En la mañana del domingo 18 de junio dos oficiales dispararon contra Charleena Lyles, de 30 años después de presentarse en su domicilio para investigar un robo que Lyles había denunciado. La mujer fue declarada muerta antes de que pudiera ser llevada a un hospital. El día lunes fueron publicados los audios de cuatro minutos del encuentro fatal, que capta a los oficiales diciendo: "Necesitamos ayuda" y "¡Vuelve! ¡Vuelve!”, en los segundos previos al tiroteo.
Gloria Grinberg @GloriaGrinberg
Viernes 23 de junio de 2017
El último domingo, luego de que Lyles llamara a la Policía para hacer una denuncia por robo, fueron enviados dos oficiales para investigar este caso "debido a información relacionada con esta dirección que presentó un mayor riesgo para los oficiales".
En la grabación de la Policía, que provenía de los sistemas de video de los oficiales, uno de ellos dijo estar familiarizado con el hogar: "¿Es este el que tiene los tres niños?". Los oficiales también mencionaron brevemente posibles problemas de salud mental.
The two police officers who shot and killed a pregnant mother weren't carrying tasers. pic.twitter.com/q0FEeK5nTV
— AJ+ (@ajplus) June 23, 2017
El audio sugiere que la Policía disparó 15 segundos después de encontrar a Lyles. La policía dijo que Charleena estaba “armada” con un cuchillo y los enfrentó. Su hermana dijo ante las cámaras King5 news que su hermana no representaba de ninguna manera una amenaza a todos los policías y los móviles presentes. Otro de sus familiares condenó el uso de armas fatales, y dijo que si Lyles representaba realmente una amenaza, "¿por qué no utilizó un arma Taser?". Lo cierto es que los oficiales que se presentaron en el domicilio de la víctima, no contaban en ese momento con su Tazer.
“No tengo mi Taser –WTF”
#Justice4Charleena #CharleenaLyles #SayHerName pic.twitter.com/DkbXNLOBaK
— T Molina (@StormVet90) June 23, 2017
Aún se buscan las causas del uso de la violencia policial cuando lo que Charleena pidió fue justamente, la ayuda de la policía.
El tiroteo en Seattle fue "una tragedia para todos los involucrados", dijo el alcalde Ed Murray en un comunicado. Prometió una investigación completa y exhaustiva, citando "reformas históricas de la policía" que están "en marcha para hacer frente a esas crisis".
Charleena Lyles era una mujer afroamericana que estaba embarazada y fue asesinada frente a tres de sus cuatro hijos, de uno, cuatro y once años, quienes se encontraban en el apartamento junto a su madre al momento del tiroteo. La policía dijo que los jóvenes no fueron heridos, y que otros miembros de la familia están cuidando de ellos.
Segun The Guardian, la hija de cuatro años de Lyles tiene síndrome de Down y estaba luchando por entender lo que había sucedido. Los familiares de Lyles dijeron que sufría de problemas de salud mental. Los oficiales que dispararon a Lyles ahora están en licencia administrativa con goce de sueldo, que es el protocolo estándar en un tiroteo.
Lyles vivía en un complejo de departamentos para gente que había estado en situación de calle, llamado Brettler Family Place, según el Seattle Times. Cerca de 400 personas habitan este complejo y la mitad de sus residentes son niños.
Cuando Lyles llamó a la policía el último domingo, el departamento de policía de Seattle dijo que enviaron a dos oficiales debido a una confrontación previa el 5 de Junio. En aquella oportunidad, la señora Lyles había pedido ayuda luego de que su ex novio, y padre de sus dos hijos menores, se presentara sin previo aviso en su apartamento. Los oficiales llegaron minutos antes del mediodía y el hombre ya se había retirado. La policía encontró a Lyles sentada en un sofá sosteniendo tijeras; cuando los oficiales le ordenaron tirarlas, ella obedeció la orden. En aquel episodio, según los oficiales, Charleen Lyles los amenazo diciendo que la policía “era el mismo diablo” y que ella “podría transformarse en un lobo junto a su pequeña hija.”
A raíz de estos hechos fue registrada en la cárcel del condado de King por cargos de acoso. Incapaz de pagar la fianza de US$ 7,500 (dólares) establecida en el caso, pasó 12 días en la cárcel hasta que un juez ordenó su liberación debido a su estado, y con la condición de que busque un tratamiento de salud mental.
