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Tucumán. ¿Un resurgir del bussismo?

El tercer lugar logrado por Fuerza Republicana en las últimas Paso sorprendió a muchos, y se han multiplicado las opiniones que hablan de un renacer de la fuerza que lideró el represor Domingo Antonio Bussi.

Maximiliano Olivera @maxiolivera77

Miércoles 16 de agosto de 2017

En los comicios del domingo, Fuerza Republicana -con la candidatura a diputado nacional de Ricardo Bussi- logró el tercer lugar con el 9,52% de los votos, es decir 87.839 personas, de acuerdo al escrutinio provisorio de 97,54% de las mesas. El tercer puesto tras el Frente Justicialista y Cambiemos era probable pero lo llamativo de la elección del bussismo consistió en el porcentaje logrado.

Si se desglosa el desempeño por departamentos, Fuerza Republicana obtuvo el porcentaje más alto en el departamento de Tafí Viejo (14%), en Capital (13,14%) y más atrás Cruz Alta (9,23%) y Yerba Buena (8,74%).

A la caza del espacio de centro derecha

En el imaginario de sectores progresistas y de izquierda hay una tentación totalizadora de relacionar ‘voto a Fuerza Republicana=fascismo”, una tentación entendible si se tiene en cuenta el origen partidario de un genocida de la talla de Antonio Domingo Bussi. En esa tónica, el porcentaje importante de las últimas elecciones ha disparado una alerta, como parte de una votación corrida a derecha.

Sin negar que existe un núcleo duro que clama por la vuelta de los militares y otros anacronismos ("bussistas orgánicos”, definió Emilio Crenzel en su estudio sobre el ascenso del bussismo en los 90), una parte del voto al bussismo responde al antiperonismo que esta vez no se vio representado por Cano. En esta hipótesis hay que evaluar la existencia de una oposición moderada a determinadas medidas del macrismo -las que impactan en las condiciones de vida- y que Cano, al recibir el aval presidencial, era identificado con esto y por lo tanto ‘no votable’. En síntesis: una canalización por derecha del desencanto con los oficialismos, con ribetes de antipolítica, con un voto que cruzó diferentes sectores medios y obreros (“bussistas intermitentes”, siguiendo a Crenzel).

La última vez que el bussismo se presentó en una contienda por una banca del Congreso fue en 2013, donde logró un porcentaje del 8,18% (cerca de los 73.000 votantes). Es decir, que si se compara con los resultados del domingo, aumentó levemente su espacio político. Pero en el interregno, Fuerza Republicana tuvo una larga sobrevida (las malas lenguas dicen que con ayuda alperovichista). En las elecciones provinciales de 2015 Fuerza Republicana logró un legislador y dos concejales en el departamento capitalino y uno en Banda del Río Salí.

Bussi hijo hizo campaña con un eje centrado en la ‘inseguridad’, con la propuesta concreta de volcar al Ejército a patrullar las calles más el combo de la mano dura, baja de la edad de inimputabilidad incluida. Una versión más extrema del discurso efectista a lo Sergio Massa, que tiene como fin captar al votante de centro derecha que sin rasgarse las vestidura por Cambiemos tampoco votaría por el alperovichismo. Pero también es una versión extrema de los tópicos electorales que motivan operativos cinematográficos por parte del oficialismo o digresiones sobre la ‘lucha contra el narcotráfico’ por el lado de Cano.

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El bussismo actual es una sombra del ya tétrico bussismo que supo gobernar Tucumán. La estructura partidaria crujió con la ida de cuadros a otros espacios políticos y con las rendijas internas. Entre ellas resaltan la pelea de los hermanos Ricardo y José Luis y, recientemente, las diferencias que hizo pública el legislador Claudio Viña. En el medio, Domingo Antonio Bussi fue condenado por delitos de lesa humanidad y murió en su country por el beneficio de la prisión domiciliaria.

El régimen político tucumano tiene resortes en aspectos que son reaccionarios para las grandes mayorías de trabajadores, mujeres y los jóvenes. En esos resortes, que sostienen el peronismo y Cambiemos, el bussismo encuentra la sobrevida mencionada. En contraposición, el Frente de Izquierda resultó la cuarta lista más votada y es un polo de referencia para quienes se propongan genuinamente pelear por construir lo nuevo que no termina de nacer y ajustar cuentas con lo viejo que no termina de morir, lugar al que pertenece el bussismo.