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Red Internacional
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Rumbo al 8 de marzo. Unidad entre el movimiento feminista y las luchas de trabajadores

Luego de los momentos más críticos de la pandemia por Covid-19, este próximo 8 de marzo llegará en un contexto complejo para las mujeres y la clase trabajadora. ¿Podemos unir esfuerzos entre el movimiento de mujeres y de trabajadores, para cambiar esta situación a nuestro favor?

Marisol FN Agrupación de mujeres y disidencias Pan y Rosas

Miércoles 1ro de febrero de 2023

Luego de millones de muertes en la pandemia, debido a la voracidad de la clase empresarial, farmacéuticas y gobiernos capitalistas que en todo momento priorizaron sus ganancias por encima de la vida y salud de millones, la "vuelta a la normalidad" y la reactivación económica en México y el mundo, se llevó adelante gracias a un salto en la explotación y precarización de la clase trabajadora, particularmente en los gremios con fuerza laboral mayoritariamente femenina, cómo en el caso del sector salud y el educativo.

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México: entre el feminicidio, la militarización y la precariedad laboral

La precariedad generalizada para la mayoría de la población, particularmente para las mujeres y la juventud, son otra manifestación de la violencia que va dejando graves estragos en nuestras vidas y cuerpos, y nos deja aún más vulnerables ante fenómenos aberrantes como el feminicidio, las desapariciones forzadas y los crímenes de odio. Mientras día con día siguen asesinado a mujeres y personas LGBTIQAP+, las empresas, gobiernos y patrones aprovechan estas terribles condiciones para avanzar en las extenuantes jornadas de trabajo y el ataque a los derechos humanos y laborales más básicos.

Como si no fuera suficiente, la política de militarización ordenada desde hace décadas por la Casa Blanca y el imperialismo estadounidense, también impacta negativamente en las condiciones de vida y trabajo de millones. Esta nefasta política violatoria de los derechos humanos que inició desde la “Guerra contra el Narco” bajo los gobiernos del PRI y el PAN, tiene continuidad ahora en el gobierno de Morena y la 4T mediante la Guardia Nacional y el aumento del poder político, económico y militar del Ejército y Fuerzas Armadas, bajo el gobierno de AMLO.

La Guardia Nacional y el ejército han reprimido y hostigado protestas de trabajadorxs de diferentes sectores, encarcelado y torturado a quienes se oponen a los megaproyectos de la 4T.

Esta política autoritaria y represiva ha sido aprobada por todos los partidos del régimen hasta 2028 de manera preventiva, pues con las elecciones presidenciales del próximo año, ni los gobernantes en turno ni los empresarios están dispuestos a permitir que la protesta social y las movilizaciones callejeras vuelvan a tomar la magnitud que tuvieron en 2014.

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Impacto del feminismo en las nuevas generaciones de trabajadoras

A pesar de las difíciles condiciones, el movimiento de mujeres ha tomando fuerza en México en los últimos años, e incluso, ha logrado conquistas parciales muy importantes gracias a la lucha y organización, como el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y la despenalización del aborto en diferentes estados. Este movimiento también ha impactado en la subjetividad de las nuevas generaciones de jóvenes y trabajadoras, que en 2018 votaron por las promesas de cambio hechas por AMLO y la 4T, y en lo que va del sexenio hay hecho importantes experiencias con el gobierno, que les permite hoy exigirle, no solamente el derecho a decidir sobre sus cuerpos, sino también los derechos laborales que por ley les corresponden.

Desde el inicio del sexenio de López Obrador, pero también desde mucho antes, las mujeres de la clase trabajadora hemos venido levantando la voz y el puño en la defensa de nuestros derechos. En 2016 una poderosa rebelión magisterial recorrió desde el norte hasta el sur todo el país, exigiendo la abrogación de la Reforma Educativa de Peña Nieto y la OCDE, dando la cara a la represión de gobiernos y empresarios, con las maestras y las madres de familia al frente.

En 2018 estalló la huelga de periodistas en la Agencia de Noticias del Estado mexicano, encabezada por el Sindicato Único de Trabajadores de Notimex, esta emblemática huelga que ha resistido todo el sexenio tiene como su columna vertebral a mujeres trabajadoras y jefas de familia que no están dispuestas a renunciar a sus fuentes de empleo y mucho menos, a ceder ante los chantajes y represión de la directora de la agencia, Sanjuana Martínez.

En 2019 el potente despertar del movimiento obrero en Matamoros, Tamaulipas, sacudió a todos los escépticos y mostró la gran fuerza social de la clase trabajadora, también hallando a las obreras al frente, codo a codo con sus compañeros. Cientos de maquilas y fábricas fueron paralizadas por trabajadores y trabajadoras que exigían el pago completo de sus bonos y prestaciones a la patronal, y se rebelaron contra la burocracia traidora de la CTM y su líder, Tereso Medina. El movimiento conocido como el 20/32 conquistó por medio de la unidad en los paros y la movilización en las calles, el pago completo de sus bonos y dejó en claro que la clase obrera unida y con sus métodos de lucha, es capaz de imponer sus demandas ante la avaricia de las empresas y patrones.

