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Red Internacional
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Mundo Obrero. Unión Portuaria se pronuncia contra la violencia de género y por #JusticiaParaAntonia

El caso de Antonia Barra estremeció a millones de mujeres que denunciaron con fuerza en las calles a nivel nacional la impunidad para el violador Martín Pradenas, trás la primera sentencia de arresto domiciliario, exigiendo #JusticiaParaAntonia. La primera sentencia fue finalmente revocada por la Corte de Apelaciones de Temuco, decretando la prisión preventiva para el agresor de familia adinerada, esto producto del grito de millones de mujeres en todo el país. A este grito de injusticia, se sumó un sector importante de la clase trabajadora que quiso tomar en sus manos este sentir de millones de mujeres, como lo fue la Unión Portuaria que se pronunció a favor de Antonia, en contra de la violencia de género, el machismo y el carácter misógino, patriarcal y de clase de la justicia.

Martín López

Martín López Trabajador del Litio

Domingo 26 de julio de 2020

Sin lugar a dudas, el caso de Antonia mostró una vez más el carácter que tiene la justicia contra las mujeres y la impunidad de clase para aquellos que pueden comprar su libertad, como lo expresó el arresto domiciliario para Martín Pradenas, quien contó hasta con el resguardo de Carabineros para custodiar su local de comida ante la profunda rabia e impotencia de miles de mujeres en Temuco. Esa misma policía que durante el estallido asesinó a decenas de luchadoras y luchadores, mutiló ojos, cometió abusos y vejaciones sexuales, es la misma que estuvo al servicio de Pradenas, mientras se desarrollaba el juicio en su contra, que en primera instancia no lo consideró un peligro para la sociedad a la vez que destruía pruebas en su contra y tenía más denuncias de abuso sexual.

Ante la rabia de millones, al no decretarse ni siquiera la prisión preventiva que es utilizada de manera frecuente contra los pobres, los mapuche, las mujeres y los luchadores de la rebelión de octubre a quienes los han tenido en esta condición sin ni una prueba en su contra o siendo la única prueba un testimonio de un Carabinero, como lo ha sido el caso de Licanantai Corrales y Lenin Álvarez en la región de Antofagasta, y que se repite con los más de dos mil presos políticos a lo largo del territorio. Así, quedó demostrado cuál es el carácter de la justicia en el sistema capitalista y patriarcal, que relega a millones de mujeres a un segundo plano privado y reproductivo, donde quienes tienen dinero, tienen mayor margen de impunidad.

Con la movilización de miles de mujeres en la semana contra la primera sentencia y la detención de cientos de mujeres, lo que se combinó con barricadas a nivel nacional contra las AFP y a favor del retiro del 10% de los fondos de pensiones, mostró al régimen y al Gobierno por una parte su debilidad y por otra, que las fuerzas desplegadas en la rebelión de octubre aún siguen vivas a pesar del control y restricción en medio de la crisis sanitaria, lo que empujó al día siguiente a la Corte de Apelaciones de Temuco, tuviese que decretar la prisión preventiva para Pradenas.

A esta rabia de millones, también se sumó la Unión Portuaria a través de una declaración a favor de Antonia, contra Pradenas, el machismo, la violencia de género y sexual, siendo parte de la ola de críticas al sistema judicial, lo que a la vez mostró el potencial de una alianza estratégica y brutal contra el capitalismo, la alianza de oprimidos y explotados.

#JusticiaParaAntonia abre un cuestionamiento profundo al sistema judicial en Chile, pero ¿Es este mismo sistema judicial que entregará respuestas y soluciones estructurales al problema de la mujer?

No podemos confiar en que el sistema judicial hará justicia, porque es este mismo sistema que legitima y perpetúa la violencia de género, no sólo en términos de que te puedes ir preso por patear un torniquete como el profesor Roberto Campos y no por una violación, lo que demuestra que para el Estado pesa más la propiedad privada por sobre la vida de las mujeres, sino también que es este mismo sistema judicial que encarcela a las mujeres cuando realizan abortos clandestinos.

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De conjunto, es un sistema que se ha estructurado al servicio del Estado, y detrás del Estado se encuentran los empresarios, sus políticos y sus partidos, los mismos que durante décadas han sido responsables de la opresión de millones de mujeres, los mismos que se encargan de asegurar y reproducir este sistema que junto a la Iglesia, incansablemente buscan una y otra vez arrojar a las mujeres a ser objetos de esta sociedad, los mismos que arrojan a miles de trabajadores/as a ser objetos de producción.

Por lo anterior, es fundamental que el conjunto de los trabajadores tome en sus manos el ejemplo de la Unión Portuaria, lo que abre la perspectiva de unir las filas de la clase trabajadora, la única clase que por su posición en la economía y la producción puede asestar golpes que detengan el corazón de este sistema capitalista y patriarcal, una clase trabajadora que en la actualidad está compuesta en su mitad por mujeres. Esto sería un paso importante que abriría perspectivas profundamente revolucionarias, no sólo al cuestionar sino luchar contra un problema que es transversal para el mantenimiento del capitalismo como lo es la violencia de género.

Con la fuerza de la unidad de las filas de la clase obrera, junto a las mujeres, jóvenes, mapuche y otros sectores oprimidos, se podría pelear por demandas como el derecho a la elección popular de los jueces, que hoy no los escoge nadie, o donde se pueda exigir que en los casos de agresiones sexuales participen comisiones independientes de mujeres, con especialistas en violencia de género, pero más profundamente para cuestionar el régimen de conjunto, luchar por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, que nos permita, en base a la movilización, cuestionar las bases de esta justicia capitalista y patriarcal, peleando a la vez, junto con ello, por el establecimiento de un gobierno de las y los trabajadores y el pueblo, en camino de acabar con el capitalismo, la explotación y la opresión.