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Red Internacional
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Crisis Coronavirus. Universidad: Castells propone una mísera rebaja de tasas frente a una crisis histórica

Las matrículas pagadas por el presente curso siguen sin devolverse, la evaluación frenética continúa y el malestar estudiantil crece ¿Cuál es la propuesta del ministro Castells? Una tímida rebaja de tasas frente a la peor crisis económica desde 1929.

Pablo Castilla

Pablo Castilla Contracorrent Barcelona - estudiante de Filosofía, Economía y Política en la UPF

Jueves 7 de mayo de 2020

Estamos a comienzos de mayo, el curso se acaba, pero los problemas que ha sacado a relucir esta crisis siguen vigentes. Pisos pequeños y/o compartidos sin espacio para estudiar, imposibilidad de acceder a los recursos necesarios, dificultad para compaginar trabajo y estudio…

Entre las cuestiones que están sin respuesta, se encuentra la problemática relativa a las matrículas universitarias de este curso. Aunque hemos pagado por clases presenciales que no estamos recibiendo, parece que el retorno de dicho importe no está ni planteado. No se tiene en cuenta que el coste de las matrículas supone un gran esfuerzo para muchas familias trabajadoras que se están viendo golpeadas por los despidos y los ERTEs, como tampoco la realidad de aquella juventud que depende de poder trabajar en verano para poder pagarse el curso.

Como muchos otros problemas en educación que han salido a la luz con la pandemia, el precio de la universidad para el estudiantado seguirá siendo una traba vigente para el curso que viene. A las vísperas de una crisis económica que amenaza con profundizar la precariedad y el paro, la gratuidad sigue siendo la única vía para garantizar que los hijos e hijas de familias trabajadoras puedan estudiar, pero gobiernos y casta universitaria siguen desentendiéndose.

En la reunión de la Conferencia General de Política Universitaria celebrada hoy, el ministro de Universidades, Manuel Castells, ha propuesto un recorte de las tasas para las comunidades con los precios más elevados.

La propuesta va en la línea del acuerdo de gobierno entre Unidas Podemos y el PSOE, en el cual se preveía una rebaja a los niveles de 2011-2012. No obstante, los precios anteriores al tasazo ya habían hecho que la universidad perdiera 66.000 estudiantes en el periodo previo.

Una medida de este tipo ya se ha definido en Cataluña, donde la aprobación de los presupuestos ha traído consigo la rebaja del 30% de las tasas universitarias. Pese a las desavenencias entre el gobierno de Torra y el de Sánchez, parecen estar de acuerdo en seguir manteniendo las barreras de entrada a la universidad para la clase trabajadora y los sectores populares.

En una entrevista para la cadena SER, el propio Castells dice que “lo que es serio es la falta de recursos, la falta de rentas.” Si ya era una medida insuficiente para las condiciones previas a la pandemia, resulta casi irrisoria para el escenario de crisis económica al que nos enfrentamos donde “la falta de recursos” y “la falta de rentas” se agravarán.

De hecho, ni siquiera una propuesta tan parcial e insuficiente como la de Castells es segura, él mismo lo puso en cuestión. La caída del PIB y la situación económica posterior al confinamiento hacían pensar al ministro que quizás no se den las condiciones para poder implementarla, tal y como comentó en su primera rueda de prensa en esta crisis.

El ministro ha pedido a las comunidades autónomas que calculen el coste de la medida. “Ustedes me dan un numerito y yo hablo con Hacienda para ver hasta dónde podemos llegar" ha sido el acuerdo de Castells con las CC.AA. Por si todavía había dudas, Unidas Podemos demuestra así que no tiene ninguna intención de hacer nada más allá de lo que le impongan los límites del equilibrio económico necesario para gestionar el Estado capitalista.

Los y las estudiantes no podemos aceptar los mensajes del tipo “es lo único que se podía hacer”. No podemos someternos a esperar el beneplácito de un gobierno que frente a una crisis pandémica se niega a intervenir totalmente la sanidad privada y las farmacéuticas, mientras envía a millones de personas a trabajar sin condiciones de seguridad para garantizar los beneficios de los grandes empresarios.

Por eso, debemos poner en pie un movimiento estudiantil que busque aliarse con la clase trabajadora y los sectores populares, una fuerza que permita conquistar las medidas necesarias para hacer que la crisis la paguen los capitalistas, empezando por la defensa de una universidad gratuidad sufragada mediante impuestos a las grandes fortunas para que la juventud trabajadora pueda estudiar.