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Ciudad de Buenos Aires. Un proyecto para terminar con el negocio del hambre en las escuelas

Mientras la pobreza aumenta,Larreta ajustó las raciones y puso más trabas en la inscripción a las becas alimentarias. Desde las bancas del PTS-FIT presentamos un proyecto para terminar con el negocio de las concesionarias y universalizar el servicio de comedores escolares.

Patricio del Corro

Patricio del Corro @Patriciodc

Jueves 8 de noviembre de 2018 17:21

El ajuste se siente cada día más en las escuelas, docentes nos cuentan que se multiplican los chicos que llegan con hambre. Incluso, lo peor está aún por llegar, con salarios que todos los meses siguen perdiendo frente a la inflación y una recesión que pregona más pobreza y desocupación.

A esto se suman los presupuestos de ajuste que exige el FMI a cambio de más de 56 mil millones de dólares de nuevo endeudamiento que someterá aún más a nuestro país. En el caso de la Ciudad, incluye un recorte en la partida educativa y un supuesto "error técnico" que reduce, en el proyecto de presupuesto, 5 millones de raciones para los comedores escolares.

La ministra de educación, Soledad Acuña, cuando vino a la Legislatura intentó explicar que estaba mal ese número, pero no negó que se incorporara un sistema de doble inscripción y validación por fuera de las escuelas que va a terminar reduciendo la asignación de becas, en particular de los sectores más vulnerables. Tampoco señaló que estuviese mal el monto total para los comedores escolares, lo que lleva a que supuestamente se va a alimentar a los chicos con $42 por comida, es decir más medallones de "coso", como dicen en las escuelas: menos carne y más ajuste. Tampoco pudo dar respuesta a la reducción de 800 becas estudiantiles en el marco de un contexto en donde la miseria no para de crecer.

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Como antecedente, a principios de este año, Horacio Rodríguez Larreta y sus funcionarios presentaron el programa "Chau paneras", al que calificaron de revolucionario, ya que mejoraría la educación nutricional de los chicos que se alimentan en los comedores de las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires. Una vez aplicado el plan, la realidad desmiente el anuncio oficial. Los sindicatos docentes denuncian que el pan no fue reemplazado con nada, las raciones son chicas y la comida es de mala calidad. Detrás de este ajuste, se esconde un negocio con el hambre de los pibes y la precarización de las y los trabajadores de los comedores.

El negocio del hambre

El alimento que llega a los alumnos de las escuelas porteñas es manejado por empresas contratistas privadas donde el alimento magro y los contratos basura son la regla. El Gobierno de la Ciudad contrata a dichas empresas para que provean a las escuelas de la comida para el desayuno o merienda en el caso de escuelas de jornada simple, y para el almuerzo y colación, para las de jornada completa.

Son alrededor de 30 las empresas que figuran como encargadas de realizar la tarea de asistencia alimentaria en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires. Dos trabajadoras, que reservan su identidad para no ser perseguidas en el trabajo, nos cuentan cómo funcionan. Son mujeres cercanas a los 50 años de edad, madres y trabajadoras desde chicas. Se iniciaron en esta labor creyendo que romperían con la racha de trabajo precario, la realidad fue otra.

Como nos cuenta R., algunas pocas empresas manejan varios comedores escolares, y la terciarización es de larga data, “trabajo desde el año 94, hasta ahora trabajé con tres empresas diferentes, la última tiene muchísimos comedores en las escuelas, pisan fuerte y hacen lo que quieren. Las licitaciones son cada dos años, nunca las pierden, todo lo contrario, ganan cada vez más escuelas con cada licitación”.

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F. agrega “a nosotras cuando son las vacaciones de invierno y de verano no nos pagan. Tenés que rebuscarte esos meses para tener algo. Mis compañeras son mujeres grandes, algunas son paisanas mías. Entré acá sin pensar como era, ya ni sé en qué condiciones estoy, todos se quejan porque ni pagan las horas extras, pero muchos necesitan y hay que laburar”.R. agrega “por eso en el recibo de sueldo dice algo así como ’cocinera por temporada’. Por eso ellos se defienden, cuando no están todos los aportes dicen que somos trabajadores de temporada. En el verano esos meses se hacen muy largos, no cobramos un peso hasta abril. Las chicas por ejemplo cuando ya no tienen más remedio, porque tienen que mantener a sus hijos y pagar el alquiler, van a trabajar por horas, en casas, hacen las changas que pueden”.

Las irregularidades no sólo existen en el régimen laboral, sino en el servicio que estas empresas brindan a las escuelas. R. nos cuenta que muchas veces la comida llega en mal estado, y que a los trabajadores les tienen prohibido dar a conocimiento de la dirección de la escuela. Sólo pueden avisar a la misma empresa, que muchas veces las castiga por hacer dichos reclamos.

Con hambre no se puede estudiar

Los niños y niñas de la Ciudad de Buenos Aires tienen no sólo la necesidad, sino también el derecho a tener garantizada su situación alimentaria para poder estudiar. Para esto los comedores deben ser gratuitos y universales, de forma que todos aquellos que asistan a los establecimientos educativos estatales de gestión pública de todos los niveles tengan garantizado el acceso al servicio de comedor. A su vez, es necesario extender este servicio a todos los establecimientos que reciban población vulnerable.

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Queremos terminar con el negocio del hambre y la miseria. Es insostenible que Larreta mire para otro lado cuando llegan más chicos y chicas con hambre a la escuela. Frente a eso, hacemos tres propuestas: la primera es garantizar la universalidad del acceso al servicio de comedor, terminando con el sistema de becas, según la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Bs As, el costo de la extensión del servicio de comedor y vianda para las y los no becados, representaría sólo un incremento del 0,43% del presupuesto sancionado para el Ministerio de Educación; la segunda es extender el servicio de comedor a todos los establecimientos que reciben población vulnerable; y el tercero es terminar con las concesiones que hace que sea el lucro el principio rector que guía la alimentación en las escuelas y condena a sus trabajadores a una precarización inaudita. Queremos que sea el Estado quien garantiza el servicio bajo control de una comisión especial integrada por docentes, familias y estudiantes.

Sobran los motivos para organizarse y luchar por el derecho a la educación y a la alimentación de nuestros pibes. Larreta y Acuña no están condenados al éxito, existe la fuerza para imponer una salida de las y los trabajadores y el pueblo a la crisis. Por eso desde el PTS en el Frente de Izquierda ponemos las bancas al servicio de construir con los sindicatos docentes y desde cada escuela una campaña que una a la docencia, con los estudiantes y las familias, para pelear y ser millones por el derecho efectivo a una educación pública, gratuita, con perspectiva de género y al servicio del pueblo trabajador.


Patricio del Corro

Sociólogo, dirigente nacional del PTS y legislador MC de CABA por el FIT-U

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