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Red Internacional
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PIÑERA Y LAS CALLES. ¿Una primavera social contra Piñera?

Aunque la agenda del fallo de La Haya se tome la agenda esta semana, con la cual el gobierno buscará sacar puntos a favor, difícilmente contendrá el desgaste que se observa en el gobierno y en la figura presidencial. Se anuncian movilizaciones, que pueden ser la primera respuesta social al primer intento de reformas “estructurales” que exige el gran capital.

Pablo Torres

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile

Domingo 30 de septiembre de 2018

Desgaste y “reformas”

Mañana se dará a conocer el fallo de La Haya en la demanda de Bolivia para negociar una salida al mar. Piñera y su gobierno buscarán, como han hecho durante esta semana, alentar un clima unitario nacionalmente para defender la “soberanía” de Chile, mientras “en broma” muestra la entrega de esa misma soberanía a Estados Unidos, como hizo regalando a Trump una bandera yanqui con la bandera chilena como “una estrella más”. Sin embargo, difícilmente la “política de Estado” frente a Bolivia (política que también apoya el progresismo y sectores del PC y el FA) revierta la tendencia (gradual por ahora) a desgaste piñerista, al cual le puede iniciar una primavera algo más caliente.

Si bien el gobierno sigue con la agenda, es débil, y está presionado por diversos flancos. ¿Cuánto es el tiempo que le queda a Piñera? Fue lo que se preguntó The Economist, el semanario inglés del capital financiero. ¿Tiempo para qué? Para “grandes reformas” que beneficien al capital. Los empresarios aprueban la reforma tributaria, pero están descontentos que no rebajan los impuestos a las empresas como exigen (del 27 al 25%). La revista se suma al coro de aquellos que piden reformas laborales que debiliten a los sindicatos, y le aconseja que se apure, que el tiempo empieza a ir en contra al acabarse la luna de miel, recordándole que además es minoría parlamentaria.

Con las primeras reformas está empezando a medir el terreno. Por ahora hay más gradualismo, y lo permiten en parte las condiciones económicas de crecimiento, a la vez que lo impone la relación de fuerzas, distorsionadamente expresada en su condición de minoría, a la vez que en un amplio sector que no le gusta el gobierno y quiere reformas sociales.

En el marco que ha iniciado un camino de “reformas”, con la tributaria encabezando, ad portas de la previsional (AFP), en carpeta una laboral-sindical (por ahora, el estatuto laboral juvenil y el “tele-trabajo”), y probablemente una educacional, puede empezar a tener contestación social, que hasta ahora casi no ha tenido salvo la irrupción del movimiento de mujeres y el debate feminista. En gran parte, producto de la política de colaboración y diálogo social de las burocracias sindicales y de la pasividad de las direcciones del movimiento estudiantil, más activos en promover “unidad de la oposición” con viejos concertacionismos decadentes que jugarse a la lucha en las calles.

¿Una primavera de luchas?

Sin embargo, la fortaleza relativa de Piñera de tener agenda en las manos sin oposición política (o con una "responsable"), choca con su debilidad frente a la sociedad. El fantasma de las “calles” que vivió en su primer gobierno, el 2011 y posterior, es el problema del tiempo en contra. ¿Despertará ese fantasma nuevamente? Por ahora, se empiezan a mover las cosas por abajo, y el anuncio de movilizaciones puede anunciar una primavera un poco más caliente, que hay que saber aprovechar.

Paro profesores 03/04 de octubre. Vienen movilizándose en todo el país por su agenda de condiciones salariales, contra el agobio laboral, frente a los despidos y abusos (herencias también de la “ley de carrera docente” de Bachelet, rechazada mayoritariamente por los profesores). El gobierno les promete solo conversaciones, que no llegan a ningún lado, no obstante la obstinación de la burocracia de Aguilar de seguir “negociando”. Esto ha llevado a descontentos en la base, que han exigido movilizaciones. La política de la burocracia (frenteamplista) es dialogar/negociar por arriba y buscar descomprimir por abajo. Por eso, mientras en la última asamblea nacional se votó las jornadas de paro y movilización de 48 horas y ascendente, ahora la dirección buscó desmovilizar con paros escalonados diferenciados según región. Algo que denunciaron varios comunales, como Antofagasta (donde todo el año se han vivido movilizaciones, contra los despidos y abusos, por condiciones laborales, junto a estudiantes, trabajadores despedidos en lucha del ferrocarril, por el tema de la contaminación, junto a las asistentes de aula) o Puerto Montt, donde harán el paro ambos días. Es un ejemplo que deberían tomar las bases, convocando a manifestaciones, cortes. El colegio de profesores es el sindicato más grande del país, y que han vivido experiencias de lucha como la “rebelión de las bases”, la lucha contra la carrera docente. De imponer a la burocracia un plan de lucha activo y paros nacionales, decidido democráticamente desde las bases con cientos de delegados, con unidad con otros sectores, con movilizaciones de lucha, pueden no solo mejorar su poder para imponer sus demandas frente a un gobierno que no escucha, sino ganar en influencia y motivar a otros sectores. Un sector en su mayoría con mujeres profesoras, en el marco del despertar del movimiento de mujeres y la irrupción del debate feminista, de unirse estas peleas (y asimismo las organizaciones del movimiento feminista, no dividiendo) podría ser una fortaleza del conjunto del movimiento de masas para enfrentar a Piñera. La jornada de protesta de NO+AFP es una oportunidad para avanzar a esto (son las mujeres las más afectadas con el negocio previsional), en un paro nacional con movilización.