En 2020 la pandemia por Covid-19 puso en jaque a los gobiernos y la economía del país y del mundo. Con los sistemas de salud sumamente deteriorados luego de décadas de ofensiva neoliberal, las trabajadoras y trabajadores del sector fueron la primera línea en lucha contra la pandemia, pero también contra el desabasto de medicamentos, insumos y equipo de protección para atender la emergencia. Cientos de miles de enfermeras, médicos, camilleros, personal de intendencia, químicos y trabajadores de la salud trabajamos arduamente para salvar las vidas de nuestro pueblo, mientras que los gobiernos y empresarios pactaron políticas que protegían al capital por encima de la vida de millones. Aún con pandemia, hubo cientos de protestas en todo el país encabezadas por enfermeras y personal de salud, exigiendo lo realmente necesario para salvar nuestras vidas y también denunciando la precarización laboral que se vive en el sector, así como los bajos salarios.

Unidad entre luchas feministas y de trabajadores ¿es posible?

Este 2023 arrancó con la amenaza de despido para miles de jóvenes trabajadores que laboran en los programas sociales e instancias del gobierno de la Ciudad de México y la 4T. Entre ellas y ellos destacan las que son madres y jefas de familia, que por salarios por debajo del mínimo y con jornadas que no tienen hora de salida, llevan adelante la política cultural de Morena, la 4T y de la candidata a la presidencia, Claudia Sheinbaum, que presume gobernar una ciudad con derechos para todos, pero que niega sistemáticamente el derecho a basificación y sindicación para quienes hacen posibles los programas sociales y asistenciales.

A ellas y ellos se suma trabajadores y docentes del Sindicato Único de Trabajadores del IEMS (Sutiems), del Sindicato Único de Trabajadores de la UACM (Situacm) que recientemente emplazaron a huelga, como también trabajadores del Colegio de Bachilleres en la Ciudad de México que el día de hoy paralizaron las labores de los planteles bajo la exigencia de que les basifiquen y otorguen un aumento salarial.

Estos son sólo algunos de los conflictos laborales abiertos entre trabajadores y autoridades de la 4T, pues como lo hicieron los gobiernos del PRI, PAN y PRD, aplican recortes, despidos y ajustes a trabajadores, golpeando principalmente a mujeres jóvenes y adultas, madres autónomas y jefas de familia afectadas por la "austeridad republicana".

En el sector privado las cosas no son mejores, pues gracias al outsourcing que sigue siendo legal en tiempos de la 4T, las empresas y patrones explotan a sus trabajadorxs, siendo dobles y hasta triples jornadas de trabajo las que realizan las mujeres y madres trabajadoras, continuando con el trabajo doméstico y de cuidados en sus hogares, que no es remunerado.

Pero hoy, frente a los sentidos comunes fomentados por el feminismo separatista y liberal, el movimiento de mujeres y las y los jóvenes precarizadxs tenemos más coincidencias, producto de la experiencia de las luchas en curso por nuestros derechos.

Con el gobierno de la 4T, vemos como unas pocas mantienen privilegios sociales y de clase, mientras que la gran mayoría vivimos de nuestro trabajo, sin poder llegar a fin de mes y mucho menos cumplir nuestros sueños.

Por todo ello, este 8 de marzo, es necesario que recuperemos la historia de esta emblemática y combativa fecha propuesta por las feministas socialistas el siglo pasado, hoy mas vigente que nunca, y peleemos juntas por la unidad entre el movimiento de mujeres y las luchas de trabajadores en curso, para vencer a la brutal violencia de género y patriarcal, pero también derrotar la precariedad laboral que golpea con más fuerza a las mujeres, jóvenes y personas LGBTIQAP+, trabajadoras.

Hoy más que nunca debemos organizarnos e imponer a las Secretarías de Género y a las burocracias sindicales, que encabecen el llamado a la lucha unitaria entre el movimiento feminista y de trabajadores, entre sindicalizadas y no sindicalizadas, nativas y extranjeras, para lograr no solamente la conquista de derechos laborales y terminar con la precarización, sino también, para sumar fuerzas en la lucha contra los feminicidios, crímenes de odio y la violencia patriarcal.

Este 8 de marzo demostremos en las calles la fuerza necesaria para lograr nuestras demandas. Te invitamos a intégrate a Pan y Rosas y levantar juntas esta perspectiva en tu barrio, escuela y centro de trabajo. De quienes no pedimos, exigimos todo. Nuestro derecho al Pan y también a las Rosas

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