Según el New York Times, un año atrás los hijos de Charleena fueron reportados al servicio de protección infantil por negligencia. Lyles tuvo que dar una pelea para demostrar al juez que sus hijos estaban bien cuidados y que solo estaban en riesgo cuando aparecía su ex novio, abusador, padre de sus dos hijos menores. En mayo del 2016 la enfrento en su apartamento con golpes severos, y semanas más tarde golpeo las ventanas de su coche mientras intentaba escaparse. Los vidrios de las ventanas cayeron sobre sus hijos, lo que motivó a los servicios de protección infantil abrir una causa sobre la seguridad de los niños.
Lyles tuvo que dar una pelea para demostrar al juez que sus hijos estaban bien cuidados y que solo estaban en riesgo cuando aparecía su ex novio, abusador, padre de sus dos hijos menores.
Luego de estos incidentes, Lyles recibió una orden de protección contra su ex pareja; sin embargo, este volvió a atacarla en agosto del mismo año, cuando fue detenido y luego liberado en febrero.
Movilizaciones en todo el país
En los últimos tres días se realizaron movilizaciones en diversas ciudades de Estados Unidos exigiendo justicia para Charleena Lyles.
El día martes se realizó una vigilia y concentración, sus familiares fueron acompañados por cientos de manifestantes, estudiantes y docentes que portaban carteles donde se podía leer "#SayHerName" (pronuncia su nombre) y "Charleena’s Life Matters" (La Vida de Chraleena importa – en referencia al movimiento #BlackLivesMatter).
Sus familiares exigieron justicia y contaron quien era Charleena: "Estaba llena de vida” dijo su hermana Tiffany, "Sus hijos eran todo para ella”.
En los últimos tres días se realizaron movilizaciones en diversas ciudades de Estados Unidos exigiendo justicia para Charleena Lyles.
Thank you to those who organized this vigil. #SayHerName #NabraHassanen #CharleenaLyles #PhilandoCastille pic.twitter.com/WksVGWuETW
— nope nope (@VigilantRobot) June 23, 2017
#CharleenaLyles #SayHerName #BlackLivesMatter #currentsituation pic.twitter.com/iUlmzAKLnI
— Ma_Me_My_Self_n_I 👁 (@Tr_I_n_I_nnerG) June 23, 2017
In front of police precinct. #BLACKLIVESMATTER #CharleenaLyles #SayHerName #Seattle pic.twitter.com/XHzWYJRQKr
— Whitney (@twhitney) June 23, 2017
La solidaridad con este caso también se expresa de forma concreta con colectas y una página destinada a juntar fondos en solidaridad con los hijos de Charleena Lynn.
The @thestationcafe is supporting #CharleenaLyle kids. Moving. Well done Beacon Hill. pic.twitter.com/91mCvMuvUu
— sam smith (@samindecapolis) June 21, 2017
Jerry Large, columnista del Seattle Times dice en esta nota: “El año 2017 llevaba 169 días cuando Charleene Lyles fue abatida por la policía de Seattle. Fue la persona asesinada número 451 por la policía en estos 169 días… No sabemos todo lo que ocurrió en ese departamento aquel día, lo que sí sé, es que la salud mental no debe ser tratada con un arma de fuego”.
El tiroteo fatal sucedió días después de que el policía de Minnesota quedara libre de cargos por el asesinato de Philando Castile, quien sufrió siete disparos en su coche, frente a su hijo de 4 años y su novia, que filmo el momento de su muerte, video que luego se viralizo.
De acuerdo a investigaciones mencionadas por The Guardian, los asesinatos contra personas que sufren problemas de su salud mental, son un blanco mucho más fácil, y el riesgo de ser asesinado por la policía es 16 veces mayor para personas con enfermedades mentales no tratadas, en comparación con otros civiles. Además del desproporcionado porcentaje de asesinatos contra personas afrodescendientes en Estados Unidos por parte de la policía.
Lyles no es la primera mujer afroamericana que es asesinada en su propio hogar después de pedir ayuda a la policía, este también fue el caso de Carl Williams en Indianápolis, sumado a otros casos en Arizona, Florida y Texas.
Otro caso que se suma a las miles de víctimas fatales de la brutalidad policial, esta vez, atravesado por la violencia de género contra una mujer pobre, y el racismo. Al cierre de esta edición, se siguen desarrollando movilizaciones en solidaridad con Charleena Lyles.
Justicia para Charleena Lyles! #SayHerName!