En una entrevista realizada el 5 de septiembre en el diario La Tercera, Daniel Jadue aborda diferentes aristas del escenario nacional. La defensa de la ex Nueva Mayoría y su programa dicen bastante sobre el curso que propone el acalde de Recoleta. Compartimos algunos puntos para el debate.
Miércoles 9 de septiembre de 2020
En la entrevista realizada el 5 de septiembre en el diario La Tercera, Daniel Jadue abordó diferentes tópicos relacionados con el escenario nacional.
El inicio del proceso constituyente y el debate presidencial partieron la entrevista. Entre gestos de modestia Jadue dice no haber sido aún proclamado candidato a la presidencia por su partido. Y que la prioridad hoy día es que en el plebiscito del 25 de octubre sea el pueblo el protagonista, señala.
Además, realizo un critica al Acuerdo por la Paz, firmado por la derecha y los partidos de la oposición destacando que era una acuerdo insuficiente y que excluía la principal demanda de la ciudadanía: asamblea constituyente.
Por otro lado, hizo hincapié en el ejemplo de gobierno local en la comuna de Recoleta donde según sus palabras está “superado el neoliberalismo” porque el mercado ya no decidiría los precios de los medicamentos y por el contrario, estos estarían establecidos en la “farmacia popular”.
¿Programa comunista o programa bacheletista?
Pero avanzando en la entrevista el popular alcalde del Partido Comunista va dejando clara su estrategia.
Les hace una crítica a los ex concertacionistas por no ser consecuentes con el programa de la presidenta Bachelet. Que si ese programa se hubiera respetado no habría sucedido el estallido social del 18 de octubre.
En esta dirección menciona que Chile necesita hoy una alianza desde la DC al Frente Amplio que sea capaz de “escuchar a la ciudadanía” y no “atornillar para el otro lado” como sucedió en el gobierno de la ex Nueva Mayoría con la Democracia Cristiana, según él.
Además, critica que la socialdemocracia chilena es neoliberal y que no es consecuente tomando como ejemplo el sistema impositivo del imperialista gobierno de Ángela Merkel en Alemania.
Recalcó que "sin la Nueva Mayoría no tendríamos fin del binominal, no tendríamos 469 salas cuna y jardines infantiles, no habría gratuidad en la educación. Los resultados del gobierno no necesariamente se ven reflejados en si es capaz de entregarle la banda a alguien de su misma coalición. Eso es responsabilidad de los partidos. Que la DC haya atornillado al revés del gobierno de la Nueva Mayoría no es responsabilidad de la Presidenta Bachelet"
Además, menciona “El problema no es gobernar con quién. El problema es bajo qué programa gobierna. El problema es si van a respetar y ser leales con el programa”
Y al hablar del programa, el alcalde no está hablando de respetar el programa de la Unidad Popular de los años 70’ (por citar un ejemplo), sino hablando del programa de Bachelet de reformas seniles al régimen mientras profundizaba medidas neoliberales.
Un programa defendido con demócrata cristianos y ex concertacionistas, los mismos que le han votado todas las leyes a Piñera.
El PC posa de crítico al Acuerdo por la paz y a los partidos de la oposición, pero busca llevar la confianza del pueblo trabajador a una nueva alianza con partidos empresariales y un programa de reformas seniles que no toquen los 30 años de herencias del pinochetismo.
¿Una Nueva Mayoría 2.0 no sería una nueva frustración para los reclamos levantados por el pueblo trabajador, una nueva promesa para que nada cambie?
Recordemos que bajo el gobierno de Bachelet se implementó una reforma educativa que profundizó el sistema de educación de mercado, con cambios muy parciales en la estructura interna de las universidades, consagrando -por ejemplo- la gratuidad como una beca y no como un derecho, que fue la principal demanda del movimiento estudiantil del 2011. Y aprobó una reforma laboral que criminaliza la organización sindical, y aumenta las posibilidades del empresario de sofocar las huelgas organizadas por los trabajadores.
Es urgente un programa revolucionario y socialista que sea consecuente, que plantee claramente medidas que rompan con el régimen herencia del pinochetismo: como la nacionalización sin pago de los recursos estratégicos del país como el cobre y el litio bajo control de los trabajadores.
Con el objetivo de financiar salud, vivienda y educación que sean de calidad y gratuitas. Sacando a las empresas privadas y los “socios” que han saqueado el país durante las últimas décadas de áreas básicos como el gas, el agua, la alimentación, las telecomunicaciones.
Para que el pueblo trabajador pueda discutir como echar abajo los 30 años de la herencia de la dictadura, debemos retomar la pelea por una asamblea constituyente libre y soberana sin trampas ni vetos.
Solo retomando el camino de lucha expresado en la huelga general del 12 de noviembre podremos echar abajo todo este régimen.

Alejandra Valderrama
Redacción La Izquierda Diario Chile. Valparaíso, Chile