, todo apunta a una mayor incidencia de lo comercial y empresarial en este deporte.

El capitalismo descubrió hace rato que el fútbol es un buen ámbito para el lavado de dinero y la especulación y se fusiona cada vez más con la dirigencia en sus niveles más altos. Para que rinda bien, tiene que tener “reglas claras” y asegurar ganancias. Por eso es mejor un esquema favorable a los clubes poderosos. Pero el fútbol es también un juego, dinámica de lo impensado. Aunque lo direccionen en función de intereses privados y lo corrompan, el juego es imposible de someter a caprichosas reglas de mercado. Primero encontrarán resistencia de hinchas y socios (como demostraron los de Racing y San Lorenzo). Y también la sorpresa propia del juego: que saliera campeón Lanús no era el negocio más rentable para la dirigencia; sin embargo con buen fútbol se coronó el Granate.

En el campeonato inglés el campeón fue Leicester, club que peleaba por no descender (aunque hizo gran negocio un magnate tailandés excéntrico y aventurero que compró el club y también el actor Tom Hanks que apostó por Leicester). El mejor ejemplo llega desde Uruguay: a un fútbol al que siempre le convienen campeonatos repartidos entre Peñarol y Nacional de Montevideo, les surgió un campeón dirigido por un carpintero y con jugadores que trabajaban de pintores o herreros. El Plaza Colonia, demostración de que el capital y sus CEOcracias no pueden comprar todo en el fútbol.