24 octubre “jornada de protesta nacional” NO+AFP. Será en los hechos en respuesta a la presentación de la reforma previsional que fortalece a las AFP, que el gobierno presentará a mediados de octubre. Si bien intenta dar respuesta al reclamo previsional que se ha expresado en masivas movilizaciones desde el 2015, fortalece el robo de las AFP y buscará ataques como “incentivos” al aumento de la edad jubilatoria. Esta jornada debería transformarse en un paro nacional activo, con movilizaciones, con asambleas en los lugares de trabajo, junto a mujeres y estudiantes. La CUT que ha llamado a un paro el 8 de noviembre, no se ha pronunciado por esta movilización, y bien podría haberla convocado a esa fecha o al menos a la movilización nacional con una gran campaña de agitación.

8 de noviembre. Paro nacional de la CUT. En su última asamblea nacional, la burocracia de la CUT impulsó el llamado a un paro nacional “activo” para el 8 de noviembre. Aunque su política ha sido hasta ahora la permanente tregua con el gobierno y relaciones de dialogo social con el gran empresariado (CPC), el clima de desgaste del gobierno, de frustración de expectativas (contención salarial, aumento moderado del desempleo aunque con aumento de cierre de empresas, ajuste fiscal, ataques parciales como estatuto laboral juvenil) y de anuncio de “reformas” (ataques) han presionado a las direcciones a convocar a un paro, y le llaman “activo”. Debe ser una fecha que la debe tomar el conjunto del movimiento de trabajadores, sindicatos, coordinadoras, centrales y federaciones, con una campaña hacia el paro nacional activo y de lucha, con movilización, con asambleas en los lugares de trabajo, piquetes de agitación, y que ese día sea un pronunciamiento nacional contra el gobierno, en unidad con estudiantes y trabajadores.

Los sectores combativos e independientes, que están dado luchas muy difíciles, aisladas pero que están forjando una nueva consciencia y organización dando la pelea, como los ferroviarios despedidos de Antofagasta, que llevan 3 meses luchando contra el grupo Luksic, con fondos de resistencia, movilizaciones, unidad con otros sectores (con las mujeres por el aborto y contra la contaminación ambiental), son un factor que pueda motorizar las luchas de los trabajadores en este escenario de convocatorias. La CONFECH y las organizaciones del movimiento estudiantil deben convocar, con asambleas, agitación por cursos, etc., para que los estudiantes vuelvan a ser un factor en la escena.

Es momento de “golpear juntos”. Sin embargo, no hay que confundir banderas con la burocracia. “Golpear juntos y marchar separados” levantando un programa de los trabajadores: No más despidos. No al estatuto laboral juvenil. No a la reforma tributaria de los ricos. Impuestos progresivos a las grandes fortunas para salud, educación y pensiones. No a la ley de las AFP. Por un sistema de reparto solidario y tripartito bajo gestión de trabajadores y jubilados. Unidad y coordinación de las luchas. Plan de lucha y movilización desde las bases. Esta pelea debe ser encarada de forma completamente independiente a los partidos “progresistas” y su “unidad de la oposición”. No se trata de fortalecer la movilización para el desvío parlamentario-electoral y de la agenda de alianzas con el viejo progresismo, sino para fortalecer la lucha, organización y movilización independiente del pueblo trabajador. Hay que enfrentar al gobierno de Piñera y sus ataques, con la unidad y movilización, pero de forma independiente de la vieja Concertación que pacta con la derecha.

Unidad de la acción en la lucha, para enfrentar a Piñera de forma independiente al progresismo

El amplio arco llamado “progresismo” que pide “unidad de la oposición”, le entrega gobernabilidad a Piñera, y está dispuesto a pactar sus "reformas". No es solo en Chile. En Argentina, el amigo de Piñera, Macri, que está aplicando un monumental saqueo junto al FMI en beneficio de los especuladores y empresarios y de ajustes contra el pueblo trabajador, tiene al peronismo y al kirchnerismo “nacional y popular” votándole muchas leyes, compartiendo el pago del saqueo de la deuda pública, y su estrategia de “hay 2019” (elecciones) busca contener ahora la lucha de clases y la resistencia social de los trabajadores, mujeres y jóvenes para derrotar el saqueo, cuando hay bronca y movimientos en el país vecino. O en Brasil, con las manupiladas elecciones del “partido judicial”, proscrito anti-democráticamente el candidato más popular del país (Lula), quien nombra a Haddad, un candidato que gusta a los “mercados”, promete aplicar “ajustes” y pactar con los golpistas, para “derrotar” al ultra-derechista Bolsonaro (amigo de Kast).

Fortalecer y esperar a un “mal menor” es la misma estrategia con la cual buscará jugar la oposición “progresista” del viejo concertacionismo en decadencia: desgastar a Piñera, fortalecer la oposición parlamentaria y buscar los recambios hacia las próximas elecciones. La “unidad de la oposición” busca contener la sangría de descomposición que sufren los partidos como el PS-PPD-PD-DC.

Que sea con más movilización o junto a los movimientos sociales, como busca el PC y FA (hegemonizado por RD) no quita que la estrategia de la “unidad de la oposición” no hace más que revivir la vieja colaboración con partidos empresariales “progresistas” que terminan co-gobernando con las derechas. Comparten la agenda de La Haya. Aprobaron el mísero aumento del salario mínimo, muy bajo la canasta familiar (también el PC y FA). Están dispuestos a pasar lo fundamental de la reforma tributaria, más allá de los ruidos en la prensa. La reivindicación a 30 años del “NO” va en este sentido, reivindicar el pacto de transición con los golpistas y genocidas, de una democracia tutelada por los militares y cada vez más degradada, al servicio de los grandes monopolios internacionales y nacionales.

Es momento de forjar, en las luchas y en las calles, en el terreno político y de las ideas, una alternativa anticapitalista y revolucionaria, para enfrentar a Piñera de forma independiente a los viejos progresismos.


Pablo Torres

Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.